Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

viernes, 26 de agosto de 2016

María Sotomayor: La paciencia de los árboles (y 3):



Un árbol
es el viento que me mueve






La calma son bombillas encendidas
en los márgenes del camino
y no hay prisa en las calles
amamos y nos apartamos por un momento
porque los niños han dejado de dormir en la boca de dios
saben que las guerras sí existen
y encender cerillas dificulta el volver a casa



María Sotomayor. La paciencia de los árboles. letour1987, 2ª edición, marzo de 2016.




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