Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

domingo, 10 de abril de 2016

Xosé López Fernández (y 2): Poemas de madres, patrias y amores (posibles):




A ti te quiero bien visible
para comerte los tobillos.

No
hay amigos en la noche,
luz de luna en el camino.

A ti te quiero bien visible
para comerte los tobillos.

No
hay senderos oscuros
ni capitán en el barquito.

A ti te quiero bien visible
para comerte los tobillos.


Xosé López Fernández. Inéditos.





Desnuda (como te parió tu madre)
tendiendo toda la ropa del armario,
escuchando a los niños en la calle,
a los ancianos, a los hombres que
imaginas fuertes e intensos, a los
inmigrantes hablar idiomas en los
patios.

Desnuda (como te parió tu madre)
con veinte años menos y una larga
vida. Y yo llegando a la ciudad de 
los sueños -sin saber que existes-
muriéndome de ganas por uno de
tus seductores pasos.

Y yo llegando a la ciudad de las
alegrías... Y tú desnuda, tendiendo
toda la ropa del armario, escuchando
a los niños en la calle, a los ancianos,
a los hombres que imaginas fuertes e
intensos, a los inmigrantes hablar en
las terrazas y los patios.

Desnuda (como te parió tu madre)
con veinte años menos y una larga
vida. Y yo llegando a la ciudad de
los sueños -sin saber que existes-
muriéndome de ganas por uno de 
tus cálidos abrazos.


Xosé López Fernández. Inéditos.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.