Fotografía de JOSÉ MARÍA PÉREZ FERNÁNDEZ

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Necesitáis personas como yo... Necesitáis personas como yo para señalarlas con el dedo y decir: Ese es el malo... Y eso, ¿en qué os convierte a vosotros? ¿En los buenos?... No sois buenos... Simplemente sabéis esconderos. Sabéis mentir... Yo no tengo ese problema. Yo siempre digo la verdad, incluso cuando miento:

Tony Montana
Cómo ha cambiado irremediablemente mi vida. Siempre es el último día de verano y me he quedado fuera en el frío sin una puerta para volver a entrar. A lo largo de mi vida he dejado pedazos de corazón aquí y allí y ahora apenas me queda el suficiente para seguir viviendo. Pero fuerzo una sonrisa, sabiendo que mi talento sobrepasaba con mucho mi ambición. Ya
no hay caballos blancos ni mujeres guapas en mi puerta:

Georges Jung

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Laira Valdi: Fragile (1):









# CONSTRUCCIONES MADE IN CHINA

Decidimos levantar
las cuatro paredes a toda prisa
con ladrillos de barro
y argamasa de metralla de vidas pasadas
haciendo oídos sordos a las banderas que ondeaban
como cuervos de carroña
e ignorando el olor a podrido de las musas muertas de anteayer.

Corrimos a refugio de cuatro paredes
ingenuos a tientas en tinto sin sed.
Y la hostia fue una puta mal avenida.
Sin cimientos, aún si prender la luz
ya se nos venía la vida abajo.
Porque aquello no podía ser cierto.
Porque aquello tenía que ser
un elefante rosa
           funambulista
                   funambulando
                          muerto de hambre
                                    en la cola del
                                                  puto paro.

Tu posguerra llegó y yo sufrí
tus cartillas de racionamiento
como un gilipollas que pasaba por ahí
y sale apaleado
                     como un perro:
momento                                      lugar
                    EQUIVOCADO.

Cariño, se derrumbaron nuestros muros
de cínica utopía;
vecinos se asomaron
arreglaron sin efecto cuatro pernos en la puerta
y huyeron por si los daños.

La puerta, la maldita puerta,
único escombro en pie maltrecho
cerrada sin vigía en aledaños
testigo de la vida en nuestro pecho,
vertió el golpe maestro
y nos dejó
sin darnos cuenta
girando                 como peonzas cojas
                                                          sobre
                                                     nosotros
                                                     mismos.



Laira Valdi. Fragile (Edición de autor, 2016).



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