Diseño de portada: INÉS PRADILLA sobre una Fotografía de JOSÉ MARÍA PÉREZ FERNÁNDEZ

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Necesitáis personas como yo... Necesitáis personas como yo para señalarlas con el dedo y decir: Ese es el malo... Y eso, ¿en qué os convierte a vosotros? ¿En los buenos?... No sois buenos... Simplemente sabéis esconderos. Sabéis mentir... Yo no tengo ese problema. Yo siempre digo la verdad, incluso cuando miento:

Tony Montana
Cómo ha cambiado irremediablemente mi vida. Siempre es el último día de verano y me he quedado fuera en el frío sin una puerta para volver a entrar. A lo largo de mi vida he dejado pedazos de corazón aquí y allí y ahora apenas me queda el suficiente para seguir viviendo. Pero fuerzo una sonrisa, sabiendo que mi talento sobrepasaba con mucho mi ambición. Ya
no hay caballos blancos ni mujeres guapas en mi puerta:

Georges Jung

lunes, 29 de mayo de 2017

Begoña Casáñez Clemente: Las aceras de Helsinki (1):







ESA RARA CORDURA

Conservo la fuerza de los inocentes,
a pesar de los años y los muertos.
Puede que esté loca de atar,
al menos estoy segura de que eso piensa la gente.
Cuando me siento cansada
y toco la realidad de mis contemporáneos,
me acomete el pánico,
y entonces sacudo de mi cabeza
las telarañas seculares que me han caído encima,
y regreso a mi mundo raro,
en el que los ancianos siempre son escuchados
y se acatan los apoteósicos veredictos de los niños.



Begoña Casáñez Clemente. Las aceras de Helsinki. Canalla Ediciones, mayo de 2017.





domingo, 28 de mayo de 2017

Guerrilla Poética (1): Raúl Parra:


El día 1 de junio, cae de jueves, a eso de las ocho de la tarde, en la librería La buena letra, en Gijón, comparto cartel con estos tres cracks de la poesía: Raúl Parra, Jose Yebra y Nayar Crespo Sánchez. Todos con libros recientes: Raúl Parra con Fatou; Jose Yebra con Otra lengua extinta ; y Nayar Crespo Sánchez con Galerna. En cuanto a mí casi seguro que ya habrá ejemplares disponibles de Siguiendo los pasos del hombre que se fue. Yo de ti, no me lo perdería. Nos gustaría verte allí. Para recordártelo subiré unos post con poemas de los poetas implicados en los próximos días. Y empezamos por Raúl Parra y un poema extraído de Fatou.





NÓMADA

Nómada,
solamente si no me dejas
asentarme en el terreno pantanoso
de tu corazón,
con esta semiárida soledad
que llevo a rastras.

Siempre te dije, hasta cansarme,
que había mucho mundo ahí dentro.

Me di cuenta en esas ocasiones
en que dejas respirar
a las fieras y a las flores.
Al cansancio y a la magia.
A partes iguales.
Equitativamente.

Hay un gran territorio
del que solo puedo palpar
unos pechos brutales,
unas nalgas de ensueño,
unas mejillas suaves como la luz,
una mano pequeña
donde cabe todo mi bienestar,
cuando duermo plácidamente.

Nómada,
solo si no puedo formar parte
de tu misma patria,
de tu mismo nombre.

Tú que aborreces las banderas
desde que existe el fuego
y solo ves maneras
de traspasar fronteras y noches,
a escondidas conmigo,
campo a través.

Tus ojos ondean frente a un horizonte,
sinónimo de belleza,
que da a tu océano interior,
repleto de criaturas abisales
de todas formas y colores
que jamás dejan de sorprenderme.

Nómada,
solo si no encuentras
un lugar de piel o entrañas
donde pueda gritar desde la calma:
¡Estoy en casa!
o
¡Aquí estoy a salvo de mis desastres!

Yo que tantas veces mataría
por ser viento solamente para moverte el pelo
y arrastrar tu olor a las fosas nasales de la humanidad.

Al fin y al cabo,
no he dejado de buscar nunca
una choza, un puente, un palacio...
Pero contigo.

No necesito más hogar que un pecho
que late mi nombre
a cada segundo
ni más luz que tu amor,
que tu mano,
que tu vida
junto a la mía.



Raúl Parra. Fatou. Edición de Autor, junio 2016. Prólogo de Chema Caballero. Epílogo de Dia Mamadou. Ilustraciones de Marc Aguilar.






Joseba Sarrionandia: ¿La poesía ha muerto? (2):



REFLEXIÓN SOBRE EL MAR

Nuestros recuerdos,
como tablones
de naufragio,
no se deshacen
en el fondo del mar,
ni navegan
en pos
de ningún puerto,
nuestros recuerdos,
como tablones
de naufragio,
se deslizan
sobre el agua,
al azar,
zarandeados por las olas,
sin poderse descomponer
              y sin propósito alguno.


Lejanísimas las playas de huesos
                                  de gaviotas.







EL ESCLAVO HERRERO

Sometido en las selvas de occidente,
         encadenado te trajeron a Roma, esclavo.
Te instruyeron en el oficio de herrero
              y haces cadenas obedientemente.
El hierro al rojo que extraes del horno
              lo puedes moldear como quieras.
Podrías hacer azadas, o espadas,
                    para poder romper las cadenas.
Pero tú, ese esclavo, haces cadenas,
                                      más cadenas.



Joseba Sarrionandia. ¿La poesía ha muerto? Pamiela Ediciones, 2016. Traducción del euskera: Joseba Sarrionandia.


sábado, 27 de mayo de 2017

Iosu Moracho: La Utopía tiene los pies descalzos (y 3):



CAPERUCITAS

Somos como niños.
Los políticos nos cuentan cuentos desde sus tribunas
y nosotros nos los creemos.
Ahora nos dicen que viene el lobo
y de puro gusto
se nos eriza el cabello.







SIMIOS

Y nos basta con sentirnos distintos
en una selva entre iguales...
Como un sifón rojo
en una caja llena de sifones azules.

Trepamos las mismas lianas,
subimos y bajamos por los mismos árboles,
rozamos con nuestro culo los mismos sitios,
comemos las mismas hojas y las mismas bayas
y nos quitamos unos a otros, los mismos piojos
de los mismos idénticos lugares.

¿Todavía nos creemos tan distintos?

¡Ah, sí, unos comen con cubertería de plata
y de la mano de los más grandes restauradores
y otros comen con la mano,
mientras luchan por que su dignidad quede a cubierto y restaurada!



