Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

jueves, 22 de septiembre de 2016

Poesía Nórdica (110): Jörgen Lind:




TÚ LO DICES y se ve como se rompe. Dos pequeñas manchas en la planta de la planta del pie izquierdo. Mayores partes entre los omóplatos. Tengo miedo. Tengo mucho miedo, dices tú. No debes tener miedo cuando se rompa, le digo.







EMPIEZO OTRA VEZ, leo que los rumanos bajo la dictadura de Ceaucescu estaban obligados a registrar sus máquinas de escribir como si se tratara de armas mortales, también que cada año tenían que presentar dos páginas mecanografiadas en las que se utilizarán todas las teclas, de este modo se podría rastrear al propietario. Me imagino los archivos. Las salas heladas, arrastrando los pies entre los ficheros. Los ojos y las manos, los dedos anónimos, hojean y hojean, hace mucho tiempo ahora. Documento. Duplicadores. Esto continúa.



Jörgen Lind. 

Varios Autores. Poesía Sueca Contemporánea. Ediciones de Baile del Sol, 2011.

Traducción de Hebert Abimorad.


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