Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

viernes, 13 de mayo de 2016

Hunter S. Thompson: La maldición de Lono (y 3):




Incluso entonces, preguntar puede ser peligroso. Estos tipos son marineros profesionales, pescadores, patronos, y se toman muy en serio a sí mismos. Las palabras "macho" y "fascista" cobran un sentido completamente nuevo cuando ya no se ve la costa. No hay nada que vuelva nazi a un hombre tan deprisa como un puñado de ignorantes en su barco, por mucho que hayan pagado. Casi es una ley del mar entre los capitanes de estos pesqueros: que "los clientes" se dejarán llevar por el pánico y lo harán todo mal en cuanto surja el menor problema. Así que juegan fuerte. Cobrar el seguro es bastante difícil cuando has perdido a unos cuantos clientes en una zona de diez kilómetros de profundidad.



Hunter S. Thompson. La maldición de Lono. Editorial Sexto Piso, 2016.

Traducción de Jesús Gómez Gutiérrez.


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