Diseño de portada: INÉS PRADILLA sobre una Fotografía de JOSÉ MARÍA PÉREZ FERNÁNDEZ

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Necesitáis personas como yo... Necesitáis personas como yo para señalarlas con el dedo y decir: Ese es el malo... Y eso, ¿en qué os convierte a vosotros? ¿En los buenos?... No sois buenos... Simplemente sabéis esconderos. Sabéis mentir... Yo no tengo ese problema. Yo siempre digo la verdad, incluso cuando miento:

Tony Montana
Cómo ha cambiado irremediablemente mi vida. Siempre es el último día de verano y me he quedado fuera en el frío sin una puerta para volver a entrar. A lo largo de mi vida he dejado pedazos de corazón aquí y allí y ahora apenas me queda el suficiente para seguir viviendo. Pero fuerzo una sonrisa, sabiendo que mi talento sobrepasaba con mucho mi ambición. Ya
no hay caballos blancos ni mujeres guapas en mi puerta:

Georges Jung

sábado, 30 de abril de 2016

Poesía Nórdica (51): Claes Andersson (3):







ESTUDIO PARA EL VIENTO DEL VERANO

Anda con el viento en sus cabellos
Amo su manera de andar
Amo su manera de andar
con el viento en sus cabellos
Amo la manera
en que el viento anda en sus cabellos
y la manera de andar del viento
en sus cabellos
La amo cuando anda
Amo su manera de andar con el viento en sus cabellos
Amo la manera del viento en sus cabellos
Amo la manera de andar del viento en sus cabellos
La amo
cuando anda con la manera de andar del viento en sus cabellos
La amo a ella y amo al viento
cuando camina con el viento en sus cabellos
y la manera del viento de amar sus cabellos
La amo cuando camina con el viento en sus cabellos



Claes Andersson. 

 Varios Aurtores. Afinidades afectivas. Libros del Innombrable, 2002.

Traducción de Francisco J. Uriz.


Ana Pérez Cañamares: Ley de Conservación del momento (1):


Ana Pérez Cañamares es, junto con Isla Correyero, una de las poetas que más admiro y respeto. Ahora, La isla de Siltolá, le edita Ley de conservación del momento, libro de aforismos, dividido en cinco partes: Yo soy yo y tus circunstancias: Dios es por lo menos dos: La poesía, eso qué es: Política somos todos El tiempo es para el tiempo. Lo que me permite dedicarle cinco post. Así que empezamos:

YO levanto mis muros, me encierro, me trago la llave y me monto movimientos de liberación.

*

EN casi todas las reglas, interesa ser la excepción.





NO son tesoros lo que nos falta, sino islas donde enterrarlos.

*

DETRÁS de un provocador siempre hay un niño que quiere llamar la atención.



Ana Pérez Cañamares. Ley de conservación del momento. Ediciones de la Isla de Siltolá, 2016. Diseño de la cubierta: Salvartes.


Poesía Nórdica (50): Claes Andersson (2):







ROBADNOS Y...

Robadnos y llamadlo economía nacional.
Quitadnos nuestras casas y llamadlo planificación regional.
Humilladnos y lllamadlo asistencia social.
Volvednos locos y llamadlo higiene mental.
Envenenadnos y llamadlo conservación del medio ambiente.
Adormiladnos y llamadlo ideología de consumo.
Lanzadnos al paro y llamadlo reconversión industrial.
Confundidnos y llamadlo publicidad.
Vended nuestros cuerpos y llamadlo libertad sexual.
Engañadnos y llamadlo política de rentas.
Codificados y llamadlo nivel de vida.
Escarneced nuestro trabajo y llamadlo jubilación anticipada.
Mentidnos y llamadlo libertad de expresión.
Tiranizadnos y llamadlo democracia.



Claes Andersson. 

Varios Autores. Quince poetas finlandeses. Los libros de la Frontera, 1986.

Traducción de Francisco J. Uriz.

viernes, 29 de abril de 2016

Poesía Nórdica (49): Claes Andersson (1):




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CASO 232

Dónde vamos a dormir esta noche
Dónde vamos a calentarnos las manos moradas de frío esta noche
Si se es dos se está algo más caliente
Nos apretamos el uno contra el otro
Nos calentamos uno al otro las manos entre las piernas
Adviérteme si notas que te estás muriendo
Porque entonces te llevas todo mi calor y me despierto helado



Claes Andersson.

Varios Autores. Poesía Nórdica. Ediciones de la Torre, 1999.

Traducción de Francisco J. Uriz.

Hunter S. Thompson: La maldición de Lono (1):



Creo que esta vez nos ha tocado un pardillo, viejo amigo. Un gilipollas al que apellidaron Perry en Oregón nos quiere regalar un mes en Hawái, por Navidades: y todo lo que tenemos que hacer es cubrir la maratón de Honolulú para su revista, una cosa llamada Running.





