Diseño de portada: INÉS PRADILLA sobre una Fotografía de JOSÉ MARÍA PÉREZ FERNÁNDEZ

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Necesitáis personas como yo... Necesitáis personas como yo para señalarlas con el dedo y decir: Ese es el malo... Y eso, ¿en qué os convierte a vosotros? ¿En los buenos?... No sois buenos... Simplemente sabéis esconderos. Sabéis mentir... Yo no tengo ese problema. Yo siempre digo la verdad, incluso cuando miento:

Tony Montana
Cómo ha cambiado irremediablemente mi vida. Siempre es el último día de verano y me he quedado fuera en el frío sin una puerta para volver a entrar. A lo largo de mi vida he dejado pedazos de corazón aquí y allí y ahora apenas me queda el suficiente para seguir viviendo. Pero fuerzo una sonrisa, sabiendo que mi talento sobrepasaba con mucho mi ambición. Ya
no hay caballos blancos ni mujeres guapas en mi puerta:

Georges Jung

lunes, 12 de diciembre de 2016

Jorge M. Molinero: La cuarta hija de Rosa (1):



Nota de David González: La nueva y esperada entrega poética de Jorge M. Molinero, es La cuarta hija de Rosa, editado por una editorial independiente vallisoletana y que apenas empieza a dar su primeros pasos, aunque, eso sí, firmes, seguros, solo hay que echarle un vistazo a su todavía breve catálogo para darse cuenta de ella. Este libro está dividido en seis partes y cada parte consta de uno o dos poemas, por lo que son poemas demasiado largos para postear. He decidido sacar fragmentos que funcionen como poemas por sí mismos y en cada fragmento pondré como título la parte del libro de la que lo he sacado.






2/ LA MADRE

Aunque en su regazo yo no tenía un sitio de privilegio,
a escondidas
me alcanzaba las golosinas sin azúcar y rascaba mi cicatriz.
               Mamá Loba
nos acogía a todas en su cama
los domingos por la mañana.

Se trataba de eso,
de matar al padre;
expulsarle de su trono, robar
su sitio en los pezones de Mamá Loba.

Desesperado, herido, Saturno
al final se exiliaba a por el pan y El País
para, encima, traernos de vuelta unos churros.

Sólo yo me vestía y le daba la mano.

En el ascensor, mi padre me revolvía el pelo.



Jorge M. Molinero. La cuarta hija de Rosa. La Penúltima Editorial, 2016. Portada: Celia Martín Catalina.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.