Dibujo de BEGOÑA CASÁÑEZ CLEMENTE

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Necesitáis personas como yo... Necesitáis personas como yo para señalarlas con el dedo y decir: Ese es el malo... Y eso, ¿en qué os convierte a vosotros? ¿En los buenos?... No sois buenos... Simplemente sabéis esconderos. Sabéis mentir... Yo no tengo ese problema. Yo siempre digo la verdad, incluso cuando miento:

Tony Montana
Cómo ha cambiado irremediablemente mi vida. Siempre es el último día de verano y me he quedado fuera en el frío sin una puerta para volver a entrar. A lo largo de mi vida he dejado pedazos de corazón aquí y allí y ahora apenas me queda el suficiente para seguir viviendo. Pero fuerzo una sonrisa, sabiendo que mi talento sobrepasaba con mucho mi ambición. Ya
no hay caballos blancos ni mujeres guapas en mi puerta:

Georges Jung

sábado, 25 de febrero de 2017

Javier Vayá Albert: Ascendiendo a lo hondo (y 4):



EL FUEGO

A vuestra razón de excavadora,
a vuestra consigna de hambre,
a vuestras corbatas
con forma de mordaza,
a vuestro holocausto patrocinado.
Nosotros le escupimos versos
de rabia y calle, de incendio.
Creeréis que no pueden dañaros
hasta que al arder
os preguntéis de dónde vino
el fuego.







ZURDO

De niño,
en el colegio de monjas
aquella hermana abyecta,
bígama de Dios y Franco,
afirmaba que escribir con la izquierda
era obra del diablo.
Para erradicarlo
golpeaba las puntas de mis dedos
con una rígida regla de plástico.
Era su forma siniestra
de impartir bondad en la tierra.
Consiguió volverme diestro
sin sospechar quizá
que cada relámpago de dolor
en mis diminutas manos
no eran más que semillas
para convertirme de por vida
en zurdo.



Javier Vayá Albert. Ascendiendo a lo hondo. El Petit Editor, enero de 2017.

Poesía Norteamericana (71): Robert Frost:




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HACIA LA TIERRA

El roce del amor en los labios fue
tan dulce como pude soportar;
y una vez incluso me pareció excesivo;
vivía en el aire

que me atravesaba desde las cosas dulces,
cuyo flujo ¿era almizcle
de la parra oculta que brota
cuesta abajo al atardecer?

Tuve el remolino y el dolor
de los ramilletes de madreselva
que al cogerlos salpican
rocío en los nudillos.

Ansié fuertes placeres, pero
parecían fuertes cuando era joven;
el pétalo de la rosa
era lo que pinchaba.



Robert Frost.


Varios Autores. Al diablo con el amor. Punto de Lectura, 2005. Traducción de Raquel Vázquez Ramil.


viernes, 24 de febrero de 2017

Poesía Norteamericana (70): Jane Kenyon:




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EN LA ARBOLEDA: LA POETA A LAS DIEZ

Se acostó en el heno
y contempló las temblorosas
cabezas caoba del zumaque.

Una nube -enorme, tranquila
y digna- cubrió el sol
pero no, no pudo, apagarlo.

La luz surgió de nuevo.

Nada la arrancó entonces
de aquella alegría tan violenta
díficil de distinguir del sufrimiento.



Jane Kenyon.


Varios Autores. Al diablo con el amor. Punto de Lectura, 2007. Traducción de Raquel Vázquez Ramil.


Eladio Orta: 45 poemas tontos y 8 latigazos (1):



No hay bandera más bella
que la pluma de los pájaros.





y 1 veo veo

veo albañiles construyendo muros en el desierto

veo ojos ciegos de perros baldíos en el fango

veo el óxido de las corrupciones / favorecidas
por el plan de choque de las fiscalías

veo bisagras negras oxidadas / donde la mayoría
ve progreso y resplandor reluciente

veo significados adulterados
por los administradores
invisibles de la barbare

veo hileras interminables de avaros
saqueando el granero de la comundidad

veo la presencia de la sombra del jazmín
a mi espalda / pero en este país huele a desolación y
a aliño de paquetería en los paraísos fiscales

veo rabos relucientes de perros poetas
a escasos metros de la esquina fluvial
de la santísima calle de la merced

veo ojos opacos de buitres sobrevolando
la carnaza poética de mi muerte

veo la ceguera de las acumulaciones de hélices negras
bailando sobre las tapas de cajones blindados
en los escaparates del consumismo

veo alfombras voladoas paseando tiburones
disfrazados de santos caóticos
en el carnaval de los muertos vivientes

veo apaño y consenso en las gradas
del gran circo / eso veo / palabras
prostituidas en nombre de la democracia

veo niños con pies de zapatos en los ojos



Eladio Orta. 45 poemas tontos y 8 latigazos. Amargord Ediciones, 2016. Diseño de portada: Gsús Bonilla. Del prólogo: Daniel Bellón.


Poesía Norteamericana (69): Kenneth Rexroth:



EL LEÓN

El león es llamado el rey
de las bestias. Hoy en día hay
casi tantos leones
en las jaulas como fuera de ellas.
Ya lo sabes: si te ofrecen la corona, recházala.




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EL LOBO

No confíes en todo lo que escuchas.
Los lobos no son tan malos como los corderos.
Yo he sido un lobo toda mi vida
y tengo dos adorables hijas
para testimoniarlo; en cambio, podría
dejarte hastiado con historias
de tantos corderos que recibieron su merecido.



Kenneth Rexroth.

Varios Autores. This Be the Verse. 26 poetas de lengua inglesa del siglo XX. Be-uve-dráis Editores, 2003. Traducción de Armando Roa Vial.


jueves, 23 de febrero de 2017

Poesía Norteamericana (68): Denise Levertov:







OH PRUEBA y VE

El mundo no está
con nosotros lo suficiente.
Oh prueba y ve

decía el póster de la Biblia en el metro,
aludiendo al Señor, aludiendo
a todo lo que vive
en la lengua de la imaginación,

pena, misericordia, lenguaje,
mandarina, tiempo,
hay que respirarlos, morderlos,
saborearlos, masticarlos, tragarlos, transformar

en nuestra carne nuestras
muertes, y cruzar la calle, ciruela, membrillo,
vivir en el huerto,

estar hambriento y arrancar
la fruta.



Denise Levertov.


Varios Autores. Al diablo con el amor. Punto de Lectura, julio de 2007. Traducción de Raquel Vázquez Ramil.


Javier Vayá Albert: Ascendiendo a lo hondo (3):



PERRO RABIOSO

Me dedico a predicar tu nombre
en la esquina donde nos abrazamos.
Tan solo soy un perro rabioso y loco.
Protejo tu hueso.






