Dibujo de BEGOÑA CASÁÑEZ CLEMENTE

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Necesitáis personas como yo... Necesitáis personas como yo para señalarlas con el dedo y decir: Ese es el malo... Y eso, ¿en qué os convierte a vosotros? ¿En los buenos?... No sois buenos... Simplemente sabéis esconderos. Sabéis mentir... Yo no tengo ese problema. Yo siempre digo la verdad, incluso cuando miento:

Tony Montana
Cómo ha cambiado irremediablemente mi vida. Siempre es el último día de verano y me he quedado fuera en el frío sin una puerta para volver a entrar. A lo largo de mi vida he dejado pedazos de corazón aquí y allí y ahora apenas me queda el suficiente para seguir viviendo. Pero fuerzo una sonrisa, sabiendo que mi talento sobrepasaba con mucho mi ambición. Ya
no hay caballos blancos ni mujeres guapas en mi puerta:

Georges Jung

viernes, 18 de noviembre de 2016

Centrifugados (y 4): Pablo García Casado:








Detesto la melancolía. Lo confesé en Plasencia el pasado mes de febrero. Eduardo Moda me lo recriminó y llevaba razón, hay excelentes poemas melancólicos.

Hay quien adora la bechamel. Yo la detesto. Hay quien vive feliz en la zona de confort del poema. Es una forma de estar en el mundo: una poesía de baja intensidad, aquella que cumple el expediente. Emociones blandas, de tarde de domingo, correcta sintaxis.

Me siento centrifugado, aunque la vida literaria me haya tratado bien. Me siento así porque bebí de otras fuentes, arqueando las cejas frente a devociones filológicas. Me siento centrifugado porque aspiro a escribir el otro lado de las cosas.

Me siento centrifugado aunque a veces pueda ponerme melancólico.



Pablo García Casado. Centrifugados. Ediciones Liliputienses, 2016.



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