Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

miércoles, 21 de junio de 2017

Fee Reega: Purpurina y percebes (1): Presentación con Nacho Vegas en Oviedo:



Esta semana ya estará en la calle un libro de poemas y de canciones que me toca muy de cerca porque he tenido la suerte de escribir su epílogo. Me refiero a Purpurina y percebes, de Fee Reega, publicado por Canalla Ediciones. La primera presentación del libro será en Oviedo, junto a Nacho Vegas, que también presenta libro: Reanudación de las hostilidades:





El libro se presentará en Gijón el sábado día 24 de junio, en el Toma 3, presentación de la que volveré a informar por aquí. De momento, te dejo con la cubierta del libro y con uno de los poemas:





LLAVES

Está bien tener algo que no sepas poner en palabras.
Te hace curioso y más profundo.
Hace que tengas dos niveles,
como dos plantas de un edificio,
hace que tengas un sótano al que solo se puede acceder con llaves.

No tienes las llaves.

Las tiraste a la mar una mañana,
cuando un tractor limpiaba la playa,
cuando te despertaste con ganas de no hablar nunca más.
Cogiste y las tiraste a la marea.
Quien encuentre las llaves, no sabe para qué son.

Ya no tienes las llaves.

El otro día te compraste un abrigo
en una tienda de segunda mano.
Había un juego de llaves dentro.
Será que alguien se quiso deshacer de ellas.
Será que alguien,
dentro de un abrigo viejo se olvidó el acceso a su sótano.
O será que alguien las encontró en la playa,
sin saber para qué eran,
y se las guardó en el bolsillo.

Aquí las tienes. Las llaves.



Fee Reega. Purpurina y percebes. Canalla Ediciones, junio 2017. Prólogo de Nacho Vegas. Epílogo de David González.

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