Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

lunes, 30 de enero de 2017

Abel Santos: Las lágrimas de Chet Baker caen a piscinas doradas (1):



AUTOAYUDA, 66

Se abre dentro de mí
el libro en blanco de los cielos.

Sólo queda un deseo
y una última
víctima.

Dame la razón,

porque la mía ya la he perdido,
incendiado,
por todos los ángulos
posibles.

Que no escriba otro 6
el diablo.







BLUES DEL DIABLO AZUL

Cuando un ángel caído llora
cuando un ángel caído llora
sus lágrimas forman un espejo
que congela las llamas
que congela las llamas
y le devuelve su angélico reflejo

pero se lo llevan los demonios
se lo llevan los demonios
para atarle las correas
y la ira agrieta su rostro
la ira agrieta su rostro
lactando el fuego de ideas ateas

y reniega de pedir perdón
reniega de pedir perdón
grita que da las cartas la conciencia
marcándolas con la tentación
marcándolas con la tentación
y el ángel va en contra de su naturaleza.



Abel Santos. Las lágrimas de Chet Baker caen a piscinas doradas. Chamán Ediciones, septiembre de 2016. Prólogo de Diego Vasallo. De la imagen de cubierta: Sergio Delicado.


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