Fotografía de JOSÉ MARÍA PÉREZ FERNÁNDEZ

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Necesitáis personas como yo... Necesitáis personas como yo para señalarlas con el dedo y decir: Ese es el malo... Y eso, ¿en qué os convierte a vosotros? ¿En los buenos?... No sois buenos... Simplemente sabéis esconderos. Sabéis mentir... Yo no tengo ese problema. Yo siempre digo la verdad, incluso cuando miento:

Tony Montana
Cómo ha cambiado irremediablemente mi vida. Siempre es el último día de verano y me he quedado fuera en el frío sin una puerta para volver a entrar. A lo largo de mi vida he dejado pedazos de corazón aquí y allí y ahora apenas me queda el suficiente para seguir viviendo. Pero fuerzo una sonrisa, sabiendo que mi talento sobrepasaba con mucho mi ambición. Ya
no hay caballos blancos ni mujeres guapas en mi puerta:

Georges Jung

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Víctor Hugo Viscarra: Borracho estaba, pero me acuerdo (y 4):








EL ASESINATO DEL SANDRO

Esa noche de domingo llovía intensamente. El Brusli (Bruce Lee para los refinados), que era lo que llamamos un delincuente internacional, le punteó con un pequeño cuchillo al Sandro, un vendedor ambulante que, envalentonado por los cuatro tragos que había bebido, lo provocaba demasiado. Tras el puntazo, el Sandro estuvo consciente unos cinco minutos, luego cayó y el mismo Brusli se encargó de llevarlo a la asistencia pública en un taxi. Murió en el trayecto y el Brusli se lavó las manos diciendo a los médicos que él lo había recogido herido en la calle y que sólo hizo una obra de caridad llevándolo a que lo curen.



Víctor Hugo Viscarra. Borracho estaba, pero me acuerdo. Mono Azul Editora, Abril del 2006.



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