A ESTE LADO DE LA TRINCHERA

Agota
manecer en el alba
de la derrota segura.
Intentar convencer de la guerra
a quien prefiere la comodidad
de la invasión no declarada.

Agota
resistir la munición cotidiana
el fuego cruzado de la ponzoña
el agravio y la bota mastodóntica
aplastando siempre un poco más.

A este lado de la trinchera
se duerme a pierna suelta
bajo un cielo surcado por bombas,
no alteran las sirenas
la tranquila conciencia.

Todo vale la pena
cuando te puedes ver reflejado
en el rostro del compañero,
en el puño cerrado hermano
mejor que en cualquier espejo.



Javier Vayá Albert. Ascendiendo a lo hondo. El Petit Editor, 2017.



Poesía Norteamericana (67): Louise Glück:





LEY NO ESCRITA

Interesante cómo nos enamoramos:
en mi caso por completo, del todo,
     y, oh, a menudo
así fue en mi juventud.
Y siempre de hombres aniñados,
amorfos, sombríos, que daban tímidas patadas
     a las hojas muertas:
como Balanchine.
Ni siquiera los veía como distintas versiones de lo mismo.
Yo, con mi inflexible platonismo,
con mi empeño en ver las cosas una a una,
me alcé contra el artículo indefinido.
Y así, los errores de mi juventud
me hundieron en la desesperanza,
      porque se repetían,
como suele ocurrir.
Pero en ti percibí algo ajeno al arquetipo,
una verdadera expansión, un optimismo
       y un amor a lo terrenal
que no conocía mi carácter. Con orgullo
bendije la buena suerte de tenerte.
La bendije por completo, al igual que aquellos años.
Y tú, a sabiendas y con crueldad
me enseñaste poco a poco el sinsentido
        de esa palabra.



Louise Glück.

Varios Autores. Al diablo con el amor. Punto de Lectura, julio de 2007. Traducción de Raquel Vázquez Ramil.


miércoles, 22 de febrero de 2017

Poesía Norteamericana (66): Jane Hirshfield:




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DA CAPO

Coge el agotado corazón como un guijarro
y arrójalo lejos.

Ya no queda nada.
Ya la última onda se extingue
en la maleza.

Al volver a casa, corta zanahorias, cebollas, apio.
Dóralos en aceite antes de añadir
lentejas, agua y hierbas.

Añade luego castañas asadas, un poco de pimienta, sal.
Por último, queso de cabra y perejil. Come.

Puedes hacerlo, créeme, es legítimo.
Vuelve a comenzar de nuevo la historia de tu vida.



Jane Hirshfield.

Varios Autores. Al diablo con el amor. Punto de Lectura, julio de 2007. Traducción de Raquel Vázquez Ramil.


Poesía Norteamericana (65): Galway Kinnell:




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LA PROMESA

Cuando el amante
se va, la promesa aunque
rota permanece, ese
rastro de eternidad que el amor
esparce entre nosotros
se mantiene, para dar
dignidad al sufrimiento
e intensificarlo.



Galway Kinnell.


Varios Autores. Al diablo con el amor. Punto de Lectura, julio de 2007. Selección de Mary D. Esselman y Elizabeth Ash Vélez. Traducción de Raquel Vázquez Ramil. 








Poesía Norteamericana (64): Ai (2):




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TODO: ELOY, ARIZONA, 1956

Esta choza, donde mi niño duerme de espaldas
así como el sabueso le enseñó;
camino, zebra negra, con una franja blanca;
moneda en mi bolsillo para chicle;
crees que eres todo lo que tengo.
Pero cuando el camión se detiene
y sale el conductor,
me siento a la sombra y meneo cada dedo
dejando la mano para lo último.

Él es llaves, llantas, un fuego encendido en su vientre
en el café de adelante.
Soy uñas rojas de los pies, corpiño azul ceñido,
combinación negra.
Es mío esta noche. No lo conozco.
Sólo puede herirme por pedazos.



Ai.


Varios Autores. Nuevas voces de Norteamérica. Plaza & Janés Editores, 1981. Traducción de Claribel Alegría y D. J. Flakoll. 

martes, 21 de febrero de 2017

Poesía Norteamericana (63): Gregory Orr:



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CASAS DERRUMBADAS

En el bosque, al norte de Nueva York,
un muchacho busca los cimientos
de casas derrumbadas.

Escarba con las manos
bajo capas de hojas y tierra sucia,
buscando botellas viejas.
Se las lleva a su madre
que las lava en el fregadero
y las pone en el pretil de la ventana
donde relampaguean verdes y azules.

Años más tarde se detiene
en la noche ante una casa en ruinas.
Se arrodilla junto a un hoyo y mira hacia abajo:
hay agua al fondo del pozo,
una luna luna negra; el rostro de su madre
flota en la superficie.



Gregory Orr.

Varios Autores. Nuevas voces de Norteamérica. Plaza & Janés Editores, 1981. Traducción de Claribel Alegría y D. J. Flakoll.


Poesía Norteamericana (62): Beth Ann Fennelly:







AL PEDÍRSELE UN BONITO RECUERDO DE SU PADRE,
LE VIENE A LA MENTE EL CAMPO WRIGLEY

Si bebía bajo el sol era distinto:
no podía ser malo. Repentino, loco,
atacado de risa me compraba
dos helados diciendo, Uno para cada mano.

Medio inning caliente lamía el Buen Humor
que me escurría por las muñecas. Mi madre-ave
antes, al llenarme los bolsillos de bloqueador,
me lo advierte: Ten cuidado.

Así, atrapada en sus rodillas, sostenía
su Estilo Antiguo en ambas manos,
y él salpicaba mis mejillas de loción
canturreando Mi princesita india.

Home run: las velludas nucas de adelante
saltaron, muslos arrancados de las verdes gradas
para unirse al violento festejo. Papá
me apretaba y decía, Ten cuidado,

ten cuidado. Pero, ¿por qué tener cuidado
si su grueso brazo me rodeaba los hombros,
bajo un sol alto y sonriente, como un home run,
en la esquina superior derecha del cielo?



Beth Ann Fennelly.

Varios Autores. Líneas conectadas, Nueva poesía de los Estados Unidos. April Lindner Editor, 2006. Traducción de Ana Elena González Treviño.


