Fotografía de JOSÉ MARÍA PÉREZ FERNÁNDEZ

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Necesitáis personas como yo... Necesitáis personas como yo para señalarlas con el dedo y decir: Ese es el malo... Y eso, ¿en qué os convierte a vosotros? ¿En los buenos?... No sois buenos... Simplemente sabéis esconderos. Sabéis mentir... Yo no tengo ese problema. Yo siempre digo la verdad, incluso cuando miento:

Tony Montana
Cómo ha cambiado irremediablemente mi vida. Siempre es el último día de verano y me he quedado fuera en el frío sin una puerta para volver a entrar. A lo largo de mi vida he dejado pedazos de corazón aquí y allí y ahora apenas me queda el suficiente para seguir viviendo. Pero fuerzo una sonrisa, sabiendo que mi talento sobrepasaba con mucho mi ambición. Ya
no hay caballos blancos ni mujeres guapas en mi puerta:

Georges Jung

viernes, 10 de febrero de 2017

Poesía Norteamericana (39): Stephen Dunn:




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EN LA HABITACIÓN

Ha estado oscuro durante tanto tiempo
que él ha empezado a ver
los hilos de luz
en esta noche de alfombras y de sillas.
Es la espléndida hora de dormir
llamada ajuste, el cabeceo
antes de cerrar los ojos.
Durante toda la semana el teléfono
ha marcado los números equivocados, exactos.
Y esas cartas han llegado
llenas de amigos que tocan la cuarentena:
el mismo párrafo de humor,
enseguida la tenebrosa lista de preocupaciones.
Él deja que la risa
burbujee desde las telarañas
de su pecho donde se rompe
y rebuzna contra las paredes.
Podría tener lava en sus hombros,
así está de cargado.
Así de capaz de destrucción.

Sin embargo, aún cree
en la etiqueta del rezo:
sólo pide ayuda
cuando sepas, secretamente, que hablas
contigo.
Y él no está seguro si le quiere hablar
a esa clase de persona,
o si existe.

Se queda quieto, mira intensamente
al pino en el rincón
arrancado de cuajo y sorprendido
de las Navidades por las que muere;
lo mira intensamente hasta que se empaña.



Stephen Dunn.

Varios Autores. Nuevas voces de Norteamérica. Plaza & Janés Editores, 1981. Traducción de Claribel Alegría y D. J. Flakoll.



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