Diseño de portada: INÉS PRADILLA sobre una Fotografía de JOSÉ MARÍA PÉREZ FERNÁNDEZ

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

martes, 24 de mayo de 2016

Cesare Zavattini: Cobijarme en una palabra (y 3):



¡BASTA!

En verano y en invierno
se me veía siempre en las manifestaciones
bajo pancartas que gritaban ¡basta!
cogido del brazo de hombres y mujeres
de todas las edades, sin preguntarles
su nombre, caminábamos.





ARIÉ

¿Qué hacía yo el día que murió Arié?
Tenía veinte años.
Era albañil, anarquista
y bueno como el pan.
Desde que aquéllos mandaban
vivía escondido en el bosque.
Ellos esperaban.
Una mañana se arriesgó a bajar
al pueblo a ver a su madre.
Pero lo vieron a él,
eran cuatro, le dispararon
y lo dejaron contra la pared
seco, como un murciélago.



Cesare Zavattini. Cobijarme en una palabra. Bartleby Editores, 2016.

Traducción de Juan Vicente Piqueras.


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