Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

lunes, 15 de agosto de 2016

María Guivernau: Más de cien pasos de baile (1):



TRAUMA SEVERO

De tanto escucharte que todo estaba muerto he
llegado a creérmelo.
A pesar de dejarme la piel en amarte,
a pesar de la lucha constante,
a pesar de quedarme sin respiración cada vez que
hacíamos el amor...
Me duele hasta el último poro.
Se me han secado los ojos.
Tengo un trauma severo en el corazón...







PIES DESCALZOS

Dejó de sonar la música
y un silencio atronador
lo inundó todo.
Pero los pies descalzos
continuaban danzando
sobre los pedazos del alma rota.
Sangrando y bailando en el silencio,
como si al no cesar la danza
el dolor fuera a menos.
La garganta, rasgada,
trató en vano de repetir el canto.
Sól fue un sollozo ahogado
lo que salió de sus labios.
Cerró los ojos
y al abrirlos
un torrente de agua y sal
resbaló sobre su pecho.
Sollozos.
Los pies, incansables,
bailando para el vacío,
en el silencio.



María Guivernau. Más de cien pasos de baile. Saudade Poesía, 2015. Prólogo: César Ulla. Epílogo: Rodolfo Serrano y la Chica Metáfora.


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