Iosu Moracho. La Utopía tiene los pies descalzos. Amargord Ediciones, 2016.

Poesia Norteamericana (92): Carolyn Forché: El país entre nosotros (3):







PARTIDA

Lo llevamos con nosotros, el llanto de un tren
rebanando el campo
dejando su tiesa unión, una distante
ternura como cuando los rieles se deslizan
tras de nosotros y nuestras ventanas
tocan el campo, donde parece
que los muertos despiertan y llegan
a los otros. Tu mano
acuna la luz de un cerillo
hacia tu boca, hacia la mía, y quiero
preguntar si los muertos sostienen
sus bocas entre sus manos de este modo
para saber qué queda de ellos.
Entre nosotros, un pañuelo de humo,
un paquete de pertenencias, equipaje
que parecerá flotar a nuestro lado,
la moneda cambiará
y cambiará de nuevo. Aquí está el nombre
de un amigo que te llevará dentro,
los papeles de un hombre que desapareció,
aquél en que te convertirás cuando
el hombre que has sido desaparezca.
Yo soy la mujer cuya fotografía
no reconocerás, cuyo rostro
vaciaba tus ojos, cuyos ojos
eran breves como la más pequeña
de las ciudades por las que escapamos.



Carolyn Forché. Un país entre nosotros. Valparaíso Ediciones, 2016. Traducción de Andrea Rivas.

viernes, 26 de mayo de 2017

David González: Siguiendo los pasos del hombre que se fue (2):




La solapa de Siguiendo los pasos del hombre que se fue:





Cuando en el año 2015 se editó Campanas de Etiopía, cuaderno 1 del ciclo autobiográfico Los que viven conmigo, caí en la cuenta  que sobre algunos de los personajes que aparecen en dicho libro ya había escrito, y mucho, en libros míos anteriores.  Como dichos personajes aparecerán, con mayor o menor presencia, como personajes centrales o personajes secundarios o simples figurantes en los siguientes cuadernos del ciclo, ciclo en el que invertiré  ya todo mi tiempo de escritura hasta que me muera, pensé en recuperar esos textos ya escritos y ya editados en otros libros, adaptarlos a mi escritura de ahora e incluirlos en este ciclo que, como su propio nombre indica, habla de aquellos y aquellas que viven conmigo desde que vine a este mundo y que vivirán conmigo hasta que me vaya de él.  Sin estas historias que ahora recupero en Siguiendo los pasos del hombre que se fue no podrían entenderse la actitud y el comportamiento o las decisiones de muchos de los personajes que pululan y pulularán por los distintos cuadernos del ciclo. Este es el principal motivo de mi decisión de recuperar esas historias e incluirlas en el ciclo. Este hecho, formar parte de un corpus mayor, les da a estos textos otra dimensión. Textos que, como los del resto del ciclo, funcionan de manera independiente entre sí, pero que, junto a los demás, ofrecen un amplio y vasto  fresco y panorama de los años que me han tocado vivir y de las personas que me he encontrado por el camino. Otra de las ventajas de este ciclo es que cualquiera que tenga interés en él puede empezar a leerlo por cualquier cuaderno sin que por ello se resienta su comprensión del resto del ciclo. Hay otra razón para la recuperación de estos textos antiguos y no es otra que el hecho de que cada vez más a menudo me escriben potenciales lectores para lamentarse de que no encuentran mis libros por ninguna parte. Lo que me lleva a pensar que, en realidad, para la mayor parte de los lectores, incluso los lectores fieles, muchos de estos textos son casi inéditos. 

Voy a dejarte ahora con un breve párrafo de uno de los relatos incluidos en Siguiendo los pasos del hombre que se fue, para que puedas apreciar una o más de mis innovaciones formales en lo que a prosa se refiere. Decirte, también, que cada post que suba aquí sobre este libro tendrá su correspondencia con un clip de vídeo donde recitaré alguno de los poemas y que solo podrás ver en mi muro de Facebook, seas o no amigo mío en dicha red social.


LAVAR LA SANGRE (fragmento)

Hace ahora tres años, en febrero de 2002, en una cafetería de la calle de las Arrebalgadas, mientras me zampaba la merienda, que consistía en un sándwich de realidad, como diría el amigo Ginsberg, un zumo de naranja natural y un café con leche mediano, con sacarina, mi madre me preguntó:

¿Tienes alguna buena noticia que darnos?


David González. Siguiendo los pasos del hombre que se fue. Canalla Ediciones, mayo 2017.



RASGOS DE ESTILO, 2

1) Si te fijas en el texto de más arriba, verás algunas frases en cursiva. Son las frases subordinadas o, como yo las llamo, frases informativas. Oraciones que no intervienen en la acción. Es decir, el mismo texto, sin frases en cursiva (salvo la última, que es una línea de diálogo), no pierde para nada su sentido. Veamos:

Hace ahora tres años, en una cafetería de la calle de las Arrebalgadas, mientras me zampaba la merienda mi madre me preguntó:

¿Tienes alguna buena noticia que darnos?


O incluso si me apuras:


Hace ahora tres años, mi madre me preguntó:

¿Tienes alguna buena noticia que darnos?


Esto ofrece dos modalidades de lectura. Una sería leerlo con las oraciones en cursiva. La otra, sin ellas. O incluso leer el libro entero de una manera y luego volver a leerlo de la otra. En fin, distintas modalidades de lectura para que el lector interactúe con el texto. Al mismo tiempo es también una buena enseñanza para aquellos narradores que tengan problemas con las subordinadas.

2) En los textos en prosa, las líneas de diálogo van siempre en cursiva y a veces en negrita y separadas entre sí por un doble espacio. Esto me ahorra lidiar con los dichosos y engorrosos guiones y otros signos de puntuación que aborrezco.

3) La mayor parte de las historias del ciclo transcurren en la ciudad de Gijón. Pero me apetecía inventarme una ciudad de ficción que a un tiempo no dejara de ser una ciudad real, no dejara de ser Gijón. Entonces se me ocurrió nombrar a las calles de mi ciudad con otros nombres con los que aparecían en años anteriores en los callejeros. Nombres, a mi juicio, más populares y más hermosos que muchos de los que hay ahora. En el texto aparece la calle de las Arrebalgadas, pues bien, esa calle existe ahora mismo en Gijón solo que con su actual nombre: calle de San Bernardo... Esta técnica la llevo usando desde Campanas de Etiopía...






Beñat Arginzoniz: Oscuro animal celeste (1):



Pasar
como pasa el pájaro sin peso ni memoria.
Temblar como tiembla la flor
olvidada en su nada.
Ser la sombra en el límite
sin retorno de la luz.
Pero el corazón ciego
insiste como el hombre en su derrota.







