Diseño de portada: INÉS PRADILLA sobre una Fotografía de JOSÉ MARÍA PÉREZ FERNÁNDEZ

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Necesitáis personas como yo... Necesitáis personas como yo para señalarlas con el dedo y decir: Ese es el malo... Y eso, ¿en qué os convierte a vosotros? ¿En los buenos?... No sois buenos... Simplemente sabéis esconderos. Sabéis mentir... Yo no tengo ese problema. Yo siempre digo la verdad, incluso cuando miento:

Tony Montana
Cómo ha cambiado irremediablemente mi vida. Siempre es el último día de verano y me he quedado fuera en el frío sin una puerta para volver a entrar. A lo largo de mi vida he dejado pedazos de corazón aquí y allí y ahora apenas me queda el suficiente para seguir viviendo. Pero fuerzo una sonrisa, sabiendo que mi talento sobrepasaba con mucho mi ambición. Ya
no hay caballos blancos ni mujeres guapas en mi puerta:

Georges Jung

lunes, 21 de noviembre de 2016

Fuera de la ley (y 3):







    LOS APACHES PARISIENSES emplean diversos procedimientos para desvalijar a sus víctimas, pero el más corriente es el clásico coup du père François, practicado por los profesionales del ataque nocturno. Este famoso atraco es el más común porque resulta de fácil realización. Antiguamente se verificaba por medio de una bufanda o de un pañuelo de bolsillo, pero los criminales de hoy han perfeccionado el procedimiento, reemplazando la bufanda por un cordón de cuero trenzado, que ocupa poco espacio y es más sólido, haciéndolo manejable dos asideros diestramente dispuestos en sus dos extremos. El atraco del coup du père François  exige varios cómplices. El que se denomina "operador" ataca a la víctima por la espalda echándole el cordón por encima de la cabeza, de manera que le quede por debajo de la barbilla. Inmediatamente coge los dos asideros de su lazo en una sola mano, da media vuelta sobre sí mismo, se inclina hacia adelante y tirando de la cuerda, que ha descansado en el hombro derecho, se echa a la espalda a su víctima, paralizada, sofocada por la espantosa presión ejercida sobre su laringe. En esta angustiosa situación el hombre queda reducido a la impotencia. Entonces surgen los cómplices cuidadosamente ocultos en la sombra, y mientras dos de ellos desbalijan al infeliz el otro vigila la calle. 



Varios Autores. Fuera de la ley. La Felguera Editores, 2016.


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