Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

jueves, 1 de diciembre de 2016

Poesía Nórdica (181): Stein Mehren (y 2):






PARA QUIÉN ESCRIBES

No escribo poesía por la poesía
El poema que lleva las señas de Nadie no llega a ningún lector
Pero el poema tampoco va dirigido a las direcciones
demasiado claras, a las más conocidas...

A los correligionarios se les escriben opiniones
A los amigos se les escriben confidencias
y a los conocidos se les escribe lo ya conocido
¡Yo escribo a Uno! ¡Dirección desconocida!

Escribo para aquel que sé que he de alcanzar
Mi lector desconocido. Aquel que encuentra el poema
inesperadamente como una botella con mensaje en el mar del tiempo
y sabe: ¡Esto se ha escrito expresamente para mí!

No como una respuesta a una pregunta conocida
sino como palabras nuevas a una pregunta desconocida
que busca y rebusca dentro de mí... Porque así es
yo escribo un poema para el más próximo de los lectores

El que abre el poema, ahora, mañana o
dentro de cien años. Él es el desconocido
que puede reconocerme. ¡Él sabe que este
precisamente este poema lo ha buscado a él!



Stein Mehren. Afinidades afectivas. Libros del Innombrable, 2002.

Traducción de Francisco J. Uriz.


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