Entre metales dormidos,
junto a las sordas raíces del sueño,
allí donde los muertos realizan
sus cálculos sombríos.
Entre pálidas cenizas,
contando sombras, párpados,
monedas oxidadas,
repitiendo la interminable lista
de los hombres, de los cielos,
de los perros que pasan.
Con las manos ya casi transparentes
y los labios confundidos por un mismo frío.
Escuchando el latido nocturno de la piedra
nos esperan
debajo de la tierra.



Beñat Arginzoniz. Oscuro animal celeste.  El Gallo de Oro Ediciones, junio de 2016. Del prólogo: José Fernández de la Sota.


jueves, 25 de mayo de 2017

Jesús Lizano: No se te olvida, Maestro:



Tal día como hoy, de hace dos años, falleció el poeta y pensador libertario Jesús Lizano. Un maestro. Su poesía sigue presente. 


DESEMBARCADERO

Bajaremos hablando, unos con otros
por la calle, del brazo del amigo,
una tarde que llueva, sin testigo,
bajaremos perdidos en nosotros.

Helará nuestra voz, seremos potros
con la marca del sueño y del castigo,
bajaremos del bosque, del abrigo,
abrazado a cualquiera de vosotros.

Llegará nuestro barco, un marinero
nos irá colocando sin preguntas
en el oscuro desembarcadero.

Bajaremos sin fin, no habrá sendero,
eternamente nuestras manos juntas,
agotadas las flechas el arquero.






El poeta es la esperanza.
Que no sabré yo del poeta
si lo soy de la noche a la mañana.

El poeta es la angustia.
Qué no sabré yo 
si toda mi vida es suya.

El poeta es la plenitud.
Lo sé yo
que conozco la cara
y conozco la cruz.





LAS PERSONAS CURVAS

A mí me gustan las personas curvas,
las ideas curvas,
los caminos curvos,
porque el mundo es curvo
y la tierra es curva
y el movimiento es curvo;
y me gustan las curvas
y los pechos curvos
y los culos curvos,
los sentimientos curvos;
la ebriedad: es curva;
las palabras curvas:
el amor es curvo;
¡el vientre el curvo!;
lo diverso es curvo.
A mí me gustan los mundos curvos;
el mar es curvo,
la risa es curva,
la alegría es curva,
el dolor es curvo;
las uvas: curvas;
las naranjas: curvas;
los labios: curvos;
y los sueños, curvos;
los paraísos, curvos
(no hay otros paraísos);
a mí me gusta la anarquía curva;
el día es curvo
y la noche es curva;
¡la aventura es curva!
Y no me gustan las personas rectas,
el mundo recto,
las ideas rectas;
a mí me gustan las manos curvas,
los poemas curvos,
las horas curvas:
¡contemplar es curvo!;
(en las que puedes contemplar las curvas
y conocer la tierra);
los instrumentos curvos,
no los cuchillos, no las leyes:
no me gustan las leyes porque son rectas,
no me gustan las cosas rectas;
los suspiros: curvos;
los besos: curvos;
las caricias: curvas.
Y la paciencia es curva.
El pan es curvo
y la metralla recta.
No me gustan las cosas rectas
ni la línea recta:
se pierden
todas las líneas rectas;
no me gusta la muerte porque es recta,
es la cosa más recta, lo escondido
detrás de las cosas rectas;
ni los maestros rectos
ni las maestras rectas:
¡libérennos los dioses curvos de los dioses rectos!
El baño es curvo,
la verdad es curva,
yo no resisto las verdades rectas;
vivir es curvo,
la poesía es curva,
el corazón es curvo.
A mí me gustan las personas curvas
y huyo, es la peste, de las personas rectas.



Jesús Lizano. Lizania, aventura poética 1945 - 2000. Editorial Lumen, 2001.


miércoles, 24 de mayo de 2017

David González: Siguiendo los pasos del hombre que se fue (1):




Esta es la portada de Siguiendo los pasos del hombre que se fue, cuaderno 4 de mi ciclo LOS QUE VIVEN CONMIGO. El diseño de portada es de Inés Pradilla, sobre una fotografía de José María Pérez Fernández:





Lo primero que tengo que decirte, para que no te llames a engaño, es que se trata de un libro de poemas y relatos breves que ya han sido editados en libros míos anteriores: en libros que, como a menudo me dicen los lectores, no se encuentran fácilmente en ninguna parte. Algunos de estos textos son de sobras conocidos para los lectores que me siguen, aunque hace años que no se reeditan en papel. Antes de seguir adelante con más explicaciones, te dejo con el título de estos textos: Tinta, El propietario, La hora del cinturón, Nadie con ese nombre, Escupitajos, El último baile, Esquelas, La plaza de la Soledad, Cuerda, El genio, Julian Key, Esto no es Hollywood (relato), Casting (relato), Protección, En las trincheras no hay ángeles (relato), Berlín, El tiempo no espera por nadie (relato), El debut del chico tatuado (relato), Desconcierto, Negativos, Hilo, Chuletas de cerdo, Salpicadero, Obediencia a la vida, Musas, Perdón, Herencia, El peor insulto, Autorretrato a los cuarenta, Iluminación, Verano, Los buenos tiempos, Sparrings, Las necesitades de la vida (relato), Lavar la sangre (relato), La hora de pelear, Solo sangre, Espejo y El hombre del ex libris (relato). Sin embargo, no se trata de una antología al uso.

En los próximos post te iré explicando algunas historias sobre Siguiendo los pasos del hombre que se fue y el ciclo al que pertenece que, sin duda, te proporcionarán las claves necesarias para que le saques un mayor rendimiento a la lectura tanto de este cuaderno 4 como del resto de los que hasta ahora componen este ciclo: Campanas de Etiopía (2015), De todo corazón (2015) y Si te echan mano al cuello, encontrarán la soga (2016).


            BERLÍN

            hay dos bares
y          enfrente de cada bar
            un muro:

             en uno se apalancan
             estudiantes que piran clase
             delincuentes comunes
             jóvenes radicales
             algún que otro yonqui:

             en el otro se sientan
             estudiantes universitarios
             licenciados  deportistas
y           matrimonios con sus hijos:

             a veces paso por allí
             pero nunca me quedo 
             a tomar nada:
             aún no he decidido
             en cuál de los dos muros

             me tengo 
             que sentar:


                 haciendo equilibrios:
                 pedro juan gutiérrez:



David González. Siguiendo los pasos del hombre que se fue. Canalla Ediciones, mayo 2017. Imagen de portada: José María Pérez Fernández. Diseño de portada: Inés Pradilla.



