Dibujo de BEGOÑA CASÁÑEZ CLEMENTE

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Necesitáis personas como yo... Necesitáis personas como yo para señalarlas con el dedo y decir: Ese es el malo... Y eso, ¿en qué os convierte a vosotros? ¿En los buenos?... No sois buenos... Simplemente sabéis esconderos. Sabéis mentir... Yo no tengo ese problema. Yo siempre digo la verdad, incluso cuando miento:

Tony Montana
Cómo ha cambiado irremediablemente mi vida. Siempre es el último día de verano y me he quedado fuera en el frío sin una puerta para volver a entrar. A lo largo de mi vida he dejado pedazos de corazón aquí y allí y ahora apenas me queda el suficiente para seguir viviendo. Pero fuerzo una sonrisa, sabiendo que mi talento sobrepasaba con mucho mi ambición. Ya
no hay caballos blancos ni mujeres guapas en mi puerta:

Georges Jung

jueves, 13 de octubre de 2016

Óscar Zeta Acosta: Autobiografía de un búfalo pardo (2):








PISÉ A FONDO el acelerador y mi coche salió dispardo hacia la oscuridad de Los Ángeles. Me salté las señales de stop y giré a toda pastilla en las esquinas con el Ford pisándome los talones. Después de quince minutos de persecución a toda velocidad me topé con un grupo de policías en moto plantados en mitad de la carretera. Era una barrera. Frené en seco, salté y corrí hacia los cerdos de cuero y casco.
- Oficial, me persiguen unos hombres...
¡Pum! Directo en la jeta. Protesté, pero me metieron una paliza de tres pares de cojones. Intenté plantarles cara, pero la bebida y el peso de los cuatro cerdos gigantescos pudieron conmigo. Al durmió durante todo el episodio. No volvería a verle hasta un mes más tarde, cuando libré mi primera batalla en los tribunales. No tenía dinero para pagarme un abogado pero me negué a aceptar uno de oficio e insistí en encargarme yo mismo de mi propia defensa. Después de que tres jueces distintos tratasen de disuadirme de ir a juicio, al final llevé el caso ante el jurado y gané. Al jurado compuesto solo por mujeres le conté que había estado bebiendo, pero que no estaba, ni mucho menos, perjudicado. Expuse las circunstancias: que había ido en busca de mi amigo Al porque su mujer embarazada me había pedido que lo llevase a casa antes de que se gastase todo su sueldo; que solo me había tomado un par de cervezas para engatusarlo y lograr que volviese con su familia, y que cuando el hombre del Ford del 54 sin matrícula me dijo que me detuviera: "Pensé que era un gángster... porque ¿saben, señoras?, yo soy de Riverbank".



Òscar Zeta Alonso. Autobiogrfía de un búfalo pardo. Dirty Works, Junio 2016.

Traducción de Javier Lucini.

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