Fotografía de JOSÉ MARÍA PÉREZ FERNÁNDEZ

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Necesitáis personas como yo... Necesitáis personas como yo para señalarlas con el dedo y decir: Ese es el malo... Y eso, ¿en qué os convierte a vosotros? ¿En los buenos?... No sois buenos... Simplemente sabéis esconderos. Sabéis mentir... Yo no tengo ese problema. Yo siempre digo la verdad, incluso cuando miento:

Tony Montana
Cómo ha cambiado irremediablemente mi vida. Siempre es el último día de verano y me he quedado fuera en el frío sin una puerta para volver a entrar. A lo largo de mi vida he dejado pedazos de corazón aquí y allí y ahora apenas me queda el suficiente para seguir viviendo. Pero fuerzo una sonrisa, sabiendo que mi talento sobrepasaba con mucho mi ambición. Ya
no hay caballos blancos ni mujeres guapas en mi puerta:

Georges Jung

miércoles, 25 de mayo de 2016

Pilar Gorricho del Castillo: La hiedra del perdón (2):






MANOS DE ESPIGAS

Tus manos tiemblan
como las espigas
envueltas en vientos, soberbias
y altivas mostrando su hegemonía
sobre las zarzas.
La piel de las primaveras siempre esconde algo.
Entre la geometría de sus venas,
una sonrisa quinceañera
a lomos de la mirada deslizable
del primer deseo parecen decir: ámame.
Como el motor de su primer seiscientos
o el martillo atormentado ante la podredumbre
de la materia, así bambolean el soliloquio.
Sus manos tiemblan como si fuesen corazones
desprendidos de una gayola,
entre fascinadas y temerosas
por la inmediatez
del reposo.



Pilar Gorricho del Castillo. La hiedra del perdón. Ediciones Torremozas, 2016.




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