Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

sábado, 29 de abril de 2017

Isabel García Hualde: El ojo cegado:



RESIDENCIA

Prohibido amar
rozar cumbres morder manzanas
leer Kerouac
            no es preciso exponerse
a un contagio de poesía

Synogan gotas -quince o veinte-
y a dormir la mona
hay recetas para esto y lo otro
diseño exclusivo para los que a menudo
olvidan su corazón en las alcantarillas

recetas que matan la inocencia
             sin arriesgar una mirada
aunque ya sé

no siempre es carnaval en Río.






CHEQUE ROMPE PRESIDIOS

En la voz de la emisora local
se propician hogueras
puede que la ley castigue a los piratas:
elementos tóxicos

si cerrara los ojos podría adivinar
ardid serpiente colmillo espinazo
que tu mano derecha ignore
lo que hace tu mano izquierda
           cola de azufre

de alguna manera se les ha visto volar
-cheque de diamantes rompe presidios-

y crujen escorpiones
entran en conflicto
           Las Tablas de la Ley
un puesto de honor en Emiratos
y una huella
           demasiado blanca
           en el futuro

de alguna manera se les ha visto volar

el brillo de su cuchillo afilado
            se cierne
sobre el corazón caliente de las ardillas.






MIRA CÓMO EXTIENDE SU PÁLIDA MANO

Mira cómo extiende su pálida mano
escarbando lunas
el poeta

preguntas
dónde establece sus redes
su sueño serpiente abismo
misterio o naufragio
el dolor

quizás sea la respuesta
ese tragaluz invisible
que se abre
a los sutiles andamios de la noche

o bien pudiera ser
aquello que dijiste sobre
himnos triunfales sucumbiendo
a la canción permanente del pueblo

siempre habrá brillos ocultos
para capturar entre las sombras
rojos arándanos
             restallando su sangre
                         en nuestras bocas.






LOS SILENCIOS DE NORA

Los silencios de Nora
desplazándose  mudos
en la periferia de la noche

ante nosotros
restallantes bengalas
se quiebran en pedazos
            hundidas en el río
tragándose preguntas
                          luna
            piel exhausta
               tras la lucha
porque duele tanto... por favor señor
¿puede retirar su guante de Capitán Garfio
de mis rodillas? gracias
y de paso un naufragio de violetas

así resistiendo
centinelas atrapados en el frío amanecer
de este cine perfecto de barrio
con el corazón indómito
de los que regresan de nuevo
            a la pureza de los bosques

¿quién amará a quién mañana?



Isabel García Hualde. El ojo cegado. Ediciones Eunate, 2015. Texto de contraportada: Santi Elso. Diseño de portada: Carlos Ortega Roldán.

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