Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

sábado, 5 de noviembre de 2016

Ana Vega: Llanquihue (y 3):







PRESENTE

A las once llego a casa, arrojo la gabardina y el maletín al suelo, me quito los zapatos, acaricio al perro y me dirijo a la cocina; allí cojo algo de la nevera, cualquier cosa, me siento y devoro como un animal. Luego voy al salón, enciendo el televisor y me quedo dormido en el sofá. Desconozco la hora en que llega ella. Recuerdo, a veces, los años en que los niños aún vivían en casa, cuando todavía nos dirigíamos la palabra, cuando dormíamos en la misma cama y ella no regresaba a casa con hombres desconocidos que dejaban en su ropa un profundo olor a tabaco y noche. Lo que apenas recuerdo ahora es el momento en que ella apareció en mi vida. Como si el presente hubiera devorado al pasado.



Ana Vega. Llanquihue. Huerga & Fierro Editores, 2012.

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