Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

miércoles, 25 de mayo de 2016

Víctor Peña Dacosta: Diario de un puretas recién casado (1):







PÁLIDO REFLEJO

Arthur Rimbaud a los diecinueve años
dicen que dejó todo: a su familia,
su chulapo, su condición y cuarto
de poeta y partió a África rumbo
a dedicarse al contrabando de armas.

Pero de una manera funcionaria,
mucho menos peligrosa y romántica
de lo que hemos preferido creer.

Nunca dejó de escribir, digan
lo que digan sus despistados fans.

Yo a los veintinueve tomé todo:
fijé la fecha de boda con mi amada,
aprobé las oposiciones de Secundaria,
accedí a albergar, siquiera por un rato,
la idea de tener un hijo y comencé el pago
mensual con mis impuestos del contrabando
de armas de mi Gobierno democrático
a regímenes dictatoriales poco escandalosa,
al menos mediáticamente hablando.

No fui un esposo infernal ni un virgen de mente,
no perdí la pierna ni moría los treintaisiete.

Pero hay muchas formas de ser un maldito.



Víctor Peña Dacosta. Diario de un puretas recién casado. Ediciones Liliputienses, 2016. 




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