Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

lunes, 12 de diciembre de 2016

Jorge M. Molinero: La cuarta hija de Rosa (1):



Nota de David González: La nueva y esperada entrega poética de Jorge M. Molinero, es La cuarta hija de Rosa, editado por una editorial independiente vallisoletana y que apenas empieza a dar su primeros pasos, aunque, eso sí, firmes, seguros, solo hay que echarle un vistazo a su todavía breve catálogo para darse cuenta de ella. Este libro está dividido en seis partes y cada parte consta de uno o dos poemas, por lo que son poemas demasiado largos para postear. He decidido sacar fragmentos que funcionen como poemas por sí mismos y en cada fragmento pondré como título la parte del libro de la que lo he sacado.






2/ LA MADRE

Aunque en su regazo yo no tenía un sitio de privilegio,
a escondidas
me alcanzaba las golosinas sin azúcar y rascaba mi cicatriz.
               Mamá Loba
nos acogía a todas en su cama
los domingos por la mañana.

Se trataba de eso,
de matar al padre;
expulsarle de su trono, robar
su sitio en los pezones de Mamá Loba.

Desesperado, herido, Saturno
al final se exiliaba a por el pan y El País
para, encima, traernos de vuelta unos churros.

Sólo yo me vestía y le daba la mano.

En el ascensor, mi padre me revolvía el pelo.



Jorge M. Molinero. La cuarta hija de Rosa. La Penúltima Editorial, 2016. Portada: Celia Martín Catalina.


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