Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

jueves, 8 de junio de 2017

J. L. Pidal Montes: Parabellum en flor (1):



SERÁ

Parece mentira que a mis 41 tacos,
ella me entienda tan bien
que tan solo tiene diez.

Será que hablamos el mismo idioma:
Que a los dos nos guste tanto leer,
visitar palacios en ruina,
las piedras antiguas.

Será que mi hija,
al final,
me coló con sus ojos de niña
y supo quedarse
con lo mejor de mí.







ESCRIBIDME A LAS TRINCHERAS

No soy un ingenuo
No soy un iluminado.
Y por eso nunca dije
que la vida en las trincheras fuese fácil.

Tan solo te digo a ti enemigo,
con el derecho que me dan para hablar
todos estos años bajo tu lluvia de balas,
que al menos hazlo, y tira a matar.

No sigas apuntando con tu punto de mira
a mis partes no vitales, porque esas heridas,
al final, bien sabes que me acabarán matando.
Pero lo harán entre insoportables sufrimientos baldíos,
y esa diaria sensación de derrota dibujada
a trazos rojos en mis lastimosos vendajes.



J. L. Pidal Montes. Parabelum en flor. Editorial Versos y Reversos, marzo 2017.

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