Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

lunes, 22 de mayo de 2017

Poesía Norteamericana (90): Carolyn Forché: El país entre nosotros (1):



SAN ONOFRE, CALIFORNIA

Hemos avanzado mucho hacia el sur.
Más allá, la mujer más vieja
borda limas en chales negros.
Portillo rayas su nombre
en las paredes, los delgados listones
de orín, niños que acarician el lodo.
Si seguimos, podríamos parar en la calle
en este mismo lugar
donde alguien desapareció
y podríamos escuchar las palabras
¡Ven con nosotros! Si eso sucediera, conduciríamos
nuestras vidas con las manos atadas.
Es por eso que sentimos
que es suficiente escuchar al viento
meciendo limones,
a los perros andando en las terrazas,
sabiendo que mientras las aves y el tiempo
caliente se mueven siempre hacia el norte,
los lamentos de aquellos que desaparecen
tardarían años en llegar aquí.







EL VISITANTE

En español él susurra que no queda tiempo.
Es el sonido de guadañas arqueando en el trigo
el dolor de alguna canción de campo en El Salvador.
El viento en la prisión, precavido como las manos
de Francisco en el interior tocando
las paredes mientras camina, es el aliento de su mujer
deslizándose en su celda cada noche mientras él imagina
su mano como si fuera de ella. Es un país pequeño.

No hay nada que un hombre no le haría a otro.



Carolyn Forché. El país entre nosotros. Valparaíso Ediciones, marzo de 2016. De la traducción: Andrea Rivas. Diseño de portada: Chari Nogales.

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