Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

lunes, 1 de agosto de 2016

(Tras)lúcidas (23): Erika Martínez:









CASCO, CRÁNEO, BALA

Una vieja trinchera se hizo gruta
tras un derrumbamiento,
sellando el casco del hombre que murió
y su cráneo y también la bala.
Los sedimentos trabarán
gota a gota la escena,
la geología violentando la historia,
casco, cráneo, bala calcificados
como los engranajes de un motor húmedo
o los huesecillos
del oído de mi madre,
ya sin movimiento.
El dolor hace surcos
sobre la piedra, ¿no lo oyes?

Igual que las pinturas rupestres,
el bisonte superpuesto al cazador,
macho y hembra indistinguibles,
nada detrás, nada antes, y en la superposición
su galope y también su multitud,
la humanidad hablando consigo mismo
varios siglos hacia delante:
una flauta pentatónica, una mujer toro,
las palabras sin prisa de todos los que fueron.
Desde lo alto, caen cornisas minerales
que cubren casco y cráneo y también bala.
Estridente, matinal sobre los sedimentos,
el tiempo ondea como la cresta de un gallo.



Erika Martínez.

Varios Autores. (Tras)lúcidas. Bartleby Editores, 2016.


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