Nos bajamos en casa de Wilbur, instalamos un bar y un centro de operaciones junto a la esquina y, durante los minutos siguientes, nos limitamos a estar de pie bajo la lluvia y a dirigir todo tipo de improperios a los corredores que pasaban.
- Estás acabado, tío, no lo conseguirás.
- ¡Eh, gordo! ¿Te apetece una cerveza?
- Corre, tonto del culo.
- Levanta esas piernas.
- Traga mierda y muérete.
Solo uno de ellos, un tipo fornido que iba en los grupos delanteros se atrevió a replicarle:
- Ya te veré a la vuelta.
- No, qué va. No volverás a pasar. ¡Ni siquiera terminarás! Te derrumbarás por el camino.
El hecho de eructar cualquier tipo de insulto cruel y brutal que se nos pasara por la cabeza nos proporcionó una extraña sensación de libertad, porque era imposible que ninguno se detuviera a discutir. Veían a un grupo de depravados entre equipos de televisión, sombrillas de playa, cajas de cerveza y de whisky, música a tope y mujeres desenfrenadas, fumando cigarrillos.



Hunter S. Thompson. La maldición de Lono. Editorial Sexto Piso, 2016. Traducción de Jesús Gómez Gutiérrez.


Poesía Nórdica (48): Matti Rossi:







A ESTE LADO DEL CORAZÓN

A este lado del corazón aún es de noche: goza de ella.
El niño viene a tus brazos, dibuja un pájaro en el aire,
el niño y tú os echáis a llorar cuando se va volando.
Peroo vuelve, trae consigo otro, te acuerdas
aquel que tú dibujaste una tarde,
aquel que el tiempo alejó. Te ríes
y el niño se ríe cuando vuelan los pájaros
a este lado del corazón, y en la tarde alada
se percibe el aroma de muchos hogares.

A este lado del corazón llueve, es una noche corriente,
los pájaros se han ido, el niño duerme.
Alguien no encuentra su casa, alguien no regresa,
alguien acaba de marcharse, la puerta dio un portazo,
el corazón se abre, se cierra, lluvia y más lluvia
y sólo se oye un susurro de aleteos lejanos
cuando los pájaros de antaño llegan, se vuelven,
vuelan raudos al otro lado del corazón.

Amanece: un espacio iluminado, lleno de soledad.
Cuando el niño se despierta dibuja un pájaro en tu mano.



Matti Rossi.

Varios Autores. Poesía Nórdica. Ediciones de la Torre, 1999.

Traducción de Francisco J. Uriz.


jueves, 28 de abril de 2016

Poesía Nórdica (47): Väinö Kirstinä:






ROMPERSE

Anoche se quedó despierto hasta que llegó la chica
y construyó con palabras una joya, la pobre.
Con qué ceremonia se la pensaba ofrecer,
cómo se iban a adornar mutuamente
la joya y la chica.

Pero llegó la mañana
y permanecieron en silencio.



Väinö Kirstinä.

Varios Autores. Poesía Nórdica. Ediciones de la Torre, 1999.

Traducción de Francisco J. Uriz.


Poesía Nórdica (46): Pentti Saarikoski (y 3):





El niño estaba jugando en la nieve
Pasé por allí con un carámbano
                          en la mano
             escribiendo poemas en el aire
¿Qué haces? me preguntó el niño
                          que jugaba en la nieve
Escribo poemas en el aire
                          ¿no me crees?
Eso ya lo veo
pero se te va a helar la mano
me dijo el niño que estaba jugando en la nieve



Pentti Saarikoski. Afinidades efectivas. Libros del Innombrable, 2002.

Traducción de Francisco J. Uriz.



Roberto R. Antúnez: Ovnis en la noche americana (y 4):





Era habitual
perseguir
a las extrañas luces en el cielo
desde el coche
durante cientos de kilómetros.
"Bienvenidos a Denver"
reza un cartel amarillo.
Ni el viejo ni tú
jamás habíais estado allí.
Centenares de libros
en el maletero
en la noche americana.
Cavar un hoyo lo más rápido posible
en la tierra húmeda,
con restos de tela asfáltica:
Las obras completas de Ezra Pound,
otra vez "El libro tibetano de los muertos",
revistas de artes marciales,
"La Divina Comedia",
una edición francesa de "Viaje al fin de la noche",
fanzines del ejército simbiótico de liberación,
los blancos tratados de arquitectura de Le Corbusier,
las novelas de James Salter.
Y para el final,
los libros de poesía.
Echar cal viva por encima de todo ello,
como hacen los tipos de traje negro que vienen de Florida
y volver a dejar la tierra en su sitio.
Poner el coche en marcha,
conducir toda la noche
sin quitar la vista ni un segundo de la carretera,
no decir ni una sola palabra
a nadie
de todo esto.



