Fotografía de JOSÉ MARÍA PÉREZ FERNÁNDEZ

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Necesitáis personas como yo... Necesitáis personas como yo para señalarlas con el dedo y decir: Ese es el malo... Y eso, ¿en qué os convierte a vosotros? ¿En los buenos?... No sois buenos... Simplemente sabéis esconderos. Sabéis mentir... Yo no tengo ese problema. Yo siempre digo la verdad, incluso cuando miento:

Tony Montana
Cómo ha cambiado irremediablemente mi vida. Siempre es el último día de verano y me he quedado fuera en el frío sin una puerta para volver a entrar. A lo largo de mi vida he dejado pedazos de corazón aquí y allí y ahora apenas me queda el suficiente para seguir viviendo. Pero fuerzo una sonrisa, sabiendo que mi talento sobrepasaba con mucho mi ambición. Ya
no hay caballos blancos ni mujeres guapas en mi puerta:

Georges Jung

martes, 20 de septiembre de 2016

Ana Patricia Moya: Píldoras de papel (1):








1999

Recuerdo que eran grandes y azules:
siempre acababan en el estómago vacío
en desayuno, almuerzo, merienda y cena,
diluían vómitos rojos
                                   y conciencia sucia.

Luego, en el armario de mi habitación,
las pequeñas, blancas y genéricas
-durante una temporada,
no pude permitirme la marca de moda-
en dosis única para felicidad artificial diaria.

Ahora, guardo algunas cajitas vacías, junto a recetas médicas
y el primer poema de no amor que escribí en papel.
Ya evito intoxicarme con pura química:
buceo en la realidad con las manos desnudas,

         manos miserables que sólo entienden de vida.




Ana Patricia Moya. Píldoras de papel. Huerta & Fierro Editores, 2016. Prólogo: Ana Vega. Epílogo: Layla Martínez. Cubierta y retrato: María Bárbara López Mosqueda.


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