Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

jueves, 13 de octubre de 2016

Óscar Zeta Acosta: Autobiografía de un búfalo pardo (2):








PISÉ A FONDO el acelerador y mi coche salió dispardo hacia la oscuridad de Los Ángeles. Me salté las señales de stop y giré a toda pastilla en las esquinas con el Ford pisándome los talones. Después de quince minutos de persecución a toda velocidad me topé con un grupo de policías en moto plantados en mitad de la carretera. Era una barrera. Frené en seco, salté y corrí hacia los cerdos de cuero y casco.
- Oficial, me persiguen unos hombres...
¡Pum! Directo en la jeta. Protesté, pero me metieron una paliza de tres pares de cojones. Intenté plantarles cara, pero la bebida y el peso de los cuatro cerdos gigantescos pudieron conmigo. Al durmió durante todo el episodio. No volvería a verle hasta un mes más tarde, cuando libré mi primera batalla en los tribunales. No tenía dinero para pagarme un abogado pero me negué a aceptar uno de oficio e insistí en encargarme yo mismo de mi propia defensa. Después de que tres jueces distintos tratasen de disuadirme de ir a juicio, al final llevé el caso ante el jurado y gané. Al jurado compuesto solo por mujeres le conté que había estado bebiendo, pero que no estaba, ni mucho menos, perjudicado. Expuse las circunstancias: que había ido en busca de mi amigo Al porque su mujer embarazada me había pedido que lo llevase a casa antes de que se gastase todo su sueldo; que solo me había tomado un par de cervezas para engatusarlo y lograr que volviese con su familia, y que cuando el hombre del Ford del 54 sin matrícula me dijo que me detuviera: "Pensé que era un gángster... porque ¿saben, señoras?, yo soy de Riverbank".



Òscar Zeta Alonso. Autobiogrfía de un búfalo pardo. Dirty Works, Junio 2016.

Traducción de Javier Lucini.

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