Roberto R. Antúnez. Ovnis en la noche americana. La Penúltima editorial, 2016.


Poesía Nórdica (45): Pentti Saarikoski (2):


Que le den al niño una piedra pequeña,
dura y precisa.
Ahí va nuestro pájaro de canción en canción.






Habíamos aprendido de los pájaros
que la libertad no existe.
Y sin embargo intentábamos
alcanzar el viento.



Pentti Saarikoski.

Varios Autores. Poesía finlandesa actual. Icaria Editorial, 1993.

Traducción de Jarko Sirén y Juana Ruíz.



miércoles, 27 de abril de 2016

Richard Sennett: El artesano (y 2):


El peligro que las personas impelidas por la excelencia representan para los demás se concreta en la figura del experto. Éste aparece bajo dos disfraces, el sociable o el antisocial. Una institución bien articulada favorecerá al experto sociable; el experto aislado constituye por sí mismo una señal de que la organización tiene problemas.





El trabajo y el juego parecen oponerse en la medida en que el juego da la impresión de no ser otra cosa que una evasión de la realidad. Sin embargo, el juego enseña a los niños a ser sociables y canaliza el desarrollo cognitiva; el juego inculca obediencia a las reglas, pero contrarresta esta disciplina permitiendo a los niños crear y experimentar con las reglas a las que obedecen. Estas capacidades, una vez que se empieza a trabajar, sirven luego durante toda la vida.



Richard Sennett. El artesano. Editorial Anagrama, 4ª edición, 2013.

Traducción de Marco Aurelio Galmarini. 


Poesía Nórdica (44): Pentti Saarikoski (1):


Un ave se detuvo en vuelo
como congelada en el aire

inmediatamente después alzó el vuelo
pero ya no se podía confiar en ella



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Nunca accederás a la pista de baile
si tus pies no son lo suficientemente sensibles
como para que puedas andar sin mirar adelante
y pasar al lado de la serpiente sin alarmarla
y sobre las raíces del alerce sin herirlas



Pentti Saarikoski.

Varios Autores. Poesía Nórdica. Ediciones de la Torre, 1999.

Traducción de Francisco J. Uriz.


Roberto R. Antúnez: Ovnis en la noche americana (3):






A veces,
cuando
te acercabas
al micrófono plateado,
te sentías
el "speaker" de una velada de boxeo.
El smoking te quedaba demasiado justo
y por el rabillo del ojo
intuías a Muhammad Ali,
postrado antes del sudor y los golpes,
para beber el agua limpia de las fuentes del autoconocimiento.
Los minutos previos a salir al escenario
eran tediosos, de idas y venidas,
obsesionado con el sonido y las estridencias.
Muchas luces en el rostro, demasiadas,
una bola de luz cósmica
que habías visto recurrente en el sueño rojo.
Y ya estabas delante de toda esa gente
a la que no volverías a ver nunca más.
Tenías tanto que contar
y tan poco tiempo.
Hubieses parado de tocar
en más de una ocasión
y habrías llorado
y habrías reconocido
que tenías miedo, mucho miedo,
que todo a veces era muy complicado
y que no querías cantar,
esa noche               no.
Novoselic y Grohl
estaban de acuerdo
con tu plan de aovillarse
con un oso de peluche
en el escenario,
apagar las luces
y soñar con una isla desierta
donde Gauguin os esperaba feliz,
sin haber probado el alcohol en semanas,
para reanudar, felices y desposeídos,
los agotadores días de la infancia.



Roberto R. Antúnez. Ovnis en la noche americana. La Penúltima editorial, 2016.


Poesía Nórdica (43): Gösta Ägren (y 2):


ANOTACIÓN FINAL EN UN DIARIO

El que no acepta
su derrota está
vencido.





FUERZA

Si la fuerza es no derrumbarse
nunca sino luchar siempre,
entonces esa fuerza constituye
una carga, que exige
gran fuerza.



Gösta Ägren.

Varios Autores. Afinidades afectivas. Libros del Innombrable, 2002.



martes, 26 de abril de 2016

Richard Sennett: El artesano (1):



Tener autoridad es algo más que ocupar un lugar honorable en una red social. Para el artesano, la autoridad reside igualmente en la cualidad de sus habilidades. Y en el caso del orfebre, las buenas habilidades que establecía la autoridad del maestro eran inseparables de su ética. Este imperativo ético se expresaba a través de una actividad puramente técnica, el aquilatamiento, que daba al orfebre su valor económico.