RASGOS DE ESTILO PROPIOS, 1

Formalmente hablando, este poema contiene algunos rasgos de estilo que, podría decirse así, son de mi autoría, de mi invención, y esto lo digo más que nada por si algún día se pone de moda su uso que se sepa de dónde y de quién provienen dichas innovaciones formales. 

1) Las conjunciones copulativas, en este caso la "y", totalmente marginadas a la izquierda. 

2) Colocar las citas al final del poema, en este caso una cita de Pedro Juan Gutiérrez

3) El uso exclusivo de los "dos puntos" como único signo de puntuación.









Poesía Norteamericana (91): Carolyn Forché: El país entre nosotros (2):







MENSAJE

Sus voces pintadas sobre las paredes
secas al tacto por la mañana.
Sus mujeres caminan entre champas
con canastas de gallinas vivas, granadas y fruta.
Esta noche empiezan a pelear
por la más imposible de las revoluciones.
Pedro, eres huésped en el
canto de cada hombre de El Cuerpo de Cristo Amén.
Margarita, te escapas de casa
con explosivos plásticos envueltos en periódico,
el dossier de tu más querida amiga
cuyo cabello creció hasta el suelo de su celda.
Leonel, cargas tus pocas pistolas
vacías con una idea para bombas de agua
y una granja cooperativa.
                           Ustedes pelearán
y peleando morirán. Yo viviré
y viviendo gritaré hasta que mi voz llegue a su hueco
en la tierra, donde con nuestras
manos y por las vidas que hemos elegido
cavaremos hondo al interior de nuestras muertes.
He hecho todo lo que podría hacer.
Enlazar manos, enlazar brazos conmigo
en la siguiente de las vidas eternas,
donde no nos conoceremos unos a otros
ni a nosotros mismos, donde seremos diversa
oscuridad entre ideas que ascendieron
a nada, con una convicción que se convierte
en tenue luz
en la amplitud del tiempo donde empezamos
entre todos, donde vivimos
en la hora más lejana de Dios.



Carolyn Forché. El país entre nosotros. Valparaíso Ediciones, marzo de 2016. De la traducción: Andrea Rivas.

martes, 23 de mayo de 2017

Jorge García Torrego: Cercanías (1):



Tengo una herida que no me duele
que no me sangra,
y no sé dónde,
ni cuándo,
pero me quitará la vida.








España
Un país apretado entre los cables mojados del expolio,
una casa sucia más allá de los turistas,
el gris de la resaca de vino barato,
la soledad de las mujeres multiplicada en las cocinas.

Yo no soy futbolista,
no soy empresario ni entiendo vuestro idioma de
luces y maquillaje.
Intento el lenguaje a ciegas de la carne pero en España
un poeta sirve para calzar una mesa,
para decorar una casa,
o para hacer agujeros en el hígado de la noche.

Que alguien me diga dónde,
en qué esquina podré hacer espirales con el silencio,
cuántos escalones hacen falta para partirme la columna,
cuántos amigos perderé por el camino,
y cuántos metros le quedan a este cable de esperanza,
que me está cortando las manos.



Jorge García Torrego. Cercanías. Ediciones de Baile del Sol, 2016. Del prólogo: Batania. 

Poesía Norteamericana (91): Matthew Savoca:




Sitio Web de la Imagen



NO CREO QUE MI SUBCONSCIENTE TENGA NINGÚN PROBLEMA

estuve pensando que era martes
todo el día
de verdad parecía martes
en mi cerebro
hace dos noches
tuve un sueño
un ciervo se estaba comiendo una manzana
en mi patio trasero
nada más
en el sueño, yo estaba mirando
por la ventana
y recordé que el día anterior
había comprado seis manzanas
y las puse fuera
para el ciervo
porque hay seis ciervos
que viven en el bosque
recuerdo preguntarme
si las compartirían
pero en mi sueño sólo había un ciervo
comiéndose una sola manzana
tan despacio
no pasaba nada más
todo era normal
la hierba se veía verde
el cielo estaba ahí



Matthew Savoca.

Varios Autores. Vomit. Antología de poesía joven norteamericana. El Gaviero Ediciones, julio de 2013. Traducción de Violeta Niebla.


lunes, 22 de mayo de 2017

Joseba Sarrionandia: ¿La poesía ha muerto? (1):



VOLVER A CASA

Con los mapas del tesoro bajo el brazo
                   dejé mi casa y caminé
por los escondrijos del miedo en busca
                             del canto de las sirenas.


No encontré en mi viaje más que grises
                             piedras de pedernal
e infectos nidos de mirlo en lo más recóndito
                             de las selvas negras.


Cuando el tiempo agotó el camino
                                    y regresé a casa,
era nueva la madera de la puerta y
                   estaba cambiada la cerradura.







PREGUNTA II

El preso se detiene en el rincón de su celda,
           y parece que habla solo.
Pero no, se trata de una araña a la que
           pregunta: "¿Hasta cuándo?".
Y la araña, de pronto,
                             se deja caer
suspendida de un hilo que se va
                             alargando.
Y es como si ese larguísimo hilo
                         fuera su respuesta.



Joseba Sarrionandia. ¿La poesía está muerta? Pamiela Ediciones, 2016. Edición bilingüe. Edición de Eva Linazasoro. Traducción del euskera de Joseba Sarrionandia.

Poesía Norteamericana (90): Carolyn Forché: El país entre nosotros (1):



SAN ONOFRE, CALIFORNIA

Hemos avanzado mucho hacia el sur.
Más allá, la mujer más vieja
borda limas en chales negros.
Portillo rayas su nombre
en las paredes, los delgados listones
de orín, niños que acarician el lodo.
Si seguimos, podríamos parar en la calle
en este mismo lugar
donde alguien desapareció
y podríamos escuchar las palabras
¡Ven con nosotros! Si eso sucediera, conduciríamos
nuestras vidas con las manos atadas.
Es por eso que sentimos
que es suficiente escuchar al viento
meciendo limones,
a los perros andando en las terrazas,
sabiendo que mientras las aves y el tiempo
caliente se mueven siempre hacia el norte,
los lamentos de aquellos que desaparecen
tardarían años en llegar aquí.







EL VISITANTE

En español él susurra que no queda tiempo.
Es el sonido de guadañas arqueando en el trigo
el dolor de alguna canción de campo en El Salvador.
El viento en la prisión, precavido como las manos
de Francisco en el interior tocando
las paredes mientras camina, es el aliento de su mujer
deslizándose en su celda cada noche mientras él imagina
su mano como si fuera de ella. Es un país pequeño.