Javier Vayá Albert: Ascendiendo a lo hondo (2):







LIMBO

Supongo que estarás ocupada
con lo que sea que haga la gente cuerda,
cosas como vivir
o al menos intentarlo.
Debe ser viernes, sábado o lunes en el mundo
mientras yo me dedico a escribirte
versos onanistas para mantenerte de este lado.
Absurdamente de mi lado.
Y te lloro, me masturbo, te venero,
cualquier cosa que te retenga aquí.
Aunque sea una forma corrupta de recuerdo.
Garabateo agradecidos espectros,
emisarios raquíticos que envío en manada
a escarbar en la superficie
en busca de algún rastro de tu agua.
Migajas de luz, resquicios de magia,
con los que alimentar la eternidad
de los segundos sin ti.
Supongo que estarás ocupada
con lo que sea que hace la gente viva,
cosas como mantener la cordura
o al menos intentarlo.
No sé qué día es en este limbo que me he fabricado
a tu divina imagen e improbable semejanza.
En este búnker que niega mi existencia
en favor de la tuya.
Mientras me dedico a escribir versos
que tan solo quieren ser agradecidas misivas
por el regalo de haber asistido alguna vez
a una porción del milagro de tus días.



Javier Vayá Albert. Ascendiendo a lo hondo. El Petit Editor, enero de 2017.


lunes, 20 de febrero de 2017

Poesía Norteamericana (61): Sherman Alexie:




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LA EXAGERACIÓN DE LA DESESPERANZA

Abro la puerta

(esta chica india escribe que su hermano trató de colgarse
con un cinturón apenas dos semanas de que su otro hermano se colgó

y este indio nos dice que cuando estaba en el internado
cinco sacerdotes se lo llevaron a un cuarto de atrás y lo violaron varias veces

y esta india sin hogar se dedica a pedir limosna, y cuando le pregunto
por su tribu, me dice que anda caliente y se agacha delante de mí

y este indio sin hogar es tío de un indio
que escribe para un gran periódico de la ciudad, así que ahora ya los conozco
a los dos

y este niño indio llora cuando se sienta con nosotros a la mesa
porque nunca supo lo que era que su familia se sentara en la misma mesa

y esta india le nació a una india
que la vendió por un seis de cerveza y un paquete de cigarros

y este poeta indio tirita debajo de la autopista
y pide limosna para juntar el suciente dinero para comprar lápiz y papel

y este chico que bailó en el festival pierde el sentido
y se despierta desnudo, sin recordar lo que pasó la noche anterior, y todo
su atuendo ha desaparecido

y esta es mi hermana, que espera por años un águila, se lad an,
y la guarda con sus primos, que luego le dicen que desapareció

y este es mi padre, cuya madre murió de tuberculosis
no mucho después de que él nació, y por eso mi padre ha de oír fantasmas que tosen

y esta es mi abuela que vio, antes de que llegaran los blancos
tres cuervos de cuello alto, y supo que iba a cambiar nuestro Dios)

e invito al viento a entrar.



Sherman Alexie.


Varios Autores. Líneas conectadas, Nueva poesía de los Estados Unidos. April Lindner Editor, 2006. Traducción de Gabriel Linares González.


Poesía Norteamericana (60): Diane Thiel:




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CAMPO MINADO

Corría con su amigo de ciudad en ciudad.
Estaban en algún ligar entre Praga y Dresde.
Él tenía catorce años. Su amigo era más veloz
y conocía un atajo que podían tomar entre los campos.
Dijo que cultivaban lechugas en uno de ellos,
y no habían comido en todo el día. Su amigo se adelantó corriendo,
cual conejo desmandado entre la hierba;
giró la cabeza, miró hacia atrás una vez
y su cuerpo quedó esparcido por todo el campo.

Mi padre nos lo contó, una noche,
y luego siguió cenando.

Los llevaba consigo, los campos minados.
Los cargaba bajo sus buenas intenciones.
Nos los dio, en todo el peso de su ira,
en los moretones que nos cubríamos con las mangas.
En la manera en que lanzaba cosas contra la pared:
una radio, que si siquiera era nuestra;
un melón que, una vez, se partió como cabeza.
En la manera en que todavía esperamos, años después y a continentes de distancia,
que algo explote en cualquier momento,
para seguir corriendo solos
con una visión así
solo unos segundos detrás.



Diane Thiel


Varios Autores. Líneas conectadas, Nueva poesía de los Estados Unidos. April Lindner Editor, 2006. Traducción de Mario Murgia Elizalde.


Poesía Norteamericana (59): Lawrence Raab:




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ADIVINANZA

Esa luna, por ejemplo-
una astilla de uña,
la abertura más pálida.
Y esas estrellas-
se destiñen ahora
pero siempre estaban destiñéndose.

De la tarde tomo
lo que necesito para aguantar
el estupor de la mañana y el mediodía.

Agua-en honor a la compañía.
Fuego en la colina.

Cada noche te enseño este
cono blanco de ceniza. Cada noche te digo:

Pero no guardo nada para mí.

Setos y campo,
curva del camino.
Mesa y libro,
ataúd en el sueño.

Todo lo que se asienta
en la tierra
vuelve a la luz
a su tiempo.

Otra vez te digo esto
y tú lo crees.
Y tomas lo que necesitas
y piensas que es tuyo.



Lawrence Raab.

Varios Autores. Nuevas Voces de Norteamérica. Plaza & Janés Editores, 1981. Traducción de Claribel Alegría y D. J. Flakoll.


domingo, 19 de febrero de 2017

Javier Vayá Albert: Ascendiendo a lo hondo (1):




LOS POETAS SUICIDAS

Hablan demasiado ustedes
de los poetas suicidas
despreciando la inherencia
de ambos términos.
Como si hubiese otra manera
de ser suicida
o ser poeta.
Mayor inmolación que el verso,
trapo sucio con complejo de bandera.
La consciencia meridiana
de que de no cortarse las venas,
te matará el hambre
          -o peor aún-
acabará haciéndolo
la vida.






LA VIRTUD DEL ANIMAL

Para Álex Portero

Y entonces aceptaremos
la noche.
Abandonaremos el camino
con desprecio.
Abrazaremos la frondosidad
del bosque.
Dedicados a amamantar sombras
y recoger
ramas para tu corona, para mi cornamenta huesos.

Por único vino elegiremos de nuestros cuerpos
el viñedo.
Acecharemos tras nuestros hermanos árboles ungidos
en elegancia de barro.
Nuestro hogar será la hoguera, nuestra desnuda danza ebria
su mayor ofensa.
Obtendremos la virtud del animal, la dignidad innegociable
de la fiera.
Seremos los primeros de muchos o los últimos de todos.
Tampoco nos importará.



Javier Vayá Albert. Ascendiendo a lo hondo. El Petit Editor, enero de 2017. Del prólogo: Álex Portero. De la portada: Nadia Grau. 

