Fotografía de JOSÉ MARÍA PÉREZ FERNÁNDEZ

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Necesitáis personas como yo... Necesitáis personas como yo para señalarlas con el dedo y decir: Ese es el malo... Y eso, ¿en qué os convierte a vosotros? ¿En los buenos?... No sois buenos... Simplemente sabéis esconderos. Sabéis mentir... Yo no tengo ese problema. Yo siempre digo la verdad, incluso cuando miento:

Tony Montana
Cómo ha cambiado irremediablemente mi vida. Siempre es el último día de verano y me he quedado fuera en el frío sin una puerta para volver a entrar. A lo largo de mi vida he dejado pedazos de corazón aquí y allí y ahora apenas me queda el suficiente para seguir viviendo. Pero fuerzo una sonrisa, sabiendo que mi talento sobrepasaba con mucho mi ambición. Ya
no hay caballos blancos ni mujeres guapas en mi puerta:

Georges Jung

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Jack Kerouac: Mundo soplado por el viento (y 6):






LONG ISLAND

EL TRANCE EN MI EXTRAÑA CASA
La noche del eclipse de luna, 12 de abril de 1949, 11 PM, tuve un sueño y un trance, en mi extrañísima casa de Ozone Park... y con eso quiero decir que de pronto se trataba de la misma casa ambigua de mis sueños, con muchos significados y existencias, como una excelente palabra bien plantada en una línea de prosa o poesía. Era la misma casa que en ocasiones tiembla... y que en vez de encontrarse en Crossbay Blvd., quedaba en los confines del mundo.
    Más temprano ese día, aquel al que conocemos como Allen Ginsberg y yo, discutimos acerca del "extraño velado". Esto parte de un sueño que tuve sobre Jerusalén y Arabia hace mucho tiempo. Viajando por un camino polvoriento del desierto blanco, desde Arabia hasta la Ciudad Protectora, vi que inexorablemente era perseguido por un Caminante Encapotado con una vara, que lentamente ocupaba y atravesaba las llanuras a mis espaldas, levantando lentamente una cortina de polvo. No sé cómo me di cuenta de que me seguía, pero si llegaba yo a la Ciudad Protectora antes de que me atrapase, sabía que estaría a salvo. Pero esa es otra cuestión. Esperé en una casa del otro lado del camino para abordarlo, con un rifle: pero sabía que ninguna arma me salvaría. Allen quería saber quién era y qué significaba todo esto. Yo me aventuré a decir que era

    "LEJOS, AL OTRO LADO DE UN PAISAJE PERDIDO"

simplemente uno mismo, escondido tras un velo.



Jack Kerouac. Mundo soplado por el viento. Editores Argentinos, 2015.

Traducción de Martín Abadía.


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