Fotografía de JOSÉ MARÍA PÉREZ FERNÁNDEZ

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Necesitáis personas como yo... Necesitáis personas como yo para señalarlas con el dedo y decir: Ese es el malo... Y eso, ¿en qué os convierte a vosotros? ¿En los buenos?... No sois buenos... Simplemente sabéis esconderos. Sabéis mentir... Yo no tengo ese problema. Yo siempre digo la verdad, incluso cuando miento:

Tony Montana
Cómo ha cambiado irremediablemente mi vida. Siempre es el último día de verano y me he quedado fuera en el frío sin una puerta para volver a entrar. A lo largo de mi vida he dejado pedazos de corazón aquí y allí y ahora apenas me queda el suficiente para seguir viviendo. Pero fuerzo una sonrisa, sabiendo que mi talento sobrepasaba con mucho mi ambición. Ya
no hay caballos blancos ni mujeres guapas en mi puerta:

Georges Jung

viernes, 3 de febrero de 2017

Abel Santos: Las lagrimas de Chet Baker caen a piscinas doradas (y 3):



EL OTRO HOMBRE

Por muchas veces que yo vuelva

-y siempre volvía y lo intentaba
creyendo ser
el mismo hombre-,


ya nunca serás
aquella
que mis recuerdos aman,

la que abrió mi corazón,

un nuevo día
en la ciudad de los errores,

y la puerta
de la que creí
mi casa.







VIVE

Se ha separado
de la época más hermosa de sus días.

Sin dinero en el bolsillo,
mujer o magia en la que pueda ya creer,
busca estar, con el amor,
de acuerdo en todo,
como cuando no tenía nada.

No entra en estado de decadencia.
Y tampoco es fuente de luz.

Pero no está empeorando: se hace más fuerte.

Al final,
lo que le motiva,
es saber que va a perder algo,

y saber que después
le queda

toda una vida.



Abel Santos. Las lágrimas de Chet Baker caen a piscinas doradas. Chamán Ediciones, diciembre de 2016.


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