Poesía Norteamericana (58): Maura Stanton:





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EXTRACTOS DEL DIARIO DE ELISA LYNCH

1. Mayo, 1866

La distancia no importa, Francisco,
nada importa, ni los puros, ni la yerba mate,
ni el cognac restañando el dolor de dientes negros.
El jardín violento siempre fue tierra suculenta.
La muchacha guaraní, desnuda y loca en los arbustos
soy yo en realidad tirando de tus genitales.
Hagamos a un lado el detalle, tu altura, mi cabello
volviéndose gris en la nuca y todo el lenguaje
apretado locamente en el canto o en el Thesaurus.
La piel es el único país a salvo; desafía
incluso a mi pesadilla de ballenas podridas en la playa
convertidas en barcos fantasmales en el Chaco.
La ruta a través de cualquier parte es bosque achaparrado
brillando con culebras y cazadores de cabezas.
¿Cómo podemos
sobrevivir solos? Sin rastros, sin agua,
sin cielos delineados, sin instinto o destino.



Maura Stanton.

Varios Autores. Nuevas voces de Norteamérica. Plaza & Janés Editores, 1981. Traducción de Claribel Alegría y D. J. Flakoll.


Poesía Norteamericana (57): Larry Levis:




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UN POEMA DE CABALLOS

Tus amigos afirman. Sus miradas son como chozas
en las que alguien abandonó sus herramientas.
Quizá ya has empezado a morir.
Alguien tropieza contra ti y echa raíces,
un matojo retaco, desinteresado.

Así que trabajas hasta tarde en la oficina
mientras un mozo pasa la aspiradora.

Adelantas en el papel vacío.
Pasas el benigno guiño blanco.
Encuentras los pantalones oscuros de tu padre,
las horquillas de tu madre,
los tomas en tus manos,

mientras las cárceles se cierran en Santiago
y las heridas del caballo
son lugar común. Brillan en la lluvia
fuera de la cárcel y no dicen nada.

Era 1946, la guerra había pasado.
Tu padre colgó sus pantalones en la cama.
Tu madre se desnudó y sacudió el cabello.
Se acercaron. Mientras tú comenzabas
le vendaron los ojos al caballo y lo llevaron más lejos
por el risco mientras las sombras
se ponían sus guantes uno a uno y se alejaban
y lo dejaban solo.



Larry Levis.

Varios Autores. Nuevas voces de Norteamérica. Plaza & Janés Editores, 1981. Traducción de Clarible Alegría y D. J. Flakoll.

sábado, 18 de febrero de 2017

Poesía Norteamericana (56): A. E. Stallings:




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ESTUDIO EN BLANCO

Un amigo artista me llamó y me dijo:
¿cómo le hago con la piel? ¿Y con los huesos?
Todo lleva blanco y el mejor blanco es de plomo.

Pero el plomo entra en la carne y en los huesos
y, cuando eres mujer, en aquellos hijos
que concibas con los años; yo sé, he leído

que puedes usar ya sea titanio o cine,
sin veneno, pero recibes injurias
por carecer de ese compromiso que ha otorgado

el hombre al arte; sino, cómo pensar
en compromiso en todo esto. Y admito que
he probado ambos, pero el mejor blanco es de plomo

para inventar colores tenues e intensos,
rendir bodegones, igualar matices
y así reproducir los espectros de los muertos.

Y he pasado horas de pie frente al lavabo
sangrando mis manos de tallar el blanco.
Aún mis manos tienen manchas, y aún así creo-
Oh piel y sangre- que el mejor blanco sí es de plomo.



A. E. Stallings.


Varios Autores. Líneas conectadas, Nueva poesía de los Estados Unidos. April Lindner Editor, 2006. Traducción de Mario Murgia Elizalde.



Poesía Norteamericana (55): Suji Kwock Kim:




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LABORES

Los soldados
trabajan sin parar
para construir una casa.
Martillan cuerpos
en la tierra
como clavos;
pintan las paredes
con sangre.
Adentro las puertas
quedan cerradas, tapiadas
como ojos de piedra.
Adentro las escaleras
se sienten resbalosas;
todo escalón desciende.
No hay piso:
solo un techo
en el que caen cenizas-
nieve oscura,
nieve humana,
que cae
densa, muda.
Ven, me dicen.
Esta casas durará
para siempre.
Tienes que habitarla.
Y tú y tú
y tú y tú.
Ven, me dicen.
Hay lugar
para todos.



Suji Kwock Kim.


Varios Autores. Líneas conectadas, Nueva poesía de los Estados Unidos. April Lindner Editor, 2006. Traducción de Mario Murgia Elizalde.



Poesía Norteamericana (54): Denise Duhamel:




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EL SR. DONUT

Llegan tambaleándose cuando cierran los bares.
Hombres obtusos a quienes apodan por su cabello:
el Cebollón, el Cerillo; el calvo, el Rodilla.

Valiente manera de ahorrar para ir a Europa.
Pero eso es lo que soy,
la camarera que sirve donuts y se aprovecha
de los borrachos. Miro por
la ventana empañada de grasa,
les recuerdo a menudo mis aspiraciones,
tamborileo sobre el mostrador: no soy como ellos.

El Cerillo tiene un pasaporte de broma
y me llama para que lo vea. Cree
que su dedo es igual de atractivo que Cape Cod,
de seguro lo más lejos que ha llegado.
"¿A dónde crees que fui?",
masculla y me pone a abrir la libreta azul.
Un pene de plástico salta de entre las páginas.

Quisiera ponerle azúcar al café de los diabéticos
cuando se ríen al describir a sus esposas desnudas.
Las veinticuatro horas, todos los días, saben que aquí sí pueden.
Ni siquiera hay cerrojo en la puerta del Sr. Donuts.
Entonces, cuando hay bronca en la esquina, el Rodilla me dice
que llame a la policía del teléfono de atrás:
"Si los motociclistas ven que vas con el chisme, te la van a partir".

Desde atrás de la panera, el encuentro de motocicletas
parece una película casera: saltos y cortes, fallas de sonido
cuando tiran las motos a patadas, golpes en la cabeza.
La sangre se encharca lentamente, se hace gris.
Connie entra despreocupada, con el labial todo embarrado:
la bronca es por ella. Quiere lumbre.
Sé que va a manchar el borde de su taza.

Pero todos dejan buenas propinas bajo los platos,
y siempre puedo leer en las pocas
horas de silencio antes del alba.



Denise Duhamel. Líneas conectadas, Nueva poesía de los Estados Unidos. April Lindner Editor, 2006. Traducción de Ana Elena González Treviño.

viernes, 17 de febrero de 2017

Poesía Norteamericana (53): H. L. Hix:





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¿Cómo podría saborear sus labios y no los míos?
¿cómo podría sentir su muslo alrededor de mi mundo
pero no el mío alrededor del suyo? ¿Cómo podría oler
su cabello pero no mi nariz, sentir su áspero fieltro
e infierno pero no sentir mi dedo,
y saborear la envidia que le tiene el dulce rocío matutino,
pero no saborear mi propia lengua? ¿Cómo desaparecer
tan completamente en ella sin nombrar
los gritos que mi espina misma oye sólo
de ella, sin sentir que dejo de respirar?



