Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

jueves, 10 de noviembre de 2016

Ana Vega: El cuaderno griego (2):





MARGUERITE DURAS decía algo así como que no es necesario matarse desde el momento en que todos los días podemos hacerlo: si esperamos un segundo más, quizá ocurra el milagro.







ESCRIBIR. Escribir. Reanudar el camino. Emprender un nuevo viaje. Sacar de nuevo la herida a la luz. Dejarse cegar por ella. Nada salva y ya es muy tarde. Llega el momento del empujón último, definitivo. Nadie escucha los gritos de quien llora en silencio. Y escribir, volver, sentirse cojo porque ya no arde, porque va doliendo cada vez más y más altos, más y más claro. Porque ya no hay engaño, porque todo es verdad. Y esa verdad salpica los ojos, inunda lo escrito, lo no escrito aún, lo que está por llegar. Para nacer de nuevo hay que morirse antes, muchas veces, en muchas partes, hacia dentro.



Ana Vega. El cuaderno griego. Ediciones Trabe, 2016.




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