Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

miércoles, 6 de abril de 2016

Wilfred Owen: Los tambores del tiempo (y 3):







EL ENTRENAMIENTO

Ni esta semana ni este mes me atreveré a tumbarme
lánguidamente bajo los tilos o una dulce sonrisa.
El amor no ha de besar mi pálida tez bronceada.

Milla tras milla, mis labios exhaustos sorberán el espacio;
ansiaré sólo ricas viandas, y mi renombre será
la pura belleza de la velocidad y el orgullo del estilo.

En los descensos, fríos vientos me saldrán al paso
estremeciendo mi desnudez ardiente, pero, mientras tanto,
nadie más habrá de verme hasta que lleve mi corona.



Wilfred Owen en Los tambores del tiempo (Editorial Funambulista, febrero 2016).


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