H. L. Hix.

Varios Autores. Líneas conectadas, Nueva poesía de los Estados Unidos. April Lindner Editor, 2006. Traducción de Mario Murgia Elizalde.


Poesía Norteamericana (52): Daniel Halpern:




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PASATIEMPO

"PERO eres un genio", dice ella.

Un comentario de lo más natural pensé
mientras pegaba el último borde a mi aeroplano
y empezaba a empapelar el esqueleto.

Podía verla en el sofá,
sus manos repiqueteando con agujas y lana.

"Pero eres un genio", dije.

Ella afirmó con la cabeza
pensando que la observación era de lo más natural
mientras colocaba la última puntada en una manga.

No está mal vivir con un genio
pensamos los dos
mientras seguimos pegando y apuntalando por la vida.



Daniel Halpern.


Varios Autores. Nuevas voces de Norteamérica. Plaza & Janés Editores, 1981. Traducción de Claribel Alegría y D. J. Flakoll.


Daniel Acevedo: Cadáveres de insectos (y 3):



6. CADÁVERES DE INSECTOS. (ALDEA, CIUDAD, VERANO).

Un millón de cadáveres
de insectos después
aquella carretera
me llevó a mi hogar.






AHORA

Ahora que las cigarras duermen
y los perros ya no temen
a los petardos de las fiestas del barrio

Ahora que no hemos muerto asfixiados
como los pájaros que alimentaron a las moscas

Ahora ya no seremos juzgados
y podremos descansar al fin
bajo el manto de flores de nuestro edredón.



Daniel Acevedo. Cadáveres de insectos. Suburbia Ediciones, 2016.


jueves, 16 de febrero de 2017

Poesía Norteamericana (51): Forrest Hamer:





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NARRATIVA GOLDSBORO #7

En otros tiempos un niño, especialmente un niño negro,
necesitaba ser azotado por su gente, ser enseñado
a no portarse mal, a no buscar su asesinato.
Su gente hacía esto porque amaban a sus niños.
El hombre ríe. Y los muchachos hacían cualquier cosa
para escapar de esas madrizas:
actuaban como si los estuvieran desgarrando,
hubo otros que actuaban como si fueran a morir.
Mi abuela fue la primera que me azotó,
me forzó a conseguir mis propias varas.
Si regresaba con una demasiado pequeña,
me obligaba a ir y conseguir una grande.
Y también me azotaba por eso. Ríe.
A pesar de todo, amé a esa mujer. Seguro que sí.



Forrest Hamer.


Varios Autores. Líneas conectadas, Nueva poesía de los Estados Unidos. April Lindner Editor, 2006. Traducción de Argel Corpus Guzmán.



Daniel Acevedo: Cadáveres de insectos (2):







SILVINO

De qué murió Silvino
el chico más malo del barrio
nadie lo sabe
de sobredosis
o en cualquier celda de este país
Ya no pasan grandes cosas en la calle
nadie se sienta en el banco donde él descansaba
van las señoras con bolsas de la compra
arriba y abajo
y crecen urbanizaciones de entre la hierba
Pero es decir Silvino
y se instaura la ley de la jungla
vuelan las navajas de mariposa
rugen las motos robadas



Daniel Acevedo. Cadáveres de insectos. Suburbia Ediciones, 2016.


Poesía Norteamericana (50): Susan Griffin:




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CARTA A LA REVOLUCIÓN

REVOLUCIÓN,
maldita seas, tengo
mil cargos que hacerte:
no pudiste salvarle la vida
a George Jackson,
no pudiste mantenerte
pura.         Como un animal estúpido
te has vuelto contra tus mejores
amigos. Pretendías un gran
cambio, en nombre de los hijos
de los burgueses, mientras los
hijos de los pobres
aún sufren. Haces promesas
que no has cumplido.
Te has regocijado más en
la calumnia que en comprender.
Si no has mentido
has participado en quimeras.
No pudiste en los peores momentos
traer aunque fuese un jirón de esperanza,
ni en los mejores,
dar amor. Has exigido tiempo
y sangre sin reserva pero
si algo has otorgado
lo has mantenido en secreto.
Has convertido amigos en enemigos,
padres en extraños y niños
en timoratos. Te jactas con frecuencia
de tus hazañas,
siempre en otra parte, y hablas
de la Humanidad pero tus primeros
movimientos son siempre
crueles. Revolución,
encuentro tu presencia
en todas partes, pero en ninguna
encuentro tu corazón.



Susan Griffin.


Varios Autores. Nuevas voces de Norteamérica. Plaza & Janés Editores, 1981. Traducción de Claribel Alegría y D. J. Flakoll.


miércoles, 15 de febrero de 2017

Daniel Acevedo: Cadáveres de insectos (1):



EL VACÍO

Por qué el vacío
que es nada y no ocupa
que ni es frío
como la hoja del cuchillo
ni fuego
como la bala
puede hacer tanto daño







TUVISTE SUERTE

Tuviste suerte
en octubre vinieron unos días de sol
maduraron algunos tomates
que aún colgaban de las plantas
y pudiste sentarte delante de la casa a fumar
mientras el gato dormía sobre el cemento caliente



Daniel Acevedo. Cadáveres de insectos. Suburbia Ediciones, 2016. Del prólogo, Jorge Alonso. 

Poesía Norteamericana (50): David Mason:




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CANCIÓN DE LOS PODERES

Mira, dijo la piedra,
mía es esta hora.
Yo aplasto las tijeras,
ese es mi poder.
Más fuerte que el anhelo,
mi poder, solo.

Mías, dijo el papel,
mías son las palabras
que ablandan la piedra
con pájaros imaginados,
montones de ellos, volando
de la mente del hacedor.

Míos, dijeron las tijeras,
míos todos los cuchillos
que tasajean las vidas etéreas
del papel:
nada más propio
que anhelos tasajeados.

Como piedra aplasta tijeras,
como papel envuelve piedra,
y como tijeras corta papel
todos terminan solos.
Así que apila tu papel
y tijeretea tus anhelos,
y arranca de raíz la piedra
de la cima de la colina.
Todos ellos terminarán solos,
como tú, como tú.



David Mason.


Varios Autores. Líneas conectadas, Nueva poesía de los Estados Unidos. April Lindner Editor, 2006. Traducción de Claudia Lucotti y Argel Corpus Guzmán.


Poesía Norteamericana (49): Benjamín Alire Sáenz:




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Llegué a ti una noche de agosto, sin lluvia.
Sin lluvia me enseñaste a vivir.
Tú eres la sed y la sed es lo único que conozco.
Eres arena, viento, sol y cielo ardiente,
El azul más caliente. Soplas brisa y hierras
Tu aliento en mi boca. Te acercas: entonces doblas
Tu fuerza, para romperme, soplarme, quemarme y hacerme nuevo.
Atas tu nombre con fuerza alrededor de mis costillas, apretándolas,
Y me mantienes tibio. Nací para ti.
Arriba, abajo, rodeándote, de ti rodeado.
Al alba despierto y estás allí. Nunca rompas
Tu lazo. Alcanza, alza, sopla, Sálvame, mi dios;
Trágame, mi tierra. Salva, traga, párteme,
Pan soy: Seré el agua para tu sed.



