Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

viernes, 19 de agosto de 2016

María Guivernau: Más de cien pasos de baile (y 3):



FRÍO

Hace un frío
de esconderme en tu piel,
de refugiarme en tu pecho,
y contarle los latidos
hasta caer dormida.
Hace un frío
de enredarme en tu lengua,
de abrazarte con mis piernas,
de hacer hoguera
con mi fuego y tu deseo.
Hace un frío
de tenerte aquí,
conmigo, en mí,
y no estar extrañándote
bajo tres mantas.
Hace frío. Mucho. Frío.
Sin ti.







EL CIGARRO DE DESPUÉS

Has dejado el colchón
vacío de ti y lleno de recuerdos.
Lo he sacudido en vano,
te apareces en sueños.
Intenté dormir sobre tu sombra
pero no se amolda mi piel
a la forma de tu cuerpo.
Me he fumado sola
el cigarro de después.
En mi insomnio escribo
y sueño despierta,
dibujo versos incompletos...
A veces te traigo conmigo.
Y no sé ya si eres tú
o la ilusión que inventé.
Tan intermitente, tan difuso,
tan lejos cada vez...
Has dejado el colchón vacío,
el corazón maltrecho,
los sueños rotos,
las fotografías llenas,
los ojos secos...
Conseguiré uno nuevo.
- "¿Un corazón?".
No... Un colchón.
Y me vuelvo a fumar sola
el cigarro de después.



María Guivernau. Más de cien pasos de baile. Saudade Poesía, 2015.


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