Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

miércoles, 17 de agosto de 2016

María Guivernau: Más de cien pasos de baile (2):



CUERDAS

Me desligo.
Deshago nudos.
Paciente. Uno tras otro.
Ya apenas quedan lazos.
Y en cada nudo te vas un poco.
Te deshaces.
Y en cada nudo respiro más profundo.
Y pesa menos el lastre.
Más ligera.
Desapego.
Lo intento.
Me ayudas. A tijeretazos.
A puñaladas.
Y en cada herida, un recuerdo.
Y en cada lágrima, una cicatriz.
Es más sencillo así.
Que se deshagan las ataduras.
Coge tu cordel.
Yo estiro el mío
para borrar las marcas.







COLLAR DE CUENTOS

Me estoy haciendo un collar
de cuentos,
de aquellos que inventabas
para dormirme cada noche,
de aquellos que me creía
y que llenaban mis sueños.
He desempolvado uno a uno
los abalorios de colores:
Rojo, pasión, sangre, latido.
Verde, mirada, esperanza, vida.
Azul, océano, calma, cielo.
Amarillo, luz, calor, sol.
Naranja, risas, fiesta, euforia.
Morado, luna, sosiego, sueños.
Brillantes. Mágicos.
Demasiado bellos
como para condenarlos a vivir colgados del cuello.
Los he lanzado al cielo,
bajo lluvia de tormenta,
para que se vuelvan arcoiris.
Y, cada vez que asome,
recordar que hubo un tiempo
en el que creí que los sueños
podían hacerse realidad.



María Guivernau. Más de cien pasos de baile. Saudade Poesía, 2015.



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