Benjamín Alire Sáenz.


Varios Autores. Líneas conectadas, Nueva poesía de los Estados Unidos. April Lindner Editor, 2006. Traducción de Angel Corpus Guzmán.


martes, 14 de febrero de 2017

San Valentín (y 3): Raúl Núñez: Es el momento para encontrarte:




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ES EL MOMENTO PARA ENCONTRARTE

Estoy realmente solo con mis poemas.

Es domingo y el bar donde voy cada día está cerrado.

Mis amigos se han ido y no conozco a nadie más en esta ciudad.

Tengo un poco de dinero, pero no sé qué hacer con él.

Le pido un cigarrillo a un vendedor de flores

y una cerilla a un policía

para poder hablar un rato con alguien.

No quiero volver a echarme en la cama de mi habitación.

Es el momento para encontrarte, mi amor.

Sé que mañana ha de pasar todo esto

y que mi camino tiene que estar libre.

Hay un viejo sentado en el umbral de una casa negra

y un niño jugando con un perro sucio.

Entro a un bar y nadie me saluda al verme.

Es el momento para encontrarte, mi amor.

Hay demasiada gente sola en la avenida.

El día está moribundo y se echa en un cubo de basura.

No quiero irme con él.

Camino por la ciudad extranjera y llego al puerto.

Hay luces amarillas en los barcos

y una madera vieja está sola en el agua.

Nadie se va y nadie llega.
Es el momento para encontrarte, mi amor.



Raúl Núñez. Marihuana para los pájaros. Ediciones de Baile del Sol, 2008.


San Valentín (2): Daniel Acevedo: Los asientos traseros del coche:







LOS ASIENTOS TRASEROS DEL COCHE

Te hubiese desposado
mi querida chica de pueblo
y hubiese vivido contigo al calor de la aldea
No siento celos de tu marido
ni de esa pequeña
que viaja en los asientos traseros del coche
Sólo sé que hubiese tenido otra vida
diferente a esta
por ver cada día ese rostro
que nada ha cambiado
desde tus quince años



Daniel Acevedo. Cadáveres de insectos. Suburbia Ediciones, 2016.

San Valentín (1): Raúl Núñez: Mi bella durmiente de amor que estás en el mundo:




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MI BELLA DURMIENTE DE AMOR QUE ESTÁS EN EL MUNDO

Mi bella durmiente de amor
                                que estás en el mundo
           yo le voy a dar marihuana a los pájaros
                                         para que te despiertes.
Mi bella durmiente de amor
                                 que estás en el mundo
           yo le voy a decir al viejo Whitman
           que no finja estar muerto
           y que con su barba mojada de lluvia
           te escriba su poema
                                          para que te despiertes.
Mi bella durmiente de amor
                                  que estás en el mundo
            yo voy a hacer que bailen
            negros, griegos y gitanos desnudos
                                           para que te despiertes.
Mi bella durmiente de amor
                                   que estás en el mundo
            voy a parir un mago
            de tiernos rulos blancos
                                            para que te despiertes.
Mi bella durmiente de amor
                                    que estás en el mundo
             yo tomaré el camino
                                            para que te despiertes.



Raúl Núñez. Marihuana para los pájaros. Ediciones de Baile del Sol, 2008. Del prólogo, Alfons Cervera. Del epílogo: Uberto Stabile. Fotografía original cubierta: Inma Luna.

lunes, 13 de febrero de 2017

Poesía Norteamericana (48): Cornelius Eady:




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LOS SUPREMOS

Nacimos para ser grises. Fuimos a la escuela,
Nos sentamos en filas, comimos pan blanco,
Miramos al piso, mucho. En la parte de atrás
De nuestra cabecita.

Un largo chillido. Hicimos lo que pudimos,
Y todo lo que podíamos hacer era
Ponernos en nuestra contra. ¡Cómo sufrieron los gordos!
Ni siquiera su alegría pudo salvarlos.

Y, luego, estaban los obsesivos,
Los aterrorizados lambiscones, los desesperadamente
Atléticos o populares. Esto, desde luego,
Fue el entrenamiento. En casa

Nuestros padres movían negativamente la cabeza y esperaban.
De la revolución industrial aprendimos
A seccionar en cuartos el reloj.
Bebimos coca y perdimos el tiempo. En la parte de atrás
De nuestra mente

Un largo chillido. En las regaderas, dimos toallazos en las nalgas,
En los bailes, no pelamos a las tímidas;
Como radar, señalamos los defectos.
Lentamente comprendimos: este iba a ser el mundo.

Nacimos siendo vendedores de seguros y secretarias,
Amas de casa y cocineros baratos,
Almacenistas y mecánicos;
Y no sería una mala vida, nos prometieron,
En un tono de voz que obligaría, a algunos de nosotros,
A alcanzar, en defensa propia, pelucas,
Lápiz labial,

Lentejuelas.



Cornelius Eady.


Varios Autores. Líneas conectadas, Nueva poesía de los Estados Unidos. April Lindner Editor, 2006. Traducción de Angel Corpus Guzmán.


Poesía Norteamericana (47): Kim Addonizio:




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PRIMER POEMA PARA TI

Me gusta tocar tus tatuajes en total
oscuridad, cuando no puedo verlos. Conozco
su sitio, me sé de memoria las hermosas
líneas del relámpago pulsando debajo
de tu pezón; puedo encontrar, como por instinto, el azul
torbellino del agua sobre tu hombro, donde una serpiente
se tuerce encarando a un dragón. Cuando te atraigo
hacia mí, tomándote hasta que estamos exhaustos
y quietos en las sábanas, amo besar
las imágenes de tu piel. Ellas durarán hasta
que ardas y te hagas cenizas. Sin importar qué persista entre nosotros,
o qué se convierta en dolor, ellas aún estarán allí.
Tal permanencia es aterradora.
Así que las toco en la oscuridad; pero las toco, tratando.



Kim Addonizio.


Varios Autores. Líneas conectadas, Nueva poesía de los Estados Unidos. April Lindner Editor, 2006. Traducción de Angel Corpus Guzmán.

Poesía Norteamericana (46): Louise Glück:




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GRATITUD

No creas que no estoy agradecida
por tu pequeña amabilidad hacia mí.
Me gustan las pequeñas amabilidades.
En realidad, las prefiero a las más sustanciosas,
ésas siempre te están mirando
como un enorme animal sobre una alfombra,
hasta que toda tu vida se reduce a nada,
salvo despertar mañana tras mañana
encogida, con el sol brillando en sus colmillos.



