Fotografía de JOSÉ MARÍA PÉREZ FERNÁNDEZ

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Necesitáis personas como yo... Necesitáis personas como yo para señalarlas con el dedo y decir: Ese es el malo... Y eso, ¿en qué os convierte a vosotros? ¿En los buenos?... No sois buenos... Simplemente sabéis esconderos. Sabéis mentir... Yo no tengo ese problema. Yo siempre digo la verdad, incluso cuando miento:

Tony Montana
Cómo ha cambiado irremediablemente mi vida. Siempre es el último día de verano y me he quedado fuera en el frío sin una puerta para volver a entrar. A lo largo de mi vida he dejado pedazos de corazón aquí y allí y ahora apenas me queda el suficiente para seguir viviendo. Pero fuerzo una sonrisa, sabiendo que mi talento sobrepasaba con mucho mi ambición. Ya
no hay caballos blancos ni mujeres guapas en mi puerta:

Georges Jung

lunes, 18 de julio de 2016

Nacho Buzón: ¡Feliz cumpleaños, querida!




    UNA VEZ se hubo quedado solo en el bosque, el duque se recostó sobre la hierba. La tarde había quedado espléndida y los acontecimientos ocurridos en los últimos minutos le habían provocado calor y sed. Agradeció entonces a su querido amigo don Enrique su buena idea de haber llevado al bosque la botella de champán. Realmente había sido todo un acierto, aunque no para él, claro estaba. Cogió la botella, retiró el bozal de alambre que contenía al corcho en su sitio, hizo presión con sus dedos sobre él y ¡plum! El corcho salió disparado como un cohete hacia el infinito con tan mala suerte que fue a impactar contra una de las dos golondrinas bailarinas, fracturándole algunos huesecillos del ala izquierda, y truncando en consecuencia una prometedora carrera en el mundo de la danza aérea. Don Álvaro, ajeno a tal suceso, se puso a beber directamente de la botella. Una vez más se encontraba solo y con alcohol en la mano, situación esta que se empezaba a repetir con bastante más frecuencia de la que él desearía.






LOS RAYOS de un abrasador sol bañaban toda la finca esa mañana de domingo. En el aire, las mariposas revoloteaban entre los juncos del río que bordeaba la mansión, y la blanca colada ondeaba de nuevo suavemente sobre el césped cortado días atrás, Lástima que los invitados al cumpleaños de la marquesa no se encontraran en sintonía con tan espléndido día. Salvo don Álvaro, don Alberto y su esposa, el resto apenas habían podido pegar ojo en toda la noche, y no solo por culpa de las voces de doña María Isabel. Los gritos de su conciencia los tuvieron en vela.



Nacho Buzón. ¡Feliz cumpleaños, querida! Ediciones de Baile del Sol, 2014. 



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