No hay nada que un hombre no le haría a otro.



Carolyn Forché. El país entre nosotros. Valparaíso Ediciones, marzo de 2016. De la traducción: Andrea Rivas. Diseño de portada: Chari Nogales.

domingo, 21 de mayo de 2017

Loom: Loom:


Esta es la portada de Loom, discazo de Loom, que se puso a la venta el pasado viernes:





Y este el clip de vídeo de Lice:






Iosu Moracho: La Utopía tiene los pies descalzos (2):



PRESENTE

Lo más terrible en la vida es quedarse
sin presente,
con el alma inmovilizada
mirando hacia la parte que ya no existe.

Cuando no hay encrucijada
no hay camino.
Cuando no hay sueños,
no queda lugar para el asombro
y todo se desmorona.

Cuando nos roban el presente
no existen las dimensiones,
sólo la espalda de los ladrones y de los asesinos
y el olor a hiel de sus sabuesos.







HISTORIAS

Verás, esto es así:

De pequeño
te cuentan historias
para que te duermas.

De joven
te cuentan historias
para que crezcas.

De adulto
te cuentan historias
para que compres y consumas.

De viejo
te cuentan historias
para que te mueras.



Iosu Moracho. La utopía tiene los pies descalzos. Amargord Ediciones, 2016. 

jueves, 18 de mayo de 2017

Poesía Norteamericana (89): Noah Cicero:



NECESITO MEDICACIÓN

Quiero mudarme al bosque
y criar vacas y pollos,
pero en cambio me iré
al McDonald`s
y me compraré una hamburguersa de pollo
y una hamburguesa con queso,
las pondré juntas en un bol,
las aplastaré hasta que se mezclen
y luego me las comeré.




Sitio Web de la Imagen



CHICKEN HUT

Mi novia quería alitas de pollo.
Fuimos al Chicken Hut.
El encargado estaba sentado
allí solo
viendo una película.

El hombre vino
y nos tomó nota.

Le dijimos lo que queríamos.

Tras comernos las alitas de pollo
mi novia se desnudó
y dijo que le dolía la barriga.



Noah Cicero.

Varios Autores. Vomit, Antología de poesía joven norteamericana. El Gaviero Ediciones, 2013. Prólogo y selección: Luna Miguel. Traducción de Sergio Espinosa.

miércoles, 17 de mayo de 2017

Poesía Norteamericana (88): Sharon Olds: La célula de oro (y 2):







TOPOGRAFÍA

Después de atravesar el país en avión nos
acostamos en la cama, tendemos los cuerpos
juntos con delicadeza, como mapas colocados
frente a frente, este junto a oeste, mi
San Francisco con tu Nueva York, tu
Isla del Fuego con mi Sonoma, mi
Nueva Orleans en lo profundo de tu Texas, tu Idaho
brillante sobre mis Grandes Lagos, mi Kansas
ardiente con tu Kansas ardiente, tu
horario del este que empuja a mi horario
del Pacífico, mi horario de montaña
que late junto a tu horario del centro, tu
sol que nace a toda velocidad por la derecha mi
sol que nace a toda velocidad por la izquierda, tu
luna que sale despacio por la izquierda mi
luna que sale despacio por la derecha hasta
que los cuatro cuerpos del cielo
se incendian sobre nosotros, nos sellan juntos,
todas nuestras ciudades, ciudades gemelas
todos nuestros estados juntos, una
nación, indivisible, con libertad y justicia para todos.



Sharon Olds. La célula de oro. Bartleby Editores, 2017. Traducción de Óscar Curieses.

martes, 16 de mayo de 2017

Iosu Moracho: La utopía tiene los pies descalzos (1):



PÁJAROS

Ornitológicamente hablando,
debemos aprender de las corrientes de aire
y hacernos invisibles como el viento.
Tenemos que buscar la inercia que nos lleve
todo lo lejos que queramos con el menor desgaste posible.
Así que ya no hay duda, compañeros, compañeras,
desde hoy vamos a ser pájaros.







PAJARITOS

Lleva dos años en paro
y sin detenerse.
El subsidio está a punto de expirar
como un Cristo en su cruz de cada día.
El tiempo, como una losa en el tablado de las horas
que no puede permitirse el lujo de perder.

Primero montó un pequeño huerto en la terraza,
pero le fallaron el espacio,
la luz del sol, que en esta tierra no hay mucha,
y el presupuesto para las macetas.
Aún así, los tomates se levantan en la vara
y van tomando color.

Luego construyó una pajarera
y la llenó de cantos y silbidos,
como aquel loco de Macondo
que alborotaba las siestas de los vecinos.

Un día dijo: "Estos son la voz de los sin voz"

Hoy es el día que todo el barrio sabe
que en esa casa hay un criador de pajaritos.
Cuando encuentre el trabajo perdido, dice
les abro las jaulas y los echo a volar...






JOE FRAZIER

Joe Frazier
se crió en una plantación de algodón
de Carolina del Sur.
Era negro, pobre y miserable,
uno de los condenados de la tierra
de los que hablaba Fanon.

Durante años
golpeó un saco de patatas
para que sus músculos se cuajaran,
día tras día
hasta que el saco quedaba blando como un puré
y había que cambiarlo.

Luego fue empleado en un matadero.
En el lugar en el que todos terminan muertos
él aprendió a vivir.
Sustituyó las patatas por trozos de hielo.
Se protegía los nudillos con unas amplias vendas
y golpeaba duro, muy duro
hasta que todo el hielo estaba picado
como para hacer sorbete
y el agua chorreaba por la pista.

Joe Frazier fue campeón de boxeo
mientras pudo.
Porque había conocido el infierno
siempre estuvo listo para salir de él.

Fue un tipo duro, nadie lo niega
pero cuenta la leyenda
que antes de ponerse los guantes para salir a pelear
Joe Frazier guardaba entre sus manos
un trozo de aquello que vio nada más nacer:
una bala de algodón.



Iosu Moracho. La utopía tiene los pies descalzos. Ediciones Amargord, 2016. Prólogo de Begoña Abad. Diseño de portada: Raúl Gálvez.

lunes, 15 de mayo de 2017

Poesía Norteamericana (87): Charles Simic: El lunático (y 3):



NUESTRO PEQUEÑO TEATRO

Jugábamos a la sombra
de asesinos laboriosos,
amasando soldaditos
con barro y tierra, pisándolos
cuando el juego concluía.