Louise Glück.

Varios Autores. Nuevas Voces de Norteamérica. Plaza & Janés Editores, 1981. Traducción de Claribel Alegría y D. J. Flakoll.



domingo, 12 de febrero de 2017

Poesía Norteamericana (45): Tess Gallagher:





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BAJO LAS ESTRELLAS

El sueño de esta noche se ahonda
porque he caminado sin abrigo desde casa
llevando el sobre blanco.
Toda la noche dirá un nombre
en su pequeña casa de hojalata en el camino.

He izado la bandera de metal
para que su sombra bajo el farol del camino
deje una huella en las ramas pesadas de lluvia.
Ahora caminaré de regreso
pensando en las pocas luces aún encendidas
en el pueblo, a un kilómetro de distancia.

A la luz amarillenta de la cocina
el obrero ha terminado su café,
su mujer ha extendido las blancas rodajas de pan
sobre el mostrador. Ahora, mientras el lecho que dejaron
todavía esté tibio, pensaré en ti, en ti
que estás tan lejos
que me has hecho mirar a las estrellas.

Esta noche no se han movido
de mi infancia, de mis juegos después de oscurecer.
De nuevo camino por la yerba mojada
hacia las voces rutilantes. De nuevo soy
la descubierta, íntima, devuelta
por todo lo que toco en el camino.



Tess Gallagher.

Varios Autores. Nuevas voces de Norteamérica. Plaza & Janés Editores, 1981. Traducción de Claribel Alegría y D. J. Flakoll.

Poesía Norteamericana (44): Robert Hass:




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PALO ALTO: LAS CIÉNAGAS (9)

Un escalofrío me aprieta la piel
contra los huesos. La otra California
y sus amargos, ausentes fantasmas
bailan al silencio en el aire;
la tribu Klamath fue derrotada y desapareció.
Aún el polvo parece asombrado,
herramientas en el suelo, redes de pescador.
Fuegos crujientes, humeando.
Ningún movimiento salvo el lento girar
del humo, ningún sonido salvo el chillido
del grajo en la distancia y volando más lejos.
El revoloteo de las lagartijas, de las libélulas.
Y detrás las cabañas tejidas con paja,
un ligero, persistente golpeteo.
Carson encontró diez vagones llenos
de salmón fresco, plata
en el sol. Sus ojos planos miraban fijo.
Las agallas succionaban el delgado aire asfixiante.
Se agitaron y temblaron,
diez vagones llenos. Kit Carson
redujo el pueblo a cenizas.
Cabalgaron treinta millas ese día
y aún alcanzaron a ver el humo negro
manchando el cielo sobre los pinos.



Robert Hass.

Varios Autores. Nuevas voces de Norteamérica. Plaza & Janés Editores, 1981. Traducción de Claribel Alegría y C. J. Flakoll. 


Poesía Norteamericana (43): Alberto Ríos:




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LA MISIÓN DE LOS MONAGUILLOS

Toño me dijo en catecismo
que la bola grande de los ojos
admite el bien, y la bolita
negra es para ver el mal,
le había dicho su madre que es viuda
y por tanto una autoridad en tales cosas.
Es por eso que en la noche
la bola negra se agranda.
Por tanto los chicos no pueden salir
de noche, y en la noche
las chicas se quitan la ropa
y deambulan por sus dormitorios
o brincan en sus camas
en puras sandalias
y se paran en la ventana.
Yo era el monaguillo
sabio en estas cosas,
cuya misión en los domingos
era recordarle a las personas
lo de anoche mientras se hincaban
a recibir la Santa Eucaristía.
Para impedir que Cristo se cayera,
sostenía la bandejita de metal
por debajo del mentón
mientras que en la espesa alfombra
bermeja del altar
arrastraba los pies
y esperaba el preciso instante:
bandeja debajo del mentón.
Yo ofrecía sin expresión alguna
el Choque Eléctrico Sagrado,
aquel que produce una deglución
realmente prolongada
y que pone a reflexionar a la gente.
Pensaba en ello como en la justicia.
Pero en otros domingos el fuego
en mis ojos era diferente,
mi misión de algún modo cambiaba.
Sostenía la charola de metal
con demasiada firmeza
contra alguna de aquellas barbillas nerviosas,
y miraba con autoridad hacia abajo
los corpiños de los vestidos blancos.



Alberto Ríos.


Varios Autores. Líneas conectadas, Nueva poesía de los Estados Unidos. April Lindner Editor, 2006. Traducción de Zulai Marcela Fuentes.


sábado, 11 de febrero de 2017

Poesía Norteamericana (42): Charles Wright:





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RETORNO AL HOGAR

Me siento en el pórtico de mi padre.
Es tarde. La noche, como
un perro viejo circunda las colinas,
ansiosa por echarse. Frente
a nuestro camino los campos y árboles frutales,
setos vivos y, muy lejanas en
otro estado, las brumosas
faldas de las montañas oscurecen sin ruido. En los
rincones cercanos del patio las
flores blancas del jazmín del cabo empiezan
a irradiar luz, a volverse
ojos fríos. Dentro del cielo la
delicada, ligera Vía Láctea regresa,
juntando estrellas mientras se congrega
más densa en el oeste. Ahora
las luciérnagas, como gotas de sangre, chorrean
sobre las hojas duras de
la hiedra, sobre las campanas
de los lirios. Ahora recuerdo
por qué estoy aquí, y el ritmo
de una respiración que no es más
que la mía se percibe mientras espero
a lo que debe pasar, a la
ráfaga de alas, a tu garra oscura.



Charles Wright.


Varios Autores. Nuevas voces de Norteamérica. Plaza & Janés Editores, 1981. Traducción de Claribel Alegría y D. J. Flakoll.


Poesía Norteamericana (41): Naomi Shihab Nye:





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LA CEBOLLA VIAJERA

Cuando pienso en lo lejos que la cebolla ha viajado
tan sólo para entrar hoy en mi estofado,
podría arrodillarme y loar
todos los milagros pequeños y olvidados,
papel quebradizo desahogándose en el escurridor,
capas perladas en suave concordia,
la forma en que el cuchillo entra en la cebolla
y la cebolla se cae a pedazos en la tabla de cortar,
una historia revelada.

Y yo nunca reprocharía a la cebolla
por provocar el llanto.
Está bien que las lágrimas se viertan
por algo pequeño y olvidado.
Cómo en el almuerzo nos sentamos a comer
y comentamos la textura de la carne o el aroma de las hierbas,
pero nunca la translucidez de la cebolla,
ahora blanda, ahora seccionada,
o de su trayectoria honorable por tradición:
desaparecer
para complacer a los demás.



