Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

domingo, 20 de noviembre de 2016

Poesía Nórdica (169): Ernst Orvil (2):







EN LA PUESTA DE SOL

Ella está envuelta en la puesta de sol y
yo le digo: está ardiendo tu vestido, Sylvia.
Mi vestido, dice ella.

Sí, y tus pensamientos están
bañados en luz violeta. Contest:
¿Mis pensamientos?

También digo que sus ojos
cabrillean como agua joven, ella contesta.
Mis ojos.

Entonces veo cómo el día
sorprendentemente se sobrecoge. Pregunto.
Tiemblas.

No, dice, no tiemblo,
son solamente las flores las que
tiemblan porque el sol las mira.

Y tal vez porque tú
me miras, dice
por fin inclinando la cabeza.



Ernst Orvil.

Varios Autores. Afinidades Afectivas. Los Libros del Innombrable, 2002.

Traducción de Francisco J. Uriz.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.