Fotografía de JOSÉ MARÍA PÉREZ FERNÁNDEZ

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Necesitáis personas como yo... Necesitáis personas como yo para señalarlas con el dedo y decir: Ese es el malo... Y eso, ¿en qué os convierte a vosotros? ¿En los buenos?... No sois buenos... Simplemente sabéis esconderos. Sabéis mentir... Yo no tengo ese problema. Yo siempre digo la verdad, incluso cuando miento:

Tony Montana
Cómo ha cambiado irremediablemente mi vida. Siempre es el último día de verano y me he quedado fuera en el frío sin una puerta para volver a entrar. A lo largo de mi vida he dejado pedazos de corazón aquí y allí y ahora apenas me queda el suficiente para seguir viviendo. Pero fuerzo una sonrisa, sabiendo que mi talento sobrepasaba con mucho mi ambición. Ya
no hay caballos blancos ni mujeres guapas en mi puerta:

Georges Jung

domingo, 18 de septiembre de 2016

Poesía Nórdica (106): Helena Eriksson:





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sus labios cuando leía
su rigor. Sabía que ella tenía frío
Yo sé un secreto acerca de ti

te sientes segura, no sabes mi secreto
Aquí voy a pensar en Chandler
Abrí el abrigo un cielo de murciélagos
voló más allá de este abismo

Decidí en el camino
por delante de la barraca pasó un extraño viento
Me miraban con incredulidad - no era nada
a tener en cuenta, un extraño viento

era su dominio, ahora también el mío y
a ellos no les gustó lo que sabía
intentó alterarme con defectos
trataron de acusarme
Era mi dominio
Te pusiste en mi camino
De repente, mi inquietud tomó una dirección diferente
y comencé a correr me agarraste del pelo
pasaban centelleando todas las imágenes vistas en películas
Pensé en Chandler y empecé a correr
me sacaste el abrigo
corrí hacia el suroeste, a través de Rosebery Avenue,
Teobaldo`s Road, New Oxford Street
hacia el sur a lo largo de Charing Cross Road, por delante
de Cambridge Circus, para terminar en Trafalgar Square en el momento

que el sol de la tarde estaba entre las casas de Pall Mall,
invité dos personas cualquiera sin techo a cada uno Cohiba
fumé uno
y lo mismo admiré su perro
que se acostó y durmió debajo de un abrigo
me permitió luego absorberme lentamente
en las sombras y al anochecer

fue lo lírico, entre todo lo demás, pero ahora
estaba el cuerpo cansado, agotado,
sin su compañero
las letras al descubierto, sin piel, y tuve
remordimiento por todo en estos últimos rayos
pero me permitiste descansar, es decir, no me buscaste
y nadie respondió el teléfono
Te extrañe, pero no tenía nada que hacer con respecto a la cosa

en la pared se mueve la luz sombra clara, como un lápiz
llevado por un invisible

alguien escribe
alguien conta, alguien se acuesta
alguien no encuentra una prenda en el North East,
Ángel



Helena Eriksson.

Varios Autores. Poesía sueca contemporánea. Ediciones Baile del Sol, 2011.

Traducción de Hebert Abimorad.


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