Naomi Shihab Nye. Líneas conectadas, Nueva poesía de los Estados Unidos. April Lindner Editor, 2006. Traducción de Zulai Marcela Fuentes.


Poesía Norteamericana (40): Charles Simic:




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ESCOBAS

5

Y finalmente está tu abuela
barriendo el polvo del siglo diecinueve
y llevándolo al veinte, y tu abuelo arrancando
una paja de la escoba para escarbarse los dientes.

Largas noches de invierno.
Amaneceres con milenios de profundidad.
Ventanas de cocina como cabezas
vendadas contra el dolor de muelas.

La escoba detrás de ellos barriendo,
juntando los brillantes granos de polvo
en nítidas pirámides
que llevan tumbas dentro,

ya saqueadas por ladrones,
en tiempos inmemoriales.



Charles Simic.

Varios Autores. Nuevas voces de Norteamérica. Plaza & Janés Editores, 1981. Traducción de Claribel Alegría y D. J. Flakoll.

viernes, 10 de febrero de 2017

Poesía Norteamericana (39): Stephen Dunn:




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EN LA HABITACIÓN

Ha estado oscuro durante tanto tiempo
que él ha empezado a ver
los hilos de luz
en esta noche de alfombras y de sillas.
Es la espléndida hora de dormir
llamada ajuste, el cabeceo
antes de cerrar los ojos.
Durante toda la semana el teléfono
ha marcado los números equivocados, exactos.
Y esas cartas han llegado
llenas de amigos que tocan la cuarentena:
el mismo párrafo de humor,
enseguida la tenebrosa lista de preocupaciones.
Él deja que la risa
burbujee desde las telarañas
de su pecho donde se rompe
y rebuzna contra las paredes.
Podría tener lava en sus hombros,
así está de cargado.
Así de capaz de destrucción.

Sin embargo, aún cree
en la etiqueta del rezo:
sólo pide ayuda
cuando sepas, secretamente, que hablas
contigo.
Y él no está seguro si le quiere hablar
a esa clase de persona,
o si existe.

Se queda quieto, mira intensamente
al pino en el rincón
arrancado de cuajo y sorprendido
de las Navidades por las que muere;
lo mira intensamente hasta que se empaña.



Stephen Dunn.

Varios Autores. Nuevas voces de Norteamérica. Plaza & Janés Editores, 1981. Traducción de Claribel Alegría y D. J. Flakoll.



Poesía Norteamericana (38): Jon Anderson:




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LOS ANIMALES AZULES

Cuando desperté esta mañana
estaban allí, tan azules
como la mañana, tan serenos
como el largo césped verde

en que pastaban volviendo
sus delicadas cabezas. Tú
habrías dicho: nada malo
puede ocurrirnos. Pero tú no estabas.

Y ellos dos abrieron mi mañana
graciosamente anchos y azules
como el cielo de la mañana. Sus serenas
bocas se movían sobre el pasto,

y mientras me volvía
para llamarte de nuevo,
me di cuenta de que nada malo
podía ocurrir, aunque tú no estuvieras.



Jon Anderson.


Varios Autores. Nuevas voces de Norteamérica. Plaza & Janés Editores, 1981. Traducción de Claribel Alegría y D. J. Flakoll.

Poesía Norteamericana (37): Mark Strand:








COMIENDO POESÍA

La tinta chorrea de las comisuras de mis labios.
No hay felicidad como la mía.
He estado comiendo poesía.

La bibliotecaria no puede creer en lo que ve.
Sus ojos están tristes
y camina con las manos en el traje.

Los poemas se han ido.
La luz es opaca.
Los perros están en las escaleras del sótano y suben.

Les giran los globos de los ojos,
sus patas rubias se encienden como broza.
La pobre bibliotecaria empieza a patalear y llora.

No entiende.
Cuando me arrodillo a lamerle la mano,
ella grita.

Soy un hombre nuevo.
Le gruño y le ladro.
Brinco de alegría en la oscuridad libresca.



Mark Strand. 

Varios Autores. Nuevas voces de Norteamérica. Plaza & Janés Editores, 1981. Traducción de Claribel Alegría y D. J. Flakoll.


jueves, 9 de febrero de 2017

Poesía Norteamericana (36): Judith Ortiz Cofer:




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LA LECCIÓN DE LOS DIENTES

Oí a mi madre decir alguna vez
en la cocina -que soñar con dientes
significa que viene la muerte sonando
su bolsa de huesos para conminar a todos
a que recen un credo noche a noche antes de dormir.

Un día, cuando era niña, buscando el misterio
de la belleza de mi tía Clotilde,
me escurrí en su recámara sin anunciarme.
La encontré sentada en su tocador
alisándose la larga cabellera negra que todos decían
yo había heredado. Una dentadura postiza
flotaba en el frasco junto a ella. Con horror miré
en el espejo el rostro de una bruja de mejillas huecas,
y luego salí corriendo a casa. Ella debió notarme
pero siempre hizo la vista gorda.
Su rostro cubierto de carne se aparecía seguido
en nuestra casa. Pero su sonrisa me enviaba cierta
corriente helada de pavor por la espina dorsal,
ese aviso que dicen se recibe cuando alguien
nos pisa encima de la tumba.



Judith Ortiz Cofer. Líneas conectadas, Nueva poesía de los Estados Unidos. April Lindner Editor, 2006. Traducción de Zulai Marcela Fuentes.


Poesía Norteamericana (35): Mekeel McBride:




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ALBORADA

Ella se despierta mucho antes que él. Un fiero choque
de amor la obliga a alejar su mirada. Luz,
el color de la seda gris se acuna entre
las oscuras frondas de una palmera de Phoenix.
Dormido él se ríe, como si en cualquier  mundo, ahora suyo,
alguien danzara ebrio con un oso de Alaska
o se atreviese a besar la calva del alcalde,
y dejar la huella perfecta de unos labios rojos
que harán por horas la delicia de las golondrinas.
Lo mira dormir casi una hora y
aunque no se ría de nuevo, ni despierte
hablará cierta forma de sueño-parloteo
que contiene loros y una pizarra gris-paloma
polvorienta aún con tiza de la infancia. No puede ver
su cara sepultada en la almohada pero piensa
cómo en esa almohada el debe dejar algún
residuo de sueño: un nombre, una cicatriz,
compases de una canción en que dos personas
bailan en ese instante. Su pelo rojo fulgura contra
la funda simple de la almohada: un fuego benigno,
rico como cualquier color por el que Rembrandt habría
suspirado, primer murmullo profundo del sol naciente.



Mekeel McBride. 

Varios Autores. Líneas conectadas, Nueva poesía de los Estados Unidos. April Lindner Editor, 2006. Traducción de Zulai Marcela Fuentes.