Dibujo de COVADONGA LÓPEZ CANALES

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

martes, 20 de septiembre de 2016

Ana Patricia Moya: Píldoras de papel (1):








1999

Recuerdo que eran grandes y azules:
siempre acababan en el estómago vacío
en desayuno, almuerzo, merienda y cena,
diluían vómitos rojos
                                   y conciencia sucia.

Luego, en el armario de mi habitación,
las pequeñas, blancas y genéricas
-durante una temporada,
no pude permitirme la marca de moda-
en dosis única para felicidad artificial diaria.

Ahora, guardo algunas cajitas vacías, junto a recetas médicas
y el primer poema de no amor que escribí en papel.
Ya evito intoxicarme con pura química:
buceo en la realidad con las manos desnudas,

         manos miserables que sólo entienden de vida.




Ana Patricia Moya. Píldoras de papel. Huerta & Fierro Editores, 2016. Prólogo: Ana Vega. Epílogo: Layla Martínez. Cubierta y retrato: María Bárbara López Mosqueda.


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