Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

viernes, 26 de mayo de 2017

David González: Siguiendo los pasos del hombre que se fue (2):




La solapa de Siguiendo los pasos del hombre que se fue:





Cuando en el año 2015 se editó Campanas de Etiopía, cuaderno 1 del ciclo autobiográfico Los que viven conmigo, caí en la cuenta  que sobre algunos de los personajes que aparecen en dicho libro ya había escrito, y mucho, en libros míos anteriores.  Como dichos personajes aparecerán, con mayor o menor presencia, como personajes centrales o personajes secundarios o simples figurantes en los siguientes cuadernos del ciclo, ciclo en el que invertiré  ya todo mi tiempo de escritura hasta que me muera, pensé en recuperar esos textos ya escritos y ya editados en otros libros, adaptarlos a mi escritura de ahora e incluirlos en este ciclo que, como su propio nombre indica, habla de aquellos y aquellas que viven conmigo desde que vine a este mundo y que vivirán conmigo hasta que me vaya de él.  Sin estas historias que ahora recupero en Siguiendo los pasos del hombre que se fue no podrían entenderse la actitud y el comportamiento o las decisiones de muchos de los personajes que pululan y pulularán por los distintos cuadernos del ciclo. Este es el principal motivo de mi decisión de recuperar esas historias e incluirlas en el ciclo. Este hecho, formar parte de un corpus mayor, les da a estos textos otra dimensión. Textos que, como los del resto del ciclo, funcionan de manera independiente entre sí, pero que, junto a los demás, ofrecen un amplio y vasto  fresco y panorama de los años que me han tocado vivir y de las personas que me he encontrado por el camino. Otra de las ventajas de este ciclo es que cualquiera que tenga interés en él puede empezar a leerlo por cualquier cuaderno sin que por ello se resienta su comprensión del resto del ciclo. Hay otra razón para la recuperación de estos textos antiguos y no es otra que el hecho de que cada vez más a menudo me escriben potenciales lectores para lamentarse de que no encuentran mis libros por ninguna parte. Lo que me lleva a pensar que, en realidad, para la mayor parte de los lectores, incluso los lectores fieles, muchos de estos textos son casi inéditos. 

Voy a dejarte ahora con un breve párrafo de uno de los relatos incluidos en Siguiendo los pasos del hombre que se fue, para que puedas apreciar una o más de mis innovaciones formales en lo que a prosa se refiere. Decirte, también, que cada post que suba aquí sobre este libro tendrá su correspondencia con un clip de vídeo donde recitaré alguno de los poemas y que solo podrás ver en mi muro de Facebook, seas o no amigo mío en dicha red social.


LAVAR LA SANGRE (fragmento)

Hace ahora tres años, en febrero de 2002, en una cafetería de la calle de las Arrebalgadas, mientras me zampaba la merienda, que consistía en un sándwich de realidad, como diría el amigo Ginsberg, un zumo de naranja natural y un café con leche mediano, con sacarina, mi madre me preguntó:

¿Tienes alguna buena noticia que darnos?


David González. Siguiendo los pasos del hombre que se fue. Canalla Ediciones, mayo 2017.



RASGOS DE ESTILO, 2

1) Si te fijas en el texto de más arriba, verás algunas frases en cursiva. Son las frases subordinadas o, como yo las llamo, frases informativas. Oraciones que no intervienen en la acción. Es decir, el mismo texto, sin frases en cursiva (salvo la última, que es una línea de diálogo), no pierde para nada su sentido. Veamos:

Hace ahora tres años, en una cafetería de la calle de las Arrebalgadas, mientras me zampaba la merienda mi madre me preguntó:

¿Tienes alguna buena noticia que darnos?


O incluso si me apuras:


Hace ahora tres años, mi madre me preguntó:

¿Tienes alguna buena noticia que darnos?


Esto ofrece dos modalidades de lectura. Una sería leerlo con las oraciones en cursiva. La otra, sin ellas. O incluso leer el libro entero de una manera y luego volver a leerlo de la otra. En fin, distintas modalidades de lectura para que el lector interactúe con el texto. Al mismo tiempo es también una buena enseñanza para aquellos narradores que tengan problemas con las subordinadas.

2) En los textos en prosa, las líneas de diálogo van siempre en cursiva y a veces en negrita y separadas entre sí por un doble espacio. Esto me ahorra lidiar con los dichosos y engorrosos guiones y otros signos de puntuación que aborrezco.

3) La mayor parte de las historias del ciclo transcurren en la ciudad de Gijón. Pero me apetecía inventarme una ciudad de ficción que a un tiempo no dejara de ser una ciudad real, no dejara de ser Gijón. Entonces se me ocurrió nombrar a las calles de mi ciudad con otros nombres con los que aparecían en años anteriores en los callejeros. Nombres, a mi juicio, más populares y más hermosos que muchos de los que hay ahora. En el texto aparece la calle de las Arrebalgadas, pues bien, esa calle existe ahora mismo en Gijón solo que con su actual nombre: calle de San Bernardo... Esta técnica la llevo usando desde Campanas de Etiopía...






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