Fotografía de JOSÉ MARÍA PÉREZ FERNÁNDEZ

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Necesitáis personas como yo... Necesitáis personas como yo para señalarlas con el dedo y decir: Ese es el malo... Y eso, ¿en qué os convierte a vosotros? ¿En los buenos?... No sois buenos... Simplemente sabéis esconderos. Sabéis mentir... Yo no tengo ese problema. Yo siempre digo la verdad, incluso cuando miento:

Tony Montana
Cómo ha cambiado irremediablemente mi vida. Siempre es el último día de verano y me he quedado fuera en el frío sin una puerta para volver a entrar. A lo largo de mi vida he dejado pedazos de corazón aquí y allí y ahora apenas me queda el suficiente para seguir viviendo. Pero fuerzo una sonrisa, sabiendo que mi talento sobrepasaba con mucho mi ambición. Ya
no hay caballos blancos ni mujeres guapas en mi puerta:

Georges Jung

viernes, 13 de mayo de 2016

Hunter S. Thompson: La maldición de Lono (y 3):




Incluso entonces, preguntar puede ser peligroso. Estos tipos son marineros profesionales, pescadores, patronos, y se toman muy en serio a sí mismos. Las palabras "macho" y "fascista" cobran un sentido completamente nuevo cuando ya no se ve la costa. No hay nada que vuelva nazi a un hombre tan deprisa como un puñado de ignorantes en su barco, por mucho que hayan pagado. Casi es una ley del mar entre los capitanes de estos pesqueros: que "los clientes" se dejarán llevar por el pánico y lo harán todo mal en cuanto surja el menor problema. Así que juegan fuerte. Cobrar el seguro es bastante difícil cuando has perdido a unos cuantos clientes en una zona de diez kilómetros de profundidad.



Hunter S. Thompson. La maldición de Lono. Editorial Sexto Piso, 2016.

Traducción de Jesús Gómez Gutiérrez.


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