Nos daban pan las muchachas
que pasaban por la calle.
Un viejo perro lisiado
nos daba calor las noches
que pasábamos al raso.

Mis amigos, camaradas,
nunca vimos a los muertos,
sólo pájaros que huían
después de oír los disparos
y apartar nuestras cabezas.







LA LUZ

La verdad es que tienes un trabajo
más bien extraño, explorador galáctico.
Te vi temprano esta mañana
ponerte de rodillas junto a mi cama
para tomar un par de mis viejos zapatos
y decirles cómo salir de la oscuridad.



Charles Simic. El lunático. Vaso Roto Ediciones, febrero 2017. Traducción de Jordi Doce.

Poesía Norteamericana (86): Sharon Olds: La célula de oro (1):








SOLSTICIO DE VERANO,
CIUDAD DE NUEVA YORK

Casi al final del día más largo del año no pudo soportarlo,
subió las escaleras de hierro a través de la azotea del edificio
y sobre la mullida superficie alquitranada
del borde colocó una pierna en la cornisa de estaño verde
y dijo que un paso más y se habría acabado.
Luego la gran maquinaria terrestre se encendió para salvarle la vida,
los policías llegaron con trajes azul grisáceo como el cielo de una tarde  nublada,
y uno se puso un chaleco antibalas, un
caparazón negro alrededor de su propia vida,
vida del padre de sus hijos, por
si el hombre estuviera armado, y uno, colgado
de una cuerda como signo de obligación necesaria,
surgió de un agujero en la parte superior del edificio de enfrente,
como el agujero dorado que, según dicen, se encuentra en la parte superior de la cabeza,
y compezó a espiar al hombre que deseaba morir.
El policía más alto se acercó hasta él directamente,
con suavidad, muy poco a poco, hablándole, hablándole, hablándole...
mientras la pierna del hombre colgaba sobre el borde del otro muno
y la multitud se reunía en la calle, silenciosa, y la
red peluda con su implacable cuadrícula se
desplegaba junto a la acera y se estiraba
y extendía como sábanas preparadas para un parto.
Entonces todos ellos se acercaron un poco más
hacia donde él permanecía en cuclillas junto a la muerte, su camisa
refulgía un color lechoso como algo
que ha crecido en un plato por la noche en la oscuridad
de un laboratorio y después
todo se detuvo
mientras su cuerpo se sacudió
y descendió del parapeto y se dirigió hacia ellos
y lo rodearon. Pensé que iban a
golpearlo como la madre al hijo
perdido, la que grita al hijo cuando lo encuentran, lo
tomaron de los brazos y lo levantaron y
lo apoyaron en el muro de la chimenea y el
policía alto se encendió
un cigarrillo, y le ofreció, y
luego todos encendieron cigarrillos, y el
rojo
refulgente de los extremos ardía como las
hogueras pequeñas que encendimos en la noche,
al principio, en el origen del mundo.



Sharon Olds. La célula de oro. Bartleby Editores, 2017. Edición bilingüe. De la traducción: Óscar Curieses.


domingo, 14 de mayo de 2017

Nayar Crespo Sánchez: Galerna:



REFLEJO

Tienes la risa de tu padre
tienes la voz de tu padre
tienes la peca del cuello de tu padre
tienes la nariz de tu padre.

pero tú
no necesitas tener nada
necesitas a tu padre.






APRETADOS

De niño
era incapaz de atarme los cordones
pero me gustaba.
Ese desorden,
la emoción que representaba
el poder caerme en cualquier momento.

Quizá eso lo explique todo.
Mi amor al caos,
mi atracción al desastre,
a que
en cualquier momento,
podría caer y hacerme daño
una vez más.

Necesito ayuda
otra vez,
pero en esta ocasión
llevo los cordones apretados,
demasiado apretados.



Nayar Crespo Sánchez. Galerna. Editorial Lumen Rosetta, colección Mapoema, 2017.

sábado, 13 de mayo de 2017

CRATERA, Revista de crítica y poesía contemporánea, Nº 0:



Un lujo, auténtico, formar parte del número cero de CRATERA, una nueva revista de crítica y poesía contemporánea. Los responsables de CRATERA se han currado un número bien guapo. Hay inéditos de Jaime Siles, Ángel Guinda, Miguel Veyrat, Joaquín Pérez Azaústre, José Luis Rey, Andrés García Cerdán, Ana Gorría, Antonio Praena, Ben Clark, Ramon Guillem, José Iniesta, Katy Parra, David González, Sara Castelar, José Daniel García y Berta García Faet... También haikus de Susana Benet, Ricardo Virtanen y Gorka Arellano... En el apartado de traducciones, poemas de Robert Rozhdestvensky, Mircea Petean, Eugenio Montale y Hilde Domin... También una entrevista de Jorge Ortiz Robla a Marcus Versus... Además, reseñas de distintos libros y otras historias. En resumen: un número cojonudo. Podría subir el poema con el que colaboro en este número cero de CRATERA, pero paso. Considero más importante compartir contigo el poema de Hilde Domin. Antes, la portada y la contraportada, cuya ilustración es obra del también poeta Juan Carlos Mestre:






TARDE EN EL GUADALQUIVIR

Pero la felicidad.

Haz una marca en el suelo:
Aquí fui feliz.
Sin ninguna razón,
como se es feliz, sin razones.
La tarde en el Guadalquivir,
el puente a pleno sol,
tú el mismo aire oscilante,
nada sólido.

No asciendas.
La felicidad no es un aeroplano,
no tiene horario,
ni aeropuerto.
Es un enorme pájaro,
que lleva a un pequeño
en sus alas.
A alguna parte.
Esperabas en la estación equivocada.
La señal para la salida
era este año diferente.
Tal vez una nube en un charco,
una locomotora
con un ramo de flores en el pecho.
(Como el maquinista cumple años
te saluda desde el tren
con un ramilleter amarillo).

Era innecesario
dibujar pisadas en el suelo
en la pintura fresca
o en el cemento húmedo
y estampar el pie en el surco.
La huella de un difunto,
muerto hace siglos,
no te parece extraña.



Hilde Domin. 
Traducción de Gema Estudillo.

Cratera, Nº 0. Edición de la Asociación Literaria Catarroja con la colaboración de Ajuntament de Catarroja. Ilustración de cubierta: Juan Carlos Mestre.




jueves, 11 de mayo de 2017

Teo Hernando: La espera: Presentación esta tarde:



A las ocho de esta tarde, jueves, 11 de mayo de 2017, se presenta en el Ateneo Obrero de Gijón (calle Covadonga, 7, el primer libro de poemas de Teo Hernando: La Espera. Pertenece a la colección de poesía Zigurat que dirige el poeta David González y edita el Ateneo Obrero de Gijón. La entrada es gratis. El libro no.


