Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

lunes, 5 de junio de 2017

Jorge García Torrego: Cercanías (y 3):



En tus párpados se pierden los barcos abiertos,
la lluvia salvaje,
el sonido hoguera de la risa.

No es posible descansar en la hamaca de tu latido,
se acercan los indios de tus labios buscando mi cabellera.

Vamos a encontrar el destino de las manos,
jugar ciegos,
respirar el aire del otro,
estirar los minutos juntos diez sabores más allá de la
lengua,
confundir sudor con deshielo.






En la cuerda de tender de tu sonrisa descansan los
pájaros,
aprenden el vértigo de la curva en el peligro de tu falda,
el recuerdo de tu piel gotea tristeza en tus camisetas,
y aterriza en el callejón oscuro de la distancia.

La ventana más oscura de la ciudad enferma de girasoles
cuando TÚ.
En qué escondite de la ciudad empieza el remolino,
tú el mascarón de proa lanzado,
colgando tus bragas al descanso de la tarde,
al despertar del día,
un pacto,
un acuerdo,
con la tristeza  azul de la ciudad,
que no te quita el ojo de encima.



Jorge García Torrego. Cercanías. Ediciones de Baile del Sol, 2016.

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