Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

miércoles, 24 de mayo de 2017

Poesía Norteamericana (91): Carolyn Forché: El país entre nosotros (2):







MENSAJE

Sus voces pintadas sobre las paredes
secas al tacto por la mañana.
Sus mujeres caminan entre champas
con canastas de gallinas vivas, granadas y fruta.
Esta noche empiezan a pelear
por la más imposible de las revoluciones.
Pedro, eres huésped en el
canto de cada hombre de El Cuerpo de Cristo Amén.
Margarita, te escapas de casa
con explosivos plásticos envueltos en periódico,
el dossier de tu más querida amiga
cuyo cabello creció hasta el suelo de su celda.
Leonel, cargas tus pocas pistolas
vacías con una idea para bombas de agua
y una granja cooperativa.
                           Ustedes pelearán
y peleando morirán. Yo viviré
y viviendo gritaré hasta que mi voz llegue a su hueco
en la tierra, donde con nuestras
manos y por las vidas que hemos elegido
cavaremos hondo al interior de nuestras muertes.
He hecho todo lo que podría hacer.
Enlazar manos, enlazar brazos conmigo
en la siguiente de las vidas eternas,
donde no nos conoceremos unos a otros
ni a nosotros mismos, donde seremos diversa
oscuridad entre ideas que ascendieron
a nada, con una convicción que se convierte
en tenue luz
en la amplitud del tiempo donde empezamos
entre todos, donde vivimos
en la hora más lejana de Dios.



Carolyn Forché. El país entre nosotros. Valparaíso Ediciones, marzo de 2016. De la traducción: Andrea Rivas.

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