Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

viernes, 1 de abril de 2016

Wilfred Owen: Los tambores del tiempo (1):






YO VI SU HONDA BOCA AMORATARSE

Yo vi su honda boca amoratarse, caer en lo más hondo,
          como un sol que declina en su última hora.
Contemplé la magnífica retirada del adiós,
          entre nubes, medio radiante medio encapotado,
y el firmamento de sus mejillas enardecido por un último esplendor

          Y en sus ojos,
la fría luz de las estrellas, muy viejas y muy tristes,
          en diferentes cielos.



Wilfred Owen. Los tambores del tiempo. Editorial Funambulista, febrero de 2016. Introducción de Carles Llorach-Freixes. Traducción de Carles Llorach-Freixes e Isabel Cruz.




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