Diseño de portada: INÉS PRADILLA sobre una Fotografía de JOSÉ MARÍA PÉREZ FERNÁNDEZ

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Necesitáis personas como yo... Necesitáis personas como yo para señalarlas con el dedo y decir: Ese es el malo... Y eso, ¿en qué os convierte a vosotros? ¿En los buenos?... No sois buenos... Simplemente sabéis esconderos. Sabéis mentir... Yo no tengo ese problema. Yo siempre digo la verdad, incluso cuando miento:

Tony Montana
Cómo ha cambiado irremediablemente mi vida. Siempre es el último día de verano y me he quedado fuera en el frío sin una puerta para volver a entrar. A lo largo de mi vida he dejado pedazos de corazón aquí y allí y ahora apenas me queda el suficiente para seguir viviendo. Pero fuerzo una sonrisa, sabiendo que mi talento sobrepasaba con mucho mi ambición. Ya
no hay caballos blancos ni mujeres guapas en mi puerta:

Georges Jung

martes, 16 de agosto de 2016

Jack Kerouac: Maggie Cassidy (1):



Esta es la portada, con sobrecubierta, de Maggie Cassidy, novela de Jack Kerouac:





"¡MA-GGIE!", gritan los niños bajo el puente del ferrocarril donde han estado nadando. El tren de mercancías sigue retumbando a lo largo de más de cien vagones, la locomotora arrojó su resplandor sobre pequeños bañistas blancos, caballitos nocturnos de Picasso mientras mi alma, densa y trágica en la penumbra, llega en busca de lo que había sido y desapareció, extraviado, perdido por un sendero -la penumbra del amor. Maggie, la chica a la que quise.



Y esta es la portada, sin la sobrecubierta:






ESTABA nerviosa, sentía curiosidad, ganas de cotillear, era femenina: al mismo tiempo de pronto me acariciaba, digamos, en esta fase tan temprana, la corbata, para ajustarla; o para echarme atrás el pelo sin peinar; algo maternal, veloz, triste. Aquella noche me clavé las uñas en la carne al cerrar los puños pensando en ella. Porque, recién madurada, su carne rebosaba y estaba firme bajo el lustroso cinturón de su vestido; su boca formaba un mohín tierno, rico, rojo, sus rizos negros adornaban a veces el ceño suave como la nieve; sus labios desprendían auras rosadas que insinuaban toda su salud y alegría, diecisiete años tenía. Se apoyaba sobre una pierna con la pereza de un gato español, una Carmen española; se volvía lanzando cabello fecundo en fugaces miradas sagaces y como de disculpa; ella misma enjoyada en el espejo; yo miraba con cara de póker por encima de su cabeza para pensar en otras cosas.



Y esta es la contraportada sin la sobrecubierta:





Jack Kerouac. Maggie Cassidy. Contraediciones, Julio de 2016. De la traducción, Federico Corriente. De la foto de Jack Kerouac de la contraportada: Allen Ginsberg. De la foto de cubierta: Getty Images.



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