Tal vez lo más revelador de la orfebrería sea lo que este oficio pone de manifiesto en lo tocante al taller como hogar del artesano, en calidad de lugar que une familia y trabajo. Todos los gremios medievales se basaban en la jerarquía de la familia, pero no se trataba necesariamente de parentesco biológico. El maestro artesano se hallaba legalmente in loco parentis  con respecto a los oficiales y los aprendices a él subordinados, pese a no tener con ellos ningún vínculo de sangre. Un padre confiaba a sus hijos al maestro artesano como padre sustituto, lo que resultaba sobre todo evidente en la transferencia del derecho a castigar con violencia física el mal comportamiento.



Richard Sennett. El artesano. Editorial Anagrama, 4ª edición, 2013. De la traducción, Marco Aurelio Galmarini. De la ilustración: foto Snowdon / Vogue, Camera Press.


Poesía Nórdica (42): Gösta Ägren (1):



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CAPITALISMO

El no tener es echar
en falta todo lo que no se tiene. Es
verse obligado a tener constantemente lo que le falta a uno.

Tener es miedo a perder
todo lo que se tiene. Es
verse obligado constantemente a echar de menos lo que se tiene.



Gösta Ägren.

Varios Autores. Poesía Nórdica. Ediciones de la Torre, 1999.

Traducción de Francisco J. Uriz.



Roberto R. Antúnez: Ovnis en la noche americana (2):






Imagina por un momento
que Burroughs
acepta ser el viejo crucificado en el videoclip.
Se colgará de una austera cruz de madera
con una corona de espinas
que circunvalará el bosque dormido de su demencia.
Aceptará su papel
para hacer feliz a Kurt.
Campos de adormidera
para un calvario pictórico
del que el mismísimo Van Gogh
hubiera estado orgulloso.
La niña de ojos azules
lleva puesta la túnica del Klan
y llora porque siguen sin explicarle nada.
La muerte como alrededores,
un adentro que en realidad es un afuera,
la muerte como fruta mordida
del árbol de conocimiento (...)
Comienzan a rodar en el plató
y se hace la oscuridad
antes de que las guitarras y la tristeza de Kurt
aviven el incendio.
Bajo los trigales y las amapolas,
los muertos hacen con ternura
el pan de cada día
y dejan su amor en saquitos junto a los postes de telégrafo.
Una luz cenital que viene de lejos, poderosa e intangible,
ilumina la escena.
Ilumina al viejo Burroughs.
No habrá martirio ni derramamiento de sangre.
El viejo crucificado
sonríe al ver la estela condensada de platillos volantes.
Llevaba mucho tiempo
esperándolos,
casi había perdido la esperanza.
Han venido
para destruir el lenguaje.



Roberto R. Antúnez. Ovnis en la noche americana. La Penúltima editorial, 2016.


Poesía Nórdica (41): Paavo Haavikko (y 3):






Cabalgo a través de tierras cartografiadas
     donde aún se liberan halcones de caza
y cabalgo inclinado con la capa flameando,
y cabalgo al frente del ejército que amenaza a su reye
     por vados y cuestas,
y un eco de cascos bajo los árboles de formas inimaginables.

Hay que cabalgar más rápido que el ejército de pensamientos
     de noche a noche
     hasta dañarse uno mismo
por exigencia de la plenitud de los días,
o rendirse.



Paavo Haavikko. Poesía finlandesa actual. Icaria Editorial, 1993.

Traducción de Jarkko Sirén y Juana Ruiz.


lunes, 25 de abril de 2016

Poesía Nórdica (40): Paavo Haavikko ( 2):







Los árboles en todo su esplendor.
Quería darte un prado,
                          en la palma de mi mano,
            porque era primavera.
No me dio tiempo.



Paavo Haavikko.

Varios Autores. Afinidades afectivas. Libros del Innombrable, 2002.

Traducción de Francisco J. Uriz.


Poesía Nórdica (39): Paavo Haavikko (1):




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Ahora las noches son largas,
            un breve tiempo,
                 cuando la penumbra cae sobre la piel,
cuando el aliento de alguien se confunde con el pelo de alguien.



Paavo Haavikko.

Varios Autores. Poesía Nórdica. Ediciones de la Torre, 1999.

Traducción de Francisco J. Uriz.


Roberto R. Antúnez: Ovnis en la noche americana (1):


Con este libro de poemas, Ovnis en la noche americana,  de Roberto R. Antúnez, inicia su singladura La Penúltima editorial, de Valladolid:





Adentrarse
en el bosque que ellos
decían que no podía atravesarse.
Los límites nunca fueron un problema.
El sabor inexplicable
de los primeros cigarrillos
al salir de clase,
tocarse
en el lugar más apartado del servicio de las chicas
o el agua
filtrándose
perseverante
por entre los zapatos
eran
otras formas de poesía.
Alguien habló
de traspasar el umbral
con los ojos en blanco
y luciérnagas en el regazo.
Alguien habló del libro tibetano de los muertos
que iluminó el camino definitivo
al ciervo
herido y postrado
sobre la nieve.
Aquel día
descargaste la escopeta humeante
entre sollozos,
mientras caminabas sobre las aguas.



