Fotografía de JOSÉ MARÍA PÉREZ FERNÁNDEZ

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Necesitáis personas como yo... Necesitáis personas como yo para señalarlas con el dedo y decir: Ese es el malo... Y eso, ¿en qué os convierte a vosotros? ¿En los buenos?... No sois buenos... Simplemente sabéis esconderos. Sabéis mentir... Yo no tengo ese problema. Yo siempre digo la verdad, incluso cuando miento:

Tony Montana
Cómo ha cambiado irremediablemente mi vida. Siempre es el último día de verano y me he quedado fuera en el frío sin una puerta para volver a entrar. A lo largo de mi vida he dejado pedazos de corazón aquí y allí y ahora apenas me queda el suficiente para seguir viviendo. Pero fuerzo una sonrisa, sabiendo que mi talento sobrepasaba con mucho mi ambición. Ya
no hay caballos blancos ni mujeres guapas en mi puerta:

Georges Jung

lunes, 2 de mayo de 2016

Poesía Nórdica (53): Sirkka Turkka (1):





Para mí tú eres una cuestión de eternidad.
                    No soy yo a quien amas,
amas a tu nuevo chaquetón verde
                    sobre el que duermes.
          El gallo duerme en la percha de sombreros del vestíbulo.
Te veo marcharte, la manera en que tu espalda se va alejando
          hasta que el chaquetón y tú os perdéis totalmente de vista:
                     te he visto marcharte tantas veces...
          Tengo ese conocimiento, esa especie de talento,
                     uno no lo puede aprender, a uno no lo dejan
           introducirse en él y se si se encuentra allí dentro,
                     uno no puede escaparse.
           Pero tú siempre regresas.
           Y yo te observo y, cogiéndo por la cola un arenque crudo le doy
vueltas como al martillo de lanzamiento,
            y lo coloco en órbita.
                      Aterriza con precisión junto al gato blanco,
            el que camina con la cabeza ladeada,
con ojos apenados, al margen de todos los otros.
            El que tiene una herida en el alma,
                       tal vez una cuestión de eternidad.



Sirkka Turkka.

Varios Autores. Poesía Nórdica. Ediciones de la Torre, 1998.

Traduccion de Francisco J. Uriz.



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