Dibujo de COVADONGA LÓPEZ CANALES

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Jorge Ortiz Robla: Presbicia (y 3):








ESPACIOS

A veces la gente baila en los centros comerciales
como si la vida fuera una fiesta.
Ahora el cine es más barato,
ilusión a tres noventa
y los niños se sienten adultos
pasando por la puerta pequeña de Imaginarium.
A todo el mundo le gusta tocar techo
tener huecos hechos a su medida,
             espacios,
un anillo que entra justo, para no caer
y no herir la piel de la falange.
La luz artificial es una farsa,
no existe el sol a las once de la noche
y sin embargo caminamos por espacios sin sombra
aunque sea domingo
y las dependientas deseen volver a sus casas,
encender quizá un cigarro
e imaginar un futuro en el hilo de humo
que desprende el huevo del cenicero.
Creamos un mundo artificial
para buscar la naturalidad de una sonrisa.
Comemos hamburguesas con cuchillo y tenedor
y pelamos la naranja con las manos.
Compramos animales depresivos
que viven en semi-libertad.
Del salón a la terraza hay cincuenta pasos,
una península de ácaros que se alimenta
de ti y de mi.
Somos lo que dejamos atrás
            los restos de la historia
                         la gota de semen
                                     la miga de pan.



Jorge Ortiz Robla. Presbicia. Ediciones de Baile del Sol, 2016.

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