Fotografía de JOSÉ MARÍA PÉREZ FERNÁNDEZ

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Necesitáis personas como yo... Necesitáis personas como yo para señalarlas con el dedo y decir: Ese es el malo... Y eso, ¿en qué os convierte a vosotros? ¿En los buenos?... No sois buenos... Simplemente sabéis esconderos. Sabéis mentir... Yo no tengo ese problema. Yo siempre digo la verdad, incluso cuando miento:

Tony Montana
Cómo ha cambiado irremediablemente mi vida. Siempre es el último día de verano y me he quedado fuera en el frío sin una puerta para volver a entrar. A lo largo de mi vida he dejado pedazos de corazón aquí y allí y ahora apenas me queda el suficiente para seguir viviendo. Pero fuerzo una sonrisa, sabiendo que mi talento sobrepasaba con mucho mi ambición. Ya
no hay caballos blancos ni mujeres guapas en mi puerta:

Georges Jung

miércoles, 27 de abril de 2016

Richard Sennett: El artesano (y 2):


El peligro que las personas impelidas por la excelencia representan para los demás se concreta en la figura del experto. Éste aparece bajo dos disfraces, el sociable o el antisocial. Una institución bien articulada favorecerá al experto sociable; el experto aislado constituye por sí mismo una señal de que la organización tiene problemas.





El trabajo y el juego parecen oponerse en la medida en que el juego da la impresión de no ser otra cosa que una evasión de la realidad. Sin embargo, el juego enseña a los niños a ser sociables y canaliza el desarrollo cognitiva; el juego inculca obediencia a las reglas, pero contrarresta esta disciplina permitiendo a los niños crear y experimentar con las reglas a las que obedecen. Estas capacidades, una vez que se empieza a trabajar, sirven luego durante toda la vida.



Richard Sennett. El artesano. Editorial Anagrama, 4ª edición, 2013.

Traducción de Marco Aurelio Galmarini. 


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