Roberto R. Antúnez. Ovnis en la noche americana. La Penúltima editorial, 2016. Portada de Celia Martín Catalina.


Poesía Nórdica (38): Pertti Nieminen:



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En estos tiempos
en estos tiempos de consenso
que enseñan al pobre
              a amar al rico
              al dirigido a amar al dirigente
              al golpeado a amar al golpeador
              y a todos nosotros humildad,
              obediencia y sumisión
ante el poder y la fuerza y el honor:
en estos tiempos
hace falta un destrozador,
se necesitan miles, decenas de miles
de serios y honrados
iconoclastas.

No amo al rico,
sólo amo a estos pobres míos.
Nosotros no obedecemos
al poder ni a la fuerza ni al honor:
ni separados, ni tampoco juntos,
ni siquiera mutuamente.


Pertti Nieminen.

Varios Autores. Poesía Nórdica. Ediciones de la Torre, 1999.

Traducción de Francisco J. Uriz.


domingo, 24 de abril de 2016

Poesía Nórdica (37): Eeva Kilpi (y 2):







Apenas él hubo pronunciado: "Ahora lo único que falta son fresas"
cuando ya estaba yo corriendo hacia la descuidada huerta de detrás de casa
y había cogido un puñado de fresillas silvestres
antes de que él hubiese acabado de tomar su yogur:
acababan de madurar.
Ten cuidado con lo que dices, dije, ahora todo se hace realidad.

Y él tuvo cuidado.


Eeva Kilpi. 

Varios Autores. Afinidades afectivas. Libros del Innombrable, 2002.

Traducción de Francisco J. Uriz.


Poesía Nórdica (36): Eeva Kilpi (1):



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Dime si molesto,
dijo él al entrar,
porque me marcho inmediatamente.

No sólo molestas,
contesté,
pones patas arriba toda mi existencia.

Bienvenido.



Eeva Kilpi.

Varios Autores. Poesía Nórdica. Ediciones de la Torre, 1999.

Traducción de Francisco J. Uriz.


Poesía Nórdica (35): Lassi Nummi:






ESTA COSA INSIGNIFICANTE

En la claridad del mediodía
vuelvo mi mirada.
En la oscuridad de medianoche
alargo la mano,
toco.
Piel contra piel:
aquí comienza el hombre.


Lassi Nummi.

Varios Autores. Poesía Nórdica. Ediciones de la Torre, 1999.

Traducción de Francisco J. Uriz.


Poesía Nórdica (34): Tuomas Ahnava (y 2):





Esta primavera me tocó a mi notar
que las ramas de los abetos
tienen luces verdes.


Tuomas Anhava. 

Varios Autores. Afinidades afectivas. Libros del Innombrable, 2002.

Traducción de Francisco J. Uriz.



sábado, 23 de abril de 2016

Poesía Nórdica (33): Tuomas Anhava (1):



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Mi primavera es clara, mi suelo desnudo: agotada
toda la hierba, carne del pasado.

Mi hora es la noche, la llama humo,
el cielo nube como el humo.

Mi día es la nieve: cae suavemente. Mi herida
tierra se cubre de nieve ligera.

Mi palabra es viento, árboles y flores
se inclina y el pájaro vuela.


Tuomas Anhava.

Varios Autores. Poesía Nórdica. Ediciones de la Torre, 1999.

Traducción de Francisco J. Uriz.


Poesía Nórdica (32): Peter Sandelin (y 2):






LÍNEAS DESDE ABAJO

Di una palabra amable
a los que aún viven.
Aquí abajo
no oigo siquiera el color de tu flor.
Las estaciones se acabaron de repente.
Y hubo tiempo para que quedasen muchas cosas por hacer.
Te lo pido: no te apresures.
Hazlo.
Di una palabra amable
a los que aún viven.


Peter Sandelin.

Varios Autores. Poesía Nórdica. Ediciones de la Torre, 1999.

Traducción de Francisco J. Uriz.



Poesía Nórdica (31): Peter Sandelin (1):






¿QUÉ CAVAS?

¿Qué cavas
en los rostros de esos hombres?
¿Acaso no están ya suficientemente cavados?
Una excavación
no necesita implicar una profundización.
Y si tú en uno de esos rostros atormentados
encuentras finalmente un diamante
¿habrás redimido a la humanidad?
¿le habrás dado una imagen más luminosa del mundo?
La llama que perfora el acero
no nos proporciona por ello una luz más duradera.
El agua que ha excavado la roca
ya se ha secado en su surco.


