Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

martes, 25 de abril de 2017

Poesía Norteamericana (75): Michael Wigglesworth:



¿SOY YO, SEÑOR, TU BOLSA LLENA?

¿Soy yo, Señor, tu bolsa llena,
que en la mina o en la ceca tú refinas?
Cuéntame como tuyo, que no sea
baño de oro sobre interior de cobre.
De la piedra de toque temo el tacto
que pruebe lo superfluo de mi oro.

¿Es que me has acuñado con tu sello?
Apenas pueden ver mis turbios ojos.
Sé tú los anteojos con que lea
tu imagen e inscripción en mí grabadas.
Si la luz de tu imagen me corona,
seré un ángel dorado entre tus manos.

Sea mi alma tu plancha, y que tu imagen
luzca en el pan de oro de su círculo.
Y pon doradas letras en su borde:
tu inscripción de sagrados caracteres.
Yo seré tu dinero, y tú mi hacienda.
Permite que sea tu ángel, Señor.



Michael Wigglesworth.


Varios Autores. Poe y otros cuervos. Primeros poetas norteamericanos. Mono Azul Editora, 2006. Traducción de Antonio Rivero Taravillo.

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