Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

lunes, 30 de mayo de 2016

Pilar Gorricho del Castillo: La hiedra del perdón (y 3):






LUMEN CIEGA

No sé qué pasa por tu cabeza
cuando la sangre, toda vertida en lo previsible,
mira hacia las líneas continuas de la madera.
No sé qué ha sido de tus sueños despistados
ni a qué dios adoras, inaccesible y redimido.

Asisto impasible a esta ausencia provocada,
a tus silencios espartanos de sombra olvidadiza.

Lo reconozco:
nunca me he molestado
en conocer la cotidiana fragancia de tus dolores.
Yo paso por tu vida, como una abeja 
frugal, orgullosa de su estival idilio con las flores,
pero también impertinente y machacona.
Y me apartas de un manotazo de tus instantes luminosos
temerosamente ciego al espanto del picotazo.
Tal vez llegue a ti,
hasta el perfume de tus pétalos,
carcomida por el terror
a que no quede ni una pizca de miel
para mí allá dentro.



Pilar Gorricho del Castillo. La hiedra del perdón. Ediciones Torremozas, 2016.


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