Dibujo de COVADONGA LÓPEZ CANALES

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

sábado, 18 de febrero de 2017

Poesía Norteamericana (54): Denise Duhamel:




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EL SR. DONUT

Llegan tambaleándose cuando cierran los bares.
Hombres obtusos a quienes apodan por su cabello:
el Cebollón, el Cerillo; el calvo, el Rodilla.

Valiente manera de ahorrar para ir a Europa.
Pero eso es lo que soy,
la camarera que sirve donuts y se aprovecha
de los borrachos. Miro por
la ventana empañada de grasa,
les recuerdo a menudo mis aspiraciones,
tamborileo sobre el mostrador: no soy como ellos.

El Cerillo tiene un pasaporte de broma
y me llama para que lo vea. Cree
que su dedo es igual de atractivo que Cape Cod,
de seguro lo más lejos que ha llegado.
"¿A dónde crees que fui?",
masculla y me pone a abrir la libreta azul.
Un pene de plástico salta de entre las páginas.

Quisiera ponerle azúcar al café de los diabéticos
cuando se ríen al describir a sus esposas desnudas.
Las veinticuatro horas, todos los días, saben que aquí sí pueden.
Ni siquiera hay cerrojo en la puerta del Sr. Donuts.
Entonces, cuando hay bronca en la esquina, el Rodilla me dice
que llame a la policía del teléfono de atrás:
"Si los motociclistas ven que vas con el chisme, te la van a partir".

Desde atrás de la panera, el encuentro de motocicletas
parece una película casera: saltos y cortes, fallas de sonido
cuando tiran las motos a patadas, golpes en la cabeza.
La sangre se encharca lentamente, se hace gris.
Connie entra despreocupada, con el labial todo embarrado:
la bronca es por ella. Quiere lumbre.
Sé que va a manchar el borde de su taza.

Pero todos dejan buenas propinas bajo los platos,
y siempre puedo leer en las pocas
horas de silencio antes del alba.



Denise Duhamel. Líneas conectadas, Nueva poesía de los Estados Unidos. April Lindner Editor, 2006. Traducción de Ana Elena González Treviño.

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