Hace años que he naufragado.
Al principio subía
todas las tardes
a los acantilados
para inquirir al horizonte.

Ya no lo hago.
Libre de esperanzas,
esta vida no se me antoja tan mala.









Estamos
a oscuras.
Aunque no puedas verme,
te estoy mirando.

Somos dos animales de sangre caliente
respirando la misma oscuridad
y el mismo aire
viciado.

Tu corazón
es bondadoso:
tu corazón se ocupa de mis manos
frías.



Teo Hernado. La espera. Ateneo Obrero de Gijón, Colección Zigurat, noviembre 2016. De las fotos Teo Hernando.




martes, 9 de mayo de 2017

Poesia Norteamericana (85): Stanley Kunitz:







BENDICIÓN

Que Dios destierre de tu casa
a la osca, la cucaracha, el ratón

que alborota detrás de las paredes
hasta hacer caer el revoque;

que exhorte desde tu puerta
al hipócrita y al falsario;

que no permita que el miedo, asustadizo,
blando y felino suba por tu escalera,

o los agentes de tus dudas:
que Dios los eche con un silbido.

Que no permita nada contaminado de mal,
que nada que pueda marchitar

la fronda más tierna del corazón
invada tu sangre tierna y profunda.

En contra del gotear de la noche
tenga Dios bien cerradas las ventanas,

proteja tus espejos
de sorpresa, delirios,

no admita que el viento rezagado
dentro de tu cerrada mente

emplume el lago del suelo
con sueños. Si has de llorar

que Dios te de lágrimas, pero que te deje
soledad para tu pesar,

e islas para tu orgullo,
y amor para que anide a tu lado.

Permita Dios que hasta el huesos
seas tú misma;

permita Dios que sea yo (mi amir),
dulce compañía.



Stanley Kunitz.

Varios Autores. 15 poetas norteamericanos. Editorial Bibliográfica Argentina, 1966. Traducción de Alberto Girri.

domingo, 7 de mayo de 2017

Poesía Norteamericana (84): Charles Reznikoff:



Nota preliminar al post: Los poemas de Charles Reznikoff que subo hoy aquí están sacados de un libro de Charles Simic que recopila artículos suyos: Días cortos y largas noches. Uno de esos artículos gira en torno al "poco conocido poeta estadounidense" Charles Reznikoff, dice de él Simic, y en concreto a una de sus obras, "una brutal epopeya estadounidense", la llama Simic. Como es natural, salvo poemas sueltos en algunas pocas antologías, los libros de Charles Reznikoff siguen sin ser traducidos al castellano. Quizá porque meten el dedo en la llaga de lo peor de nosotros mismos, no lo sé. Misterio. En el artículo, Simic, incluye 6 poemas escritos por el propio Reznikoff: tres pertenecen a su libro Testymony y los otros a distintos libros. Vienen sin título, o quizá no lo tengan, no sé... 




El vagabundo con los zapatos rotos
y la ropa sucia y arrugada
las manos y la cara sucias,
toma un peine del bolsillo
y se peina cuidadosamente el pelo.



Temporada de lluvias
Ha estado lloviendo durante tres días.
Las caras de los gigantes
en las carteleras
todavía sonríen,
pero el oro se ha lavado desde
el cielo:
vemos el mundo de hierro.



Distrito de modistas
Las nubes, apiladas en filas
como mercancía,
se oscurecen; las luces se encienden
en los almacenes,
las modistas, que bordan flores
brillantes en artículos de paja,
dicen, mirando por las ventanas,
"Va a nevar",
y pronto escuchan cómo la nieve araña los cristales. Por la noche
cubre los alféizares.
La nieve rellena las huellas
las calles están en silencio.
A la hora del cierre, las chicas respiran
profundo
el aire limpio de las calles
dulce después del olor de la mercancía.






Los tres poemas que vienen a continuación pertenecen a Testimony, libro urdido a través de miles de documentos judiciales. Y en el que toca todo tipo de temas referentes al lado más oscuro de la naturaleza humana. Un libro que, como dice Simic, no llegará a las universidades.



Cuando le dijeron a su marido
que ella tenía amantes
todo lo que dijo fue:
uno de ellos
podría haber tenido un cigarro
e incendiar el granero.



El niño, de unos seis años, delgado
y débil
y enfermo de un trastorno en las
entrañas,
fue azotado por su padre
por ensuciar su cama:
veinte o más "palizas" con una
vara
tan ancha como el dedo de su padre,
y grandes "caracolas" dejó sobre su cuerpo.
Y luego, en un día frío y lluvioso
de diciembre
fue enviado con su abuelo
a otro condado
-donde murió a los pocos días-.



El conductor le preguntó
adónde iba.
"A la ciudad de Knoxville".
Él le dijo entonces: "Debería usted haber
cambiado en el cruce con Knoxville".
"¿Por qué no me lo dijo cuando
estábamos allí?".
Él le respondió que se bajara
pero ella quiso quedarse hasta
la siguiente estación.

El tren se detuvo
y el conductor le preguntó si
iba a bajarse.
Le dijo que si no lo hacía
iba a echarla fuera a patadas
y que estaba cansado de "malditos
negros".
Él tiró sus bultos
al suelo
y colocó a su bebé junto a ellos.
Ella fue detrás y el tren la dejó allí
de pie.



Charles Reznikoff en el libro:


Charles Simic. Días cortos y largas noches. Valparaíso Ediciones, enero de 2017. Traducción y prólogo de Nieves García Prados.

