Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Poesía Nórdica (117): Anneli M. Wahlberg:





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RESISTENCIA

Por lo que sé, nunca has estado enfermo.
Por lo que sé, nunca te has lesionado en serio.
Por lo que sé, vas a vivir mil años más.
Por lo que sé, podrías cambiar el mundo.

No lo quieres. La vida. Sácate eso de encima.
Relacionarte. Tal vez te es difícil.
Como una forma de dislexia.
¿Y qué es lo que hace que la misma incapacidad fuese
mi prisión?
¿Qué es lo que hizo que tenga que afectarme a mí
o tal vez a partir de mí?

Tú pones una almohada sobre tu deseo.
Das patadas salvajes en primer lugar,
para obtener aire
y tú obtienes un gran golpe en el diafragma
donde te afecta.
Te presionas fuerte,
mueves las manos
de la mitad de la almohada a sus lados
para evitar que salga el aire.

Tú último ahogo
presionas tus brazos hacia atrás contra las alas.
Casi se quiebra. Casi.

Así, se convierte inmóvil. Como una preocupación,
se instala y se congela en su forma.
Retiras silencioso y con cuidado la almohada,
la incapacidad de comprender.
La lucha ha terminado.
Tú ganaste, ¿verdad? Yo no siento más,
tu deseo.



Anneli M. Wahlberg.

Varios Autores. Poesía Sueca Contemporánea. Ediciones de Baile del Sol, 2011.

Traducción de Hebert Abimorad.

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