Dibujo de COVADONGA LÓPEZ CANALES

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

lunes, 7 de noviembre de 2016

Manolo D. Abad: Con David González:


Este texto de Manolo D. Abad sobre mi poesía y sobre mí,  me ha llegado al alma, la verdad sea dicha. Cuando, sistemáticamente, casi todo el mundo ignora mi poesía y de paso me ignora a mí, textos como el que sigue me dan los ánimos suficientes para seguir escribiendo contra viento y marea, y me indican, creo, que voy,  al menos literariamente, por el camino correcto. Muchas Gracias, Manolo. De corazón.



Con David González”


A diferencia de otra gente, a mí no me gusta tener que esperar a que se muera alguien admirado para brindarle un homenaje. Si no hay más remedio, bien, no lo habrá y tendremos que honrar un recuerdo. Pero, ¿por qué cuesta tanto entregar nuestra adoración a un artista cuando éste aún vive? Si lo ampliamos a nuestro parco universo asturiano, el tema se agudiza.

Por eso, para no tener que esperar a la hagiografía hiperbólica que siempre invade a las muertes (sobre todo de quienes han sido sistemáticamente ignorados) me pareció maravilloso que la gente del fanzine “Letra y Puñal” decidiera honrar a David González, junto a Eduardo Errasti, Roger Wolfe y Karmelo Iribarren, en un recital inédito en el Gong ovetense, otro de esos locales que también aportan su granito de arena a iniciativas alejadas de fastos concretos y que prefieren trabajarse el día a día con notable distinción.

Es David González un personaje controvertido, un hambriento de poesía y literatura. Y vida. Una vida que no se entiende sin altos ni bajos, sin excesos ni carencias, en un carrusel que queda reflejado en sus versos, pura vida que transita con libertad para dejarnos páginas propias, derramadas con sudor y lágrimas. No necesito comunicarme con él con muchas palabras, tan sólo un abrazo, unas manos que se estrechan. El resto está en sus textos, en su infatigable trabajo como poeta, en su poco valorada faceta de divulgador de la poesía. Acostumbrados a la retórica hueca de otros que se llaman malditos, egocéntricos impostores falsarios que se creen Baudelaire, aunque sólo puedan alcanzarlo en su pose o su ebriedad, siempre es un placer levantarse por las mañanas y entrar en el blog de David González, quien, con absoluto conocimiento y generosidad, nos recibe con un nuevo poema seleccionado por él para alegrarnos el día, para creer en los valores de la literatura que no sabe de salones y sí de los sentimientos y de la propia existencia.

Con la racha que, últimamente, llevaba, tanto en conciertos como en presentaciones literarias, resultó reconfortante ver que casi un centenar de personas nos acompañaron a Santiago Bertault, Lauren García, Susana del Llano, Igor Paskual, Rubén Rodríguez, Miguel Rojo, Dani Tritón, Aníbal del Valle, Ana Vega y un servidor en un recital que culminó con su explosiva intervención un magnífico David González. El esfuerzo de todos se vio recompensado y la gente del fanzine “Letra y Puñal” volvió a demostrar que se puede cuando se quiere, que se puede sin estar a expensas de migajas para que alguien los calle, que su honradez está por encima de otros pesebristas de la cultura, de impostores falsarios que reparten embusteras dádivas en textos que casi parecen calcados, inflados por la retórica del pancista, carentes de una credibilidad que hace mucho tiempo dejaron en los locales más oscuros de la ciudad, por mucho que traten de manejarse en algún otro lustroso salón donde -ignorantes de su progresivo desprestigio- aún les reciben como si fueran una promesa que hace ya demasiado tiempo se quemó y que sobrevive con la persistencia natural de un parásito. Frente a esos y esas, nos queda la reverencia a alguien auténtico y real, puro nervio, literatura honesta hasta la raíz, que es David González.

MANOLO D. ABAD



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