Peter Sandelin.

Varios Autores. Quince poetas finlandeses. Los libros de la Frontera, 1986.

Traducción de Francisco J. Uriz.



Poesía Nórdica (30): Bo Carpelan (y 3):






El árbol,
la luz
ramificada.



Bo Carpelan.

Varios Autores. Afinidades afectivas. Libros del Innombrable, 2002.

Traducción de Francisco J. Uriz.




viernes, 22 de abril de 2016

Poesía Nórdica (29: Bo Carpelan (2):







Nadie supo con exactitud que eran tan pobres.
La pobreza se oculta.
Los niños no contestaban a las preguntas, tenían unos ojos sin vida.
Nunca estaban con los demás.
Se quedaban en una habitación pobremente amueblada que solía estar a oscuras.
Su padre no hacía nada, se le veía muy poco.
La madre era muy tímida.
Se quedaron sólo tres meses, la época más fría.



Bo Carpelan.

Varios Autores. Quince poetas finlandeses. Los libros de la Frontera, 1986.

Traducción de Francisco J. Uriz.



Poesía Nórdica (28): Bo Carpelan (1):






JUNTO A LA MESA TU FIGURA

Junto a la mesa tu figura,
sobre tu mano la sombra de la cabeza del niño, una fruta,
una mirada fija, a través de la ventana, en los movimientos de los árboles,
el movimiento reflejado en el cuchillo que corta el pan, el uso
y claridad de las cosas.



Bo Carpelan.

Varios Autores. Poesía Nórdica. Ediciones de la Torre, 1999.

Traducción de Francisco J. Uriz.



Poesía Nórdica (27): Lars Huldén (y 3):





Hoy recibí
una nueva advertencia
al ver mi abrigo
caído en el suelo sin vida
con la percha rota,
una nueva advertencia
de no meter tanta
basura en los bolsillos.



Lars Huldén.

Varios Autores. Afinidades efectivas. Libros del Innombrable, 2002.

Traducción de Francisco J. Uriz.



Poesía Nórdica (26): Lars Huldén (2):







CONSEJOS A GENTES FELICES

Si alguna vez tú, henchido de un sentimiento de felicidad,
te levantas de un salto y gritas al viento,
al mar o al silencioso bosque-
es lo mismo a cuál-, gritas "Yo soy
feliz", debes saber que tus palabras te serán reclamadas
a su debido tiempo con intereses;
lo mismo que cuando se escapa un preso antes
de haber cumplido su condena pero es detenido
de nuevo y se le impone
una pena más dura que la de antes.
Las autoridades de la vida no toleran
ningún evadido, y la felicidad es esa
sensación de que a uno no le afectan
las duras condiciones de la vida, de que uno misteriosamente
ha salido de la cantera.
Por eso, si sientes que tu felicidad es tan grande
que te sale resplandeciente por los ojos, inclina tu rostro
hacia la tierra, y bájate la capucha sobre
la frente como un leproso, prosigue mudo
tu camino y que el tono de tu voz no traicione
lo que siente tu corazón.



Lars Huldén.

Varios Autores. Quince poetas finlandeses. Los Libros de la Frontera, 1986.

Traducción de Francisco J. Uriz.



jueves, 21 de abril de 2016

Poesía Nórdica (25): Lars Huldén (1):




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Abruptamente entro
en el solemne salón de la lírica.

Allí están los poetas
escuchando música
en torno al muerto.

¡Qué manera de comportarme!
Algunos señalan mi gorra
otros las botas.
Lo único que me queda es disparar
una perdigonada a la araña de cristal.



Lars Huldén.

Varios Autores. Poesía Nórdica. Ediciones de la Torre, 1999.

Traducción de Francisco J. Uriz.


Poesía Nórdica (24): Thomas Warburton:



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Yo hablo naturalmente
en nombre de los acomodados.
¿Puede hablar alguien por otro
que no sea él? ¿pueden siquiera los sustitucionistas
hablar por otros que no sean otros sustitucionistas?
Entre los acomodados cuento
a los que tienen la comida del día
y saben dónde podrán conseguir
la del día siguiente. Ellos y todos los demás
están separados por muchas fronteras, y una es
la que trazan las palabras. Son los acomodados
los que les predican a los demás,
los que saben mejor que nadie cómo hay que hacer todo
y se ocupan de que no se haga nada.
Por eso, cuando te topes con el revolucionario:
dale algo de comer
si lo necesita
y anímalo a que siga su camino.
Si no lo necesita
seguramente se quedará
y se colocará en el mismo lado de la barricada que tú.
Entre los acomodados.