Nota final: De este libro de Simic hablaré cuando termine de leerlo entero, no antes.


sábado, 6 de mayo de 2017

Poesía Norteamericana (83): Dorothea Lasky:








ME GUSTAN LOS HIPPIES ESTRAFALARIOS

Me gustan los hippies estrafalarios
Y los hombres de espaldas peludas
Y los animales pequeños y verdes
Y la leche orgánica
Y las galletas nacidas
En granjas de Vermont
Me gustan las cosas estrafalarias
Cuando lleguemos al otro mundo
Todos seremos hippies
Me gusta tu inseparable espíritu de hippie estrafalario
Me gusta cuando machacas salvia sobre mi puerta
Me gusta la sangre de cordero con el que salpicas mi cara
Me gusta colmar de azúcar el cuenco y pronunciar plegarias
Y que luego funcionen
Me gusta maldecir a los enemigos
Y después convertirlos en objetos
Empapar su diente de leche en aceite
Y prenderlo con un caballito de plástico
Me gusta correr a través de los campos verdes
Me entusiasman las flores y la fruta
Me gusta embadurnarme
Con las extrañas pociones que compraste a granel en Guatemala
Me gusta que me frotes con pachuli
Y me digas que soy un hombre
Soy un puto hombre
Un puto hombre estrafalario
Si no supiera que es imposible me creería Jesucristo o algo así
Si no supiera que es imposible navegaría a la Antigua Grecia
Llevaría sandalias
Y luego iría a Roma
Sacrificaría a mi hija ante los dioses
Fumaría lapislázuli en polvo
Esculpiría pictogramas en tu vestido
A mil millas de distancia de todo
Cuando muera seré una puta hippie estrafalaria
Y tú también
Tú también
Así que aleja tu corazón hecho trizas
De todo aquello que crees conocer
Sabes, todos nos largamos de aquí
Ten algo de paciencia humana al menos
Con lo que aguarda al otro lado



Dorothea Lasky.

Varios Autores. Vomit. Antología de poesía joven norteamericana. El Gaviero Edicones, julio de 2013. Prólogo y selección Luna Miguel. Traducción de Anna-Lisa Marí.


viernes, 5 de mayo de 2017

Poesía Norteamericana (82): Edgar Allan Poe:




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ANNABEL LEE

Hace muchos, muchos años
         en un retiro junto al mar
vivía una doncella a quien quizá
         conozcáis como Annabel Lee
y esta doncella no vivía con otra idea
         que amarme y ser amada por mí.

Yo era un niño, y ella era una niña
         en este reino junto al mar
pero amábamos con un amor más que amor
         mi Annabel y yo,
con un amor que los serafines del cielo
         nos envidiaban a los dos.

Y por este motivo, ya hace mucho,
         en este reino junto al mar
un viento sopló desde una nube, helando
         a mi hermosa Annabel Lee,
así que vinieron sus nobles parientes
         y la apartaron de mí,
para encerrarla en un sepulcro
         en este reino junto al mar.

No tan felices en el cielo, los querubes
         no nos dejaban de envidiar.
¡Sí! Por este motivo (como todos saben
         en este reino junto al mar)
vino el viento una noche de una nube
         helando y matando a mi Annabel Lee.

Pero nuestro amor era mucho más fuerte
         que el de aquellos mayores que nosotros,
         de tantos que eran mucho más sabios,
y ni los ángeles arriba en el cielo
         ni los demonios del mar en su confín
podrán jamás mi alma escindir
         del alma de la hermosa Annabel Lee.

Pues jamás riela la luna sin que sueñe
         con la hermosa Annabel Lee,
y jamás salen las estrellas sin que sienta
         los brillantes ojos de Annabel Lee;
y así toda la noche yazgo al lado
de mi amada, mi amada, mi vida y esposa,
          en el sepulcro aquel junto al mar,
          en su tumba junto al mar sonoro.



Edgar Allan Poe.

Varios Autores. Poe y otros cuervos. Primeros poetas norteamericanos. Mono Azul Editora, 2006. Traducción de Antonio Rivero Taravillo.

miércoles, 3 de mayo de 2017

Poesía Norteamericana (81): Charles Simic: El lunático (2):



LA EJECUCIÓN

Fue la aurora más tempranera
y la más silenciosa.
Los pájaros, por razones personales,
permanecían mudos en los árboles
cuyas hojas guardaron
la calma en todo momento
con sólo unas pocas
en las ramas más altas
salpicadas de sangre fresca.







EL VINO

Oh copa de tinto añejo,
si consuelo tienes para mí,
susúrramelo al oído
con cada sorbo que tome,
y sólo al oído, en esta
hora que vuelven solemnes
las noticias de la radio,
los rescoldos de la tarde
y los árboles del patio
al ponerse sus abrigos negros.



Charles Simic. El lunático. Vaso Roto Ediciones, febrero 2017. Traducción de Jordi Doce.

martes, 2 de mayo de 2017

Poesía Norteamericana (80): Charles Simic: El lunático (1):


EL DICCIONARIO

Tal vez haya en él una palabra
que describa el mundo esta mañana,
una palabra para el modo en que la luz temprana
se complace expulsando a la oscuridad
de portales y escaparates.

Otra palabra para el modo en que se demora
sobre un par de gafas de montura metálica
que alguien dejó caer en la acera anoche
antes de seguir su camino a ciegas
mientras hablaba consigo mismo o rompía a cantar.






LES PRESENTO A EDDIE

Cuya vida es tan alegre como una lata de cerveza
que se despeña por un arroyo de montaña,
sorteando sin esfuerzo algunas rocas,
golpeándose con otras de cabeza

y dando vueltas mareantes
como una niña en la banqueta de un piano
al tiempo que el agua le grita al pasar:
¿estás lista para encontrarte con tu Dios?

Mientras el bosque alrededor comienza a clarear
y los árboles se ponen los pelos de punta
y él se prepara para cruzar los rápidos
como un ciego amarrado a un acordeón.



Charles Simic. El lunático. Vaso Roto Ediciones, febrero 2017. Traducción de Jordi Doce. Grabado de cubierta: Víctor Ramírez.

lunes, 1 de mayo de 2017

Fee Reega: adelanto de su primer libro de poemas:




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RECUERDOS

Las colillas en la calle me recuerdan a ti.
Se mezclan con las hojas muertas de otoño.
Es basura. Veo esa basura y pienso en ti.
En mi pueblo había una cajera en el supermercado,
con una bata en la que estaba cosido su nombre.
"S. Francisco".
Cuando leo o escucho decir "San Francisco",
pienso en esa cajera primero.
En mi infancia había un hombre
del que estaba convencida era mi ángel guardián,
porque le vi varias veces por la calle
y cada vez me sonreía
y me miraba a los ojos con bondad,
Tenía la sensación de que nadie más le estaba viendo.
Era joven y su pelo moreno y de rizos suaves
y recuerdo su cara, buena.
Las colillas en la calle me recuerdan a ti.
Se mezclan con las hojas muertes de otoño.
Y cuando llueve, me da pena,
porque tú solías cogerlas del suelo y fumarlas,
sin mirar la marca y hacer que se iluminaran una vez más.



Fee Reega. Uno de los poemas que forman parte de su primer e inminente libro de poemas, con alguna que otra sorpresa. Seguiré informando por aquí. Pues su poemario es realmente bueno. Y ha dado, además, con la editorial perfecta, cuyo nombre ya desvelaré cuando sea el momento.