Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

martes, 16 de agosto de 2016

Jack Kerouac: Maggie Cassidy (1):



Esta es la portada, con sobrecubierta, de Maggie Cassidy, novela de Jack Kerouac:





"¡MA-GGIE!", gritan los niños bajo el puente del ferrocarril donde han estado nadando. El tren de mercancías sigue retumbando a lo largo de más de cien vagones, la locomotora arrojó su resplandor sobre pequeños bañistas blancos, caballitos nocturnos de Picasso mientras mi alma, densa y trágica en la penumbra, llega en busca de lo que había sido y desapareció, extraviado, perdido por un sendero -la penumbra del amor. Maggie, la chica a la que quise.



Y esta es la portada, sin la sobrecubierta:






ESTABA nerviosa, sentía curiosidad, ganas de cotillear, era femenina: al mismo tiempo de pronto me acariciaba, digamos, en esta fase tan temprana, la corbata, para ajustarla; o para echarme atrás el pelo sin peinar; algo maternal, veloz, triste. Aquella noche me clavé las uñas en la carne al cerrar los puños pensando en ella. Porque, recién madurada, su carne rebosaba y estaba firme bajo el lustroso cinturón de su vestido; su boca formaba un mohín tierno, rico, rojo, sus rizos negros adornaban a veces el ceño suave como la nieve; sus labios desprendían auras rosadas que insinuaban toda su salud y alegría, diecisiete años tenía. Se apoyaba sobre una pierna con la pereza de un gato español, una Carmen española; se volvía lanzando cabello fecundo en fugaces miradas sagaces y como de disculpa; ella misma enjoyada en el espejo; yo miraba con cara de póker por encima de su cabeza para pensar en otras cosas.



Y esta es la contraportada sin la sobrecubierta:





Jack Kerouac. Maggie Cassidy. Contraediciones, Julio de 2016. De la traducción, Federico Corriente. De la foto de Jack Kerouac de la contraportada: Allen Ginsberg. De la foto de cubierta: Getty Images.



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