Thomas Warburton.

Varios Autores. Quince poetas finlandeses. Los libros de la Frontera, 1986.

Traducción de Francisco J. Uriz.


Poesía Nórdica (23): Eeva-Liisa Manner (y 2):







La vida se aleja deslizándose a cada instante.
La vida no está aquí, está en otra parte.
No la echo en falta, por qué iba yo a echar en falta una
materia tan frágil
que apenas late, humea como un atormentado rayo en una botella
y desaparece, abandona su color y su forma,

sólo queda un poco de luz de nieve.



Eeva-Liisa Manner.

Varios Autores. Afinidades afectivas. Libros del Innombrable, 2002.

Traducción de Francisco J. Uriz.


Poesía Nórdica (22): Eeva-Lisa Manner (1):




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Si es verdad que cuando me vaya
no necesito irme sola,
que tú vendrás conmigo, cabalgando otro caballo,
aquél cuya piel brilla parda a la luz de la luna
(él mismo mitad tierra, mitad viento),

si es verdad lo que has prometido, si
cabalgas hasta la puerta: hay niebla
(la hierba está erguida, el vendaval calmado)

quiero irme ya.
Te quiero a ti ya.



Eeva-Liisa Manner.

Varios Autores. Poesía Nórdica. Ediciones de la Torre, 1999.

Traducción de Francisco J. Uriz.



miércoles, 20 de abril de 2016

Poesía Nórdica (21): Solveig von Schoultz (y 3):






DESPEDIDA

Los niños dormían, y el marido, cuando ella se marchó
sigilosa, descalza, como dormida.
Su ternura la dejó junto al hombre para que lo consolase
con su aroma como un seco muguete mudo
que guarda a junio en su interior hasta muy entrado el otoño.
Y mientras el luminoso aliento de los niños
se elevaba en torno a ella como viento de tréboles
depositó lentamente su llanto junto a uno,
su risa en otro, su canción en otro
y se quedó allí de pie y miraba y no se atrevía a mirar
pero retiró rápidamente un mechón de la frente más pequeña
y se deslizó con los ojos cerrados hacia una puerta,
hacia la puerta de la noche, una puerta que llevaba fuera
donde la luna esperaba, fría, clara y audaz.
Ahora había entregado hasta su último trozo.
Ya no le quedaba nada más que el cuerpo
y la angustia en la decisión de ese cuerpo.
En la puerta, ya más allá de su pasado,
miró a su alrededor y supo lo que había hecho.



Solveig von Schoultz.

Varios Autores. Afinidades afectivas. Libros del Innombrable, 2002.

Traducción de Francisco J. Uriz.


Poesía Nórdica (20): Solveig von Schoultz (2):






EL DOLOR

Tú me desmontaste.
Una lluvia de piedras
me golpeó el rostro y tus cascos
desaparecieron envueltos en ascuas.
Sé que volverás
temblando, espumante.
Y yo te montaré:
mis espuelas tienen sed de tu piel
te montaré:
dominaré mi rebelión entre mis piernas
y cabalgaremos juntos
como uno
a pasos silenciosos, estrictos
uno a uno.



Solveig von Schoultz.

Varios Autores. Quince poetas finlandeses. Los libros de la Frontera, 1986.

Traducción de Francisco J. Uriz.


Poesía Nórdica (19): Solveig von Schoultz (1):



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CORAZÓN

Le dábamos centeno, no mucho,
lo suficiente para que no se cansase,
le dábamos agua, un dedal,
para que tuviese que recordar el manantial,
abríamos la puerta, ligeramente
para que el cielo le golpease el ojo
y fijamos un trozo de espejo en su jaula
para que viese directamente la nube.
Inmóvil permanecía con alas palpitantes.

Así cantaba.



Solveig von Schoulz.

Varios Autores. Poesía Nórdica. Ediciones de la Torre, 1999.

Traducción de Francisco J. Uriz.

Poesía Nórdica (18): Arvo Turtiainen:






TRABAJA MIENTRAS VIVAS

Naces; morirás.
Lo que hay entre el comienzo y el fin,
será tu vida.
Y tu vida serás
tú.
Tu obra será
lo que eres.
Los que queden, dirán
cómo fue.

Por eso, no te preocupes:
te bastará vivir
trabajando.



Arvo Turtiainen. Poesía Nórdica. Ediciones de la Torre, 1999.

Traducción de Francisco J. Uriz.


martes, 19 de abril de 2016

Poesía Nórdica (17): Henry Parland (y 3):






Salí a comprar cigarrillos,
y mientras tanto
lo mataron.

Alguien dice ahora:
No lo hubiesen matado si-
pero yo digo:

Lo hubiesen matado igual
y yo
no hubiese conseguido mis cigarrillos.



