Fotografía de JOSÉ MARÍA PÉREZ FERNÁNDEZ

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Necesitáis personas como yo... Necesitáis personas como yo para señalarlas con el dedo y decir: Ese es el malo... Y eso, ¿en qué os convierte a vosotros? ¿En los buenos?... No sois buenos... Simplemente sabéis esconderos. Sabéis mentir... Yo no tengo ese problema. Yo siempre digo la verdad, incluso cuando miento:

Tony Montana
Cómo ha cambiado irremediablemente mi vida. Siempre es el último día de verano y me he quedado fuera en el frío sin una puerta para volver a entrar. A lo largo de mi vida he dejado pedazos de corazón aquí y allí y ahora apenas me queda el suficiente para seguir viviendo. Pero fuerzo una sonrisa, sabiendo que mi talento sobrepasaba con mucho mi ambición. Ya
no hay caballos blancos ni mujeres guapas en mi puerta:

Georges Jung

lunes, 22 de agosto de 2016

María Sotomayor: La paciencia de los árboles (1):




Tienes el sabor de los ojos cuando se cierran
un viento tranquilo en las manos
que habla todavía de niñas grandes
masticando los tallos y sonrojando la flor






Yo sabía antes de nacer
que en tu casa
el verde tenía que verse nítido
aunque lo cambie todo de sitio

el verde, los campos enteros
y desde arriba
donde la cama balbucea los nombres
me acuesto contigo
dibujándote coronas en las pestañas
mi cara enfadada sentada frente a la iglesia
para repetir tu nombre en voz alta
una vez, dos, tres veces
en voz alta y con todas las voces de la tierra

hasta que el verde regresa y nos empuja
a recordarnos en el árbol que nos crece
de puntillas y en el recodo de las rodillas



María Sotomayor. La paciencia de los árboles. letour1987, 2ª edición, marzo 2016. Epílogo: Luna Miguel. Imágenes: Dara Scully. Diseño: Marcus Versus.

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