Henry Parland.

Varios Autores. Afinidades afectivas. Libros del Innombrable, 2002.

Traducción de Francisco J. Uriz.


Poesía Nórdica (16): Henry Parland (2):







Me he vuelto
a resfriar
y estoy en casa
estornudando poesía
por todo el escritorio.
Los bacilos revolotean por la habitación
junto con los microbios poéticos;
yo no puedo decir a ciencia cierta
cuáles son
los unos
y cuáles los otros.



Henry Parland.

Varios Autores. Quince poetas finlandeses. Los libros de la Frontera, 1986.

Traducción de Francisco J. Uriz.


Poesía Nórdica (15): Henry Parland (1):



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Quiero decir
que en cualquier caso
me da exactamente igual.
En cualquier caso no puedo permitirme el lujo
de vivir
por muy barato que sea.



Henry Parland.

Varios Autores. Poesía Nórdica. Ediciones de la Torre, 1999.

Traducción de Francisco J. Uriz.


Poesía Nórdica (14): P. Mustapää:







RECUERDO

Lo que conseguimos apenas lo conseguimos
y lo que perdemos apenas lo perdemos.
El día acarició tus sienes
y todavía las acaricia.
Y sin embargo, por lo que veo, la noche ha llegado,
y la humedad de la niebla envuelve la península
y el pájaro acuático de ayer
se calla o ya ha volado a la lejanía.



P. Mustapää.

Varios Autores. Poesía Nórdica. Ediciones de la Torre, 1999.

Traducción de Francisco J. Uriz.


lunes, 18 de abril de 2016

Poesía Nórdica (13): Rabbe Enckell (y 3):







AÑORANZA DEL RAYO

Soy un águila.
Esta es mi confesión.
No soy poeta,
jamás seré otra cosa.
Desprecio todo lo demás.
Para mí no hay más que dar vueltas en mi vuelo de águila.
¿Qué ocurre en el vuelo de águila?
Siempre lo mismo, lo eterno.
Con ansia infinita se dispara un rayo en el cielo
amando en secreto como cuando nace un mundo nuevo.



Rabbe Enckell. Quince poetas finlandeses. Los libros de la Frontera, 1986.

Traducción de Francisco J. Uriz.



Richard Sennett: El Respeto:


    La falta de respeto, aunque menos agresiva que un insulto directo, puede adoptar una forma igualmente hiriente. Con la falta de respeto no se insulta a otra persona, pero tampoco se le concede reconocimiento; simplemente no se la ve como un ser humano integral cuya presencia importa.
    Cuando la sociedad trata de esta manera a las masas y sólo destaca a un pequeño número de individuos como objeto de reconocimiento, la consecuencia es la escasez de respeto, como si no hubiera suficiente cantidad de esta preciosa sustancia para todos. Al igual que muchas hambrunas, esta escasez es obra humana; a diferencia del alimento, el respeto no cuesta nada. Entonces, ¿por qué habría de escasear?






    Imagínese un amante que declarara: "No te preocupes por mí. Sé cuidar de mí mismo. Nunca seré una carga para ti." A un amante así lo pondríamos de patitas en la calle. Nunca una criatura que no necesita nada tomará en serio nuestras necesidades. En la vida privada, la dependencia une a los individuos. Un niño que no tuviera adultos de quienes depender para orientarse terminaría por ser una persona gravemente dañada, incapaz de aprender, profundamente insegura. Como adultos, si evitáramos a las personas más enfermas, más viejas o más débiles que nosotros y que necesitan ayuda, tendríamos, en el mejoor de los casos, un círculo de conocidos, pero no amigos. Sin embargo, en el ámbito público, la dependencia se muestra como vergüenza.



Richard Sennett. El respeto. Editorial Anagrama., 2003. Traducción de Marco Aurelio Galmarini.


Poesía Nórdica (12): Rabbe Enckell (2):






Os reís
de mis pequeños poemas cerillas,
Su inocuidad se ha convertido en la comidilla de la gente.
Pero es mejor tener una caja de ellos en el bolsillo
que dormir con diez extintores de incendios en casa.
Se han contentado con
iluminarme intensamente el rostro al encenderlos
-y apagarse.



Rabbe Enckell.

Varios Autores. Afinidades afectivas. Libros del Innombrable, 2002.

Traducción de Francisco J. Uriz.



Poesía Nórdica (11): Rabbe Enckell (1):




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Tenía una flecha,
pero jamás encontré arco para lanzarla.

Entonces cogí la flecha y la até al tallo
de una planta joven
para afirmar su delicado retoño
en dirección a la luz.



Rabbe Enckell. Poesía Nórdica. Ediciones de la Torre, 1999.